23 de agosto de 2026 - 05:15

Parque jurásico argentino

Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista

Los cines han estrenado una película de ciencia ficción que homenajea a los dinosaurios que Steven Spielberg trasladara al presente en su recordada saga de "Jurassic Park". El film se llama "El final de la calle Oak" y cuenta cómo un distrito urbano de clase media de los EEUU del presente, por una alteración debido a un evento cósmico se mezcla con un tiempo venido del pasado y entonces el barrio se llena de dinosaurios y otras criaturas prehistóricas, contra los cuales los vecinos deben luchar para salvar sus vidas.

En otros países, "El final de la calle Oak" puede ser considerado un entretenimiento ficcional, pero en la Argentina su parecido con la realidad política es impresionante. Y no sólo lo afirmamos nosotros, sino los propios actores del poder puesto que cada sector ve a los otros como dinosaurios, cuando lo cierto es que las ideas del pasado incluso prehistóricas, parece ser la práctica cotidiana de los políticos casi en su totalidad.

El primero que considera que sus adversarios son dinosaurios es el presidente Milei. Vive calificando (más bien descalificando) a todos los que odia (que son multitud) de gentuza que lo único que quiere es volver al pasado jurásico. Econochantas llama a todos los economistas incluso a los que son liberales de toda la vida. Ensobrados y corruptos considera al 95% de los periodistas. Y, sugestivamente, denomina "empresaurios" a empresarios como el dueño de Fate o el de Techint y a casi todos los que tienen que ver con la industria, la construcción y el comercio.

No obstante, lo cierto es que la justa lucha mileista para acabar con los monstruos prehistóricos no está resultando toda lo exitosa que se esperaba porque los combatientes del gobierno son, en su mayoría, tan dinosaurios como sus enemigos ideológicos.

Tal cual el gordo Dan y sus huestes de influencers libertarios que llamaron "musulmonos" a los jugadores egipcios o "equipo africano", en tono claramente racista, a Mbappé y a casi todo el equipo francés.

Tal cual el abogado Alejandro Sarubbi Benítez quien propuso arrojar napalm sobre el conurbano para conseguir una limpieza étnica y sino, cuando menos, la esterilización de los bonaerenses, sin que nadie del gobierno lo repudiara.

Pero el caso más resonante de esta semana fue el de Fernando Cerimedo, un tipo con un currículum (más bien prontuario) fenomenal: asesor de la campaña presidencial de Milei encargado de las difamaciones en las redes sociales. Que además trabajó para Jair Bolsonaro cuando éste intentó hacer un golpe de Estado. Y que ahora, asesorando al presidente de Bolivia Rodrigo Paz, saltó a la fama por estar acusado de haber intentado mandar matar a su novia. Una pinturita el muchacho.

En la Argentina la política ha retornado a la era jurásica, porque cada día más está compuesta por dinosaurios. Milei habla de "empresauros", pero sus militantes son más cavernícolas aún. Mientras que el peronismo es "Jurassic Park" en pleno. Y el resto de la clase política no le va en saga, por complicidad o por estupidez. En la Argentina la política ha retornado a la era jurásica, porque cada día más está compuesta por dinosaurios. Milei habla de "empresauros", pero sus militantes son más cavernícolas aún. Mientras que el peronismo es "Jurassic Park" en pleno. Y el resto de la clase política no le va en saga, por complicidad o por estupidez.

Toda esta gente, en mayor o menor medida, son aportes militantes para la guerra contra los dinosaurios, que le ofrenda Santiago Caputo a Javier Milei. Asesor en jefe que le propone al presidente seguir los pasos del imperio romano y reemplazar la república por el imperio, del cual, por supuesto el emperador será el presidente. En la misma línea de Caputito pero con mucha mayor envergadura, asesora a Milei el tecnólogo y filósofo Peter Thiel, quien sugiere acabar con las universidades e ir creando ciudades liberadas del comunismo y de los dinosaurios en islas ubicadas en el medio de los océanos y también en otros planetas, para el caso que los Trump y los Milei no estén toda la vida en sus presidencias.

En fin, que esa lucha mileista contra empresaurios, econochantas y ensobrados jurásicos no parece estar siendo llevada a cabo por gente menos prehistórica que los combatidos. Algunos, como Thiel, poseen las herramientas tecnológicas más modernas creadas por el hombre, pero sus concepciones políticas, ideológicas y culturales son arcaicas.

Pero así como Milei guerrea contra empresaurios con militantes que son más dinosaurios aún, los peronistas no se quedan tampoco cortos.

Acaban de reunirse las tres tribus que siguen comandando al peronismo: la del gobernador Axel Kicillof (cuyas ideas económicas son más prehistóricas que los dinosaurios), la de Cristina Kirchner (que asistió representada por su hijo Máximo porque ella está presa por corrupción) y la de Sergio Massa, quien fue el responsable final de haber hecho estallar y fundir al país. Las tres tribus son claramente jurásicas. Es increíble que después de dos años y medio de gobierno mileista el peronismo no haya podido ni siquiera renovar las cabezas dirigenciales que los llevaron a la derrota. El peronismo sigue dirigido mayoritariamente más que por muertos vivos, por monstruos vivos, por dinosaurios.

Lamentablemente, esta semana se vio lo difícil que será todo para los sufridos argentinos, porque hasta los gobernadores del norte cayeron en prácticas jurásicas cuando aceptaron votar en contra del subsidio de zonas frías a cambio de un subsidio para ellos de zonas cálidas (infinitamente más barato), del mismo modo en que lo hacían los pueblos originarios cuando llegó Colón a estas tierras, para ofrecerles espejitos de colores a cambio de oro o plata.

En síntesis, cómo no comparar la política argentina con las películas de dinosaurios, cuando a nosotros nos están invadiendo en todo el país sin una idea nueva, ni un político nuevo, salvo outsiders que apenas ingresan a la política se convierten en lo mismo que vienen a criticar porque la vieja casta los coopta en dos segundos con sus encantos, embrujos e influjos.

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