POLÍTICA NACIONAL
Las causas no económicas de la inflación mileista
Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista
Javier Milei dice pertenecer a la escuela austríaca de economía, de tendencia ultraliberal. Sin embargo, dentro de esa escuela, nuestro presidente adhiere a la tendencia anarcolibertaria. Pero el anarco libertarismo no es una teoría económica, sino una teoría normativa. De economía casi nada, de ideología casi todo.
En los libertarios, y en Milei en particular, hay una confusión absoluta entre ideología y ética. Según ellos, hay ideologías moralmente correctas e ideologías inmorales. El liberalismo es por definición ético, el socialismo (en todas sus versiones) es por definición inmoral. El socialismo genera todos los males y hace mala a la gente, el individualismo genera todos los bienes y hace buena a la gente. Ahora bien, creer que una ideología determina la moral de una persona es algo que no resiste el menor análisis. Hay liberales y libertarios honestos, como hay estatistas y comunistas honestos. Y viceversa, como nos los recuerdan los bolsos de López o los viajes y propiedades de Adorni.
Milei no considera, ni a él ni a su gobierno, responsables de la inflación del 3,4% de marzo, ni de los diez meses de crecimiento consecutivo de la misma. En todo caso, la culpa es de la oposición que no le aprueba las leyes, pero si lo apuran, es capaz de decir que lo que estamos viviendo no es inflación. O sea que la inflación, en su gobierno, no existe. Así lo dijo textualmente esta semana: "La política monetaria no cambió. Por lo tanto, esto no es inflación estrictamente. Es que pegó un salto el nivel de precios por cambios en los precios relativos, pero la inflación de largo converge en la internacional. Al equilibrio al que vamos no cambió".
Milei está diciendo que al tener la inflación causas exclusivamente monetarias como indica su dogma, y al no haber cambiado esta política económica, lo que tenemos no es inflación, sino otra cosa, que vaya a saber uno qué otra cosa es. Se trata nuevamente de apelar a la ideología para explicar la economía. Negando lo que todo el mundo ve. Si la realidad niega la teoría, afirma la teoría contra la realidad parece decirnos el anarco libertario.
Todos, incluso los mileistas, aceptan casi como una obviedad que en el gobierno actual han existido muchos aciertos macroeconómicos, pero que ninguno de ellos se ha trasladado a la microeconomía. Por lo que la cuestión es encontrar las políticas económicas para trasladarlas. A fin de que la gente común en su vida cotidiana mejore su situación.
Sin embargo, el presidente no cree en eso. Cuando se lo preguntó un periodista dio una respuesta por demás sugestiva: "¿Sabías que pretender meter al Estado en la 'micro' es pedir corrupción y desigualdad ante la ley?".
O sea, no es que el gobierno no sepa bajar lo bueno de la macro a la micro, sino que no quiere porque la ideología a la que adhiere Milei le dice que eso es negativo. El presidente cree que el Estado solo debe ocuparse de la macro, puesto que el mercado por sí solo bajará lo logrado en la macro a la micro. Eso no es una idea ni una teoría económica, es ideología antiestatista pura. Que nadie espere entonces que Milei mejore la calidad de vida de las personas concretas, aunque el país crezca por arriba, porque él considera que eso no es cuestión suya ni de su gobierno. La espontaneidad del mercado lo hará por sí sola. Y si no lo hace, Milei no lo considera su problema.
En la ideología anarcolibertaria, El Estado es una enfermedad en sí mismo y su reemplazo total por el Mercado es la cura definitiva. El Estado es el mal por definición, no por su tamaño ni por cumplir tareas que no le competen. Ya que, "filosóficamente" hablando, no le compete ninguna tarea. Estratégicamente debe desaparecer. El Mercado puede reemplazarlo absolutamente en la totalidad de sus funciones.
Para Milei, sin el Estado, la competencia se vuelve perfecta y así lo dice textualmente: "Bajo las buenas intenciones de corregir los fallos de mercado, se dejan abiertas las puertas a la intervención estatal. Pero los fallos de mercado -desde mi punto de vista- no existen". He aquí el dogma en toda su plenitud: el mercado no puede fallar, no puede equivocarse nunca.
En los hechos, la aplicación a ultranza de esta religión ideológica no propone crear un capitalismo de mercado eficiente, sino un regreso hobbesiano donde el hombre inevitablemente vuelve a convertirse en lobo del hombre, compitiendo todos contra todos sin reglas porque la sociedad y el mercado libertarios se regulan por sí mismos. Insostenible por donde se lo mire.
En fin, no estamos diciendo que Milei aplique su ideología libertaria en todo lo que hace, lo que decimos es que él explica todo lo que hace en base a esa ideología delirante. Y que, tal vez, en esa contradicción entre el decir y el hacer esté uno de los fundamentos principales de los errores que está cometiendo. Tanto en economía como en política. La mayoría de ellos innecesarios porque su gobierno aún tiene elementos de sobra para terminar como un buen gobierno, si el presidente se sacara de encima todos esos prejuicios ideológicos y conceptuales que no son más que anteojeras que le impiden ver la realidad tal cual es.