San Juan ha comenzado a transitar una etapa particularmente significativa de su política energética con el avance de la licitación del primer parque solar comunitario con almacenamiento en baterías de litio. No se trata solamente de incorporar una nueva fuente de generación eléctrica, sino de poner en marcha un modelo que puede marcar un camino para que los recursos provenientes de la actividad minera se traduzcan en infraestructura duradera y beneficios concretos para las comunidades donde esa riqueza se genera.
El proyecto previsto para Iglesia contempla una planta fotovoltaica de 10 MWp y un sistema de almacenamiento de 30 MWh mediante baterías de litio, una tecnología conocida como BESS. La recepción de ofertas concluirá el próximo 18 de septiembre, fecha en la que se conocerán las empresas interesadas en ejecutar una obra que, por sus características, coloca nuevamente a San Juan en una posición de vanguardia dentro de la transición hacia un sistema energético más moderno y flexible.
La importancia de las baterías no es un detalle menor. La energía solar tiene la virtud de aprovechar uno de los recursos naturales más abundantes de la provincia, pero su generación está condicionada por la presencia del sol. El almacenamiento permite superar parcialmente esa limitación, acumulando electricidad durante las horas de mayor radiación para disponer de ella posteriormente, incluso durante la noche o en los momentos de mayor demanda.
Para Iglesia, esto puede representar mucho más que una innovación tecnológica. La disponibilidad de energía confiable es una condición indispensable para sostener el crecimiento habitacional, comercial, turístico y productivo. Durante años, la expansión de la actividad minera en el departamento puso en evidencia la necesidad de acompañar ese desarrollo con mejores servicios e infraestructura. Ahora aparece la oportunidad de comenzar a saldar esa deuda.
También resulta relevante el origen de los fondos. La obra será financiada íntegramente mediante recursos del Fondo Fiduciario de Infraestructura Proyecto Fase VI-Veladero, constituido con aportes vinculados a la actividad minera. Es precisamente allí donde el proyecto adquiere una dimensión política y social mayor: que una parte de la renta generada por la minería vuelva al territorio en forma de infraestructura que permanezca y beneficie a la población.
La prioridad otorgada al abastecimiento de Iglesia y, particularmente, a los sectores residenciales más vulnerables, según las disposiciones del EPRE, refuerza ese sentido comunitario. La minería puede generar empleo, inversiones y actividad económica, pero también debe contribuir a construir las condiciones que permitan mejorar la calidad de vida.
El parque solar híbrido será, por eso, una prueba concreta. Si la licitación avanza con transparencia, la obra se ejecuta en los plazos previstos y el sistema cumple sus objetivos, San Juan habrá demostrado que minería y energías renovables no son caminos contrapuestos. Pueden formar parte de una misma estrategia de desarrollo, capaz de transformar recursos presentes en oportunidades para el futuro.