El oro se consolidó en 2025 como uno de los activos financieros más destacados a nivel global, al registrar una suba anual del 65%, la más importante desde 1979. De esta manera, el metal precioso cerró su mejor desempeño en 46 años, en un contexto marcado por la incertidumbre económica, la volatilidad financiera y la pérdida de fortaleza del dólar estadounidense.
Durante el cierre del año, el oro se ubicó cerca de sus máximos históricos alcanzados el 26 de diciembre, con una cotización en torno a los 4.549,92 dólares por onza troy. Según informó Reuters, al contado el metal operaba el 31 de diciembre a 4.331,73 dólares, con una leve baja diaria del 0,3%, mientras que los futuros en Estados Unidos para febrero cotizaban a 4.346,40 dólares por onza.
El rally de los metales preciosos
La escalada no fue exclusiva del oro. La plata, el platino y el paladio también registraron avances históricos durante 2025, impulsados por la combinación de conflictos geopolíticos, expectativas de recortes de tasas de interés y una creciente demanda como activos de refugio.
De acuerdo con EFE, el oro encadenó tres años consecutivos de subas relevantes:
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2023: +13,10%
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2024: +27,22%
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2025: +65%
El flujo récord de inversiones hacia los ETFs de oro fue uno de los factores clave, con casi 400 toneladas incorporadas solo en el primer semestre, según datos del Consejo Mundial del Oro.
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Bancos centrales y dólar en retroceso
La demanda estuvo fuertemente impulsada por los bancos centrales, especialmente de economías emergentes, que diversificaron sus reservas alejándose del dólar. Nicolás López, director de Análisis de Renta Variable de Singular Bank, explicó que “los bancos centrales están diversificando sus reservas desde el dólar hacia otro tipo de activos”, en un escenario donde la moneda estadounidense se vio presionada por políticas económicas expansivas.
A esto se sumó una política monetaria más flexible de la Reserva Federal, con recortes de tasas y expectativas de nuevos estímulos, lo que reforzó el atractivo de los metales como resguardo de valor.
La plata lideró las ganancias
El desempeño más llamativo fue el de la plata, que subió más del 150% en 2025, logrando su mejor resultado desde 1979. El metal alcanzó un máximo histórico de 84,007 dólares por onza el 29 de diciembre, y cerró el año en torno a los 73,3 dólares, pese a una baja intradía en la última jornada.
Los analistas atribuyeron esta suba a una oferta física limitada, al crecimiento de la demanda en sectores como energías renovables y orfebrería, y a la búsqueda de activos tangibles por parte de los inversores.
Platino y paladio también marcaron récords
El platino cerró 2025 con una suba superior al 114%, la mayor de su historia, y llegó a tocar un récord de 2.478,5 dólares por onza. En tanto, el paladio avanzó más del 66%, alcanzando su mejor resultado en 15 años.
Perspectivas para 2026
Pese a algunas correcciones de corto plazo por toma de ganancias y ajustes técnicos, los analistas mantienen una visión optimista. Ilya Spivak, de Tastylive, señaló que el oro podría probar los 5.000 dólares hacia finales del primer trimestre de 2026, en un escenario donde los factores que impulsaron la suba “se han vuelto autosostenibles”.
Con un cierre de año marcado por cifras récord, los metales preciosos confirmaron en 2025 su rol como refugio frente a la incertidumbre global, y dejaron abiertas expectativas de continuidad alcista para el próximo año, en un mundo atravesado por tensiones económicas, políticas y monetarias.

