Señor director:
Urbi et orbi. La Iglesia en salida al mundo, visible en los últimos viajes pontificios a Tailandia o Madagascar, abandona la comodidad de las sacristías en los países de antigua tradición cristiana para impulsar un acompañamiento personal, cuerpo a cuerpo. Pasan a segundo plano las reformas en la curia, a punto ya de ver la luz. Entre otras cosas porque el Papa Francisco no ha querido esperar. Y ha ido implementando medidas para avanzar en la transparencia económica o procurar mayor agilidad en los órganos de gobierno vaticanos. Son para él cambios de orden subalterno, pero necesarios para mantener a la Iglesia en estado permanente de misión.
