Hay conductas inexplicables, que se viven en el presente como si no hubiera permanencia en la memoria.

 

En esta época se instala lo variable, la posmodernidad se ve en los medios, en la calle, eso no significa que todos estemos guiados por esa forma de pensar. Se ve desconexión con la realidad en lo variable, lo distinto; eso puede afectar el reconocimiento de la normativa ética basada en lo universal. Las variaciones sin control llevan al relativismo. Se está sin fundamento sólido que permita organizar la vida, ante una multiplicidad inconexa.

Hay conductas inexplicables, que se viven en el presente como si no hubiera permanencia en la memoria. Se interpreta el hecho como presente, aislado de pasado y futuro. Un hecho presente repudiable, contrario a la ética, a la naturaleza, que daña a otro, pasa al pasado, que está en la memoria, de ahí se proyecta al futuro, genera deuda, necesidad de reparación. 

A veces se modifica la valoración que se tenía de algunos hechos pasados, eso puede hacer que haya reparación de algo mal hecho; que se descubra aspectos nuevos en hechos y vivencias pasados. También se puede encontrar aspectos positivos, no descubiertos antes.

Las vivencias del presente pueden analizarse, en algunas puede encontrarse algo que pensar nuevamente, en una nota anterior no quise decir que por ser presentes haya que modificarlas, pero podemos pensar.

Benedicto XVI (El futuro del mundo a través de la esperanza del hombre, del libro Fe y Futuro, Sígueme, Salamanca, 1973) analiza la relación entre las instancias temporales: el hoy se puede vivir con el acento en el pasado, en el futuro o, quedarse en el presente próximo. 

"La sociedad posmoderna está anclada en el presente, es resistente a proyectar el futuro y desmemoriada del pasado; de esta manera no puede tener como ideal otra imagen que la de la adolescencia". (Cecilia Barone, Los vínculos del adolescente. Bs As, Paulinas, 2000).

Presente configurado con el futuro

El presente conserva el pasado, que puede ser interpretado y se proyecta al futuro. Eso no se interpreta como dependencia del pasado, aunque puede ocurrir algo de eso, el Papa (op cit), considera la sociedad preconciliar con un presente configurado con el pasado, como si ya se hubiera pensado lo suficiente y llegado a lo necesario; en cambio con el desarrollo tecnológico, el presente se configuró con el futuro, se esperaba el bienestar con el desarrollo científico, después se vio la técnica como amenaza en las guerras.

Esa concepción agustiniana del tiempo intenta explicarlo como un triple presente; presente del pasado (memoria), presente del presente, presente del futuro (espera), pero la conciencia configura un presente estable con parte del pasado y del futuro (anticipación). Así se reúnen la memoria, el futuro en anticipaciones y un presente configurado que incluye partes de los otros dos, en la proyección del pasado al futuro.

Se puede vivir con el acento en el pasado, en el futuro, o quedarse en el presente próximo. Pero la adolescencia, en parte se ve limitada al presente próximo. Como un aferrarse a la distracción, sin preocuparse por qué va a significar eso una vez pasado.

La dificultad para explicar el tiempo, puede hacer que la reinterpretación del significado del pasado se confunda con dependencia de él.

Desconexión con la realidad

Esta época puede no ser fácil de caracterizar, pero se advierte desconexión con la realidad; eso se expresa en lo distinto, variable; en el fondo relativismo.

No se está ante un fundamento ético válido que permita organizar la vida, sino ante multiplicidad, indefinición. Además en la posmodernidad el pasado y el futuro parecen perder relevancia.

"La sociedad posmoderna está anclada en el presente, es resistente a proyectar el futuro y desmemoriada del pasado; de esta manera no puede tener como ideal otra imagen que la de la adolescencia". (Cecilia Barone, Los vínculos del adolescente. Bs As, Paulinas, 2000).

La vinculación reductiva con el presente que pasa, haciéndose pasado; podría dejar sin base de sustentación para configurarla identidad. Barone compara eso con la posmodernidad anclada en el presente.

De ese modo la adolescencia se prolongaría como un modo de ser. Se busca identificación con distintos modelos incluso virtuales.

La nueva generación adolescente. se encontraría en ese ambiente, puede haber preocupación, dudas, necesidad de pensar.

Por Manuel Castillo