24 de mayo de 2026 - 06:00

Una iniciativa saludable destinada a impulsar las economías regionales

La propuesta legislativa presentada recientemente en el Congreso de la Nación para promover el uso de jugos naturales de frutas en la elaboración de bebidas analcohólicas representa mucho más que una modificación tributaria. Se trata de una iniciativa que combina salud pública, agregado de valor productivo y fortalecimiento de las economías regionales, en una articulación que merece ser destacada como ejemplo de construcción federal y consensuada.

El proyecto impulsado por legisladores de San Juan, Mendoza y Río Negro propone modificar el artículo 26 de la Ley 24.674 de impuestos internos, otorgando tratamientos diferenciales a las bebidas que incorporen jugos naturales como mosto de uva, manzana, limón y otros derivados frutales. La intención es clara, incentivar formulaciones más saludables y desalentar el consumo excesivo de productos con altos contenidos de azúcar artificial y escaso valor nutricional.

La importancia de esta iniciativa radica en varios aspectos. En primer lugar, porque coloca en el centro una preocupación creciente a nivel mundial: la necesidad de combatir enfermedades vinculadas a malos hábitos alimenticios. El sobrepeso, la obesidad y la diabetes avanzan de manera alarmante en muchos países, incluida la Argentina, especialmente entre niños y adolescentes. Frente a ello, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud vienen recomendando políticas integrales que combinen educación, regulación y herramientas fiscales para promover una alimentación más sana.

En ese sentido, el proyecto se alinea con tendencias modernas aplicadas exitosamente en distintos países. Las medidas impositivas diferenciadas no buscan castigar indiscriminadamente a la industria, sino incentivar cambios positivos en la composición de los productos que llegan al consumidor. Es una lógica inteligente: premiar la incorporación de ingredientes naturales y estimular la producción de bebidas con mayor calidad nutricional.

Pero además existe un componente económico y productivo de enorme relevancia. El uso de jugos naturales en bebidas analcohólicas abre nuevas oportunidades para las economías regionales vinculadas a la producción frutícola y vitivinícola. San Juan y Mendoza, grandes productores de uva y mosto, podrían encontrar en esta política una herramienta estratégica para ampliar mercados y generar mayor valor agregado. Lo mismo ocurre con Río Negro y otras provincias productoras de frutas.

La participación conjunta de los gobiernos provinciales, de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), de la Cámara Argentina de Fabricantes y Exportadores de Mosto (CAFEM) y de diversos sectores privados demuestra que es posible construir consensos amplios cuando el objetivo es potenciar la producción y mejorar la calidad de vida de la población.

También resulta valioso que la iniciativa deje atrás antiguas disputas entre sectores productivos que durante años dificultaron acuerdos necesarios. Hoy el desafío es distinto. Integrar cadenas de valor, generar empleo, promover exportaciones y, al mismo tiempo, mejorar la salud pública.

La Argentina necesita políticas modernas que entiendan que desarrollo económico y bienestar social no son objetivos contrapuestos. Este proyecto avanza precisamente en esa dirección. Incentivar bebidas más saludables elaboradas con producción nacional es una oportunidad inteligente para construir una industria más competitiva, más sustentable y más comprometida con el futuro.

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