Hoy San Juan es la provincia minera de la Argentina y durante 20 años ha forjado una política de Estado alrededor de esta actividad y hoy se ve en todo el mundo. Se ve en los rankings internacionales. Esto también fue gracias a que Veladero creó una una cultura de aprendizaje constante, porque fue el inicio de la minería a gran escala.
¿Cómo fueron esos inicios y qué cambió?
Como todo comienzo es caótico y genera mucha expectativa y mucho impacto. Después tuvimos los incidentes que causaron gran temor y un daño reputacional grande, tanto para la minería como para la empresa. Pero los sanjuaninos y Veladero fuimos capaces de transformar ese mal momento en lo que hoy somos. Creo que hoy es una empresa mucho más madura, mucho más humilde, más cercana, que ha que ha puesto a la a la sociedad en el centro.
La estrategia de abordaje hoy de Veladero es de trabajo colaborativo, que permite que entre todos juntos, conversando, dialogando, podamos encontrar mejores oportunidades.

¿Este vínculo con San Juan impactó en que Veladero siga siendo una gran productora mientras otras minas de oro del país están en crisis?
Definitivamente, hubo hubo hubo un cambio muy grande en 2019 tanto en el management de Barrick como con la llegada de Shandong Gold, que fue en 2017.
En ese momento el proyecto tenía un horizonte de trabajo hasta 2022 y cerrando en 2024. Con la inyección económica de la empresa china y el cambio de visión se amplió la vida útil. Yo me acuerdo que, cuando entré a la empresa, no se estaba explorando prácticamente en Argentina. Con el cambio retomamos la exploración y ese fue el porqué de la expansión de Veladero. Ese cambio de visión, de empezar a volver a explorar, volver a recuperar los activos que teníamos alrededor de la mina, fue clave para para la expansión de de Veladero para llegar activos a 2030.
¿Cuáles fueron los cambios concretos que hicieron?
La empresa retomó la exploración, hizo inversiones importantes, por ejemplo, la línea eléctrica que se construyó desde Chile a Argentina. También se tomó toda la estructura anterior de Pascua Lama y todo eso nos permitió reducir significativamente los costos. Además de todos los efectos positivos que tiene en la reducción de la huella de carbono y demás, impactó fuertemente los costos.
¿Estas nuevas onzas y bajos costos son los que hoy impulsan Veladero?
Exactamente, lo que se exploró en 2019-2020 fue clave para mantener la mina produciendo y teniendo vida útil a futuro. También se suma ahora que cuando descubrimos esas nuevas onzas había una parte que no eran rentables por el valor y los costos, pero hoy, por ejemplo, presentamos un RIGI para ampliar la capacidad productiva para aprovechar mucho de ese oro.
Hoy el régimen es, económicamente, lo que hace viable extraer ese material, porque lo hacen posible la reducción de cargas tributarias y que no haya cambios en las reglas del juego. Si se aprueba la inversión tenemos otros 3.800 millones de dólares de exportaciones en el mismo periodo de tiempo.
¿Todavía hay objetivos de exploración cerca de Veladero?
Sí, todavía estamos trabajando en varios targets de exploración alrededor de Veladero y alrededor de Lama también. Hoy lo que está haciendo Barrick es salir de todos los activos que ya sabemos que no tienen interés, devolviéndolos al IPEEM o poniéndolos en venta y haciendo foco en Veladero.
¿Cómo ha sido el trabajo en estos 20 años con los proveedores?
Yo creo que la evolución del trabajo con los proveedores ha sido muy positiva. En los inicios, durante los primeros años, hubo una alta concentración de proveedores que tenían muchos negocios en Veladero. Después hicimos un proceso de diálogo con las cámaras, creamos una oficina de desarrollo de proveedores que camina San Juan todo el tiempo, buscando oportunidades, y ahí logramos aumentar un 280% nuestra plantilla de proveedores.
Ahora se abrió un mundo muy interesante, que tiene que ver con la economía circular, que ha dado la oportunidad de crecer, de generar un montón de nuevos negocios ligados con el pasivo ambiental. Esto es una oportunidad para nuevas empresas, pequeñas y medianas, que están procesando piezas viejas que estaban en desuso, o chatarra. Se reciclan piezas, neumáticos, plásticos.
¿Qué efectos tiene esta nueva área de negocios?
Tiene dos, el primero es bajar costos, reducir la huella de carbono, bajar el el impacto ambiental de esos residuos, reducir el tiempo de cierre de mina, porque esos pasivos ambientales hay que eliminarlos de alguna manera. Segundo, bajar costos, porque se reutilizan en la mina. Además da movilidad a la provincia, porque Veladero ya es una mina muy madura y no tiene un crecimiento en la cantidad de contratos a proveedores significativo. Lo importante es que nosotros los podamos acompañar para que esos proveedores tengan la capacidad de atender nuevas minas, para que cuando venga el cobre puedan cubrir la demanda de dos proyectos y no se vayan con otra emrpesa, lo que nos generaría un problema.
¿Esta posibilidad les preocupa? ¿Cómo están trabajando para convivir con esta competencia?
Nos preocupa, por supuesto, estoy convencido de que en algún momento la demanda de proveedores va a superar a la oferta. Yo creo que el único camino para eso es el diálogo entre las partes. Hay que crear un ecosistema, algo que el Gobierno ya anunció, una mesa de trabajo entre Estado, los proveedores, el sistema financiero y las empresas, para entender cuál es la demanda, cuál es la oferta y dónde están las oportunidades.
¿Qué puntos habrá que definir en estos espacios?
Dónde quiere enfocar San Juan el crecimiento de su matriz de proveedores, qué cosas buscará afuera y qué sinergias puede haber entre los locales y extranjeros. Veo muchas oportunidades, aunque hoy lo que está pasando tiene que ver con el cuestionamiento de la toma de proveedores, veo más posibilidades que problemas. El tema es cómo nos organizamos, cómo dialogamos, cómo trabajamos para que esas oportunidades las podamos captar. También creo que hay sinergias se pueden hacer con con empresas de afuera que pueden tener impacto positivo en la provincia.

¿Cuáles fueron los desafíos para generar la escala de proveedores para la gran minería?
Creo que fueron dos. El primero tiene que ver con los estándares en seguridad, higiene, estándares laborales, gestión y el segundo con capacidades financieras. A la vez, los dos están relacionados.
Es importante que todo el sistema financiero y la provincia estén presentes en este diálogo, porque hay muchas herramientas que la provincia tiene y que los proveedores pueden utilizar para generar esas capacidades y tener un apalancamiento económico que les permita crecer sostenidamente en el tiempo y que sus negocios sean viables.
Obviamente, Veladero ha sido un gran capacitador. Nosotros hemos tomado un montón de empresas en el pasado que no tenían esas condiciones, pero las hemos ido formando. Y a la vez la mayoría de los locales han sido muy agradecidos, porque ese entrenamiento en materia de seguridad e higiene les ha permitido crecer en otras provincias. En el caso de quienes trabajaron con Veladero hoy sus propuestas son mucho más sólidas. Cotizan de una manera distinta al resto
¿Qué posición tiene la empresa frente al inicio del cobre?
Nuestro primer rol es poner a disposición la experiencia de tantos años de trabajo. Y segundo, servir de puente entre lo que nos queda a nosotros de vida útil y lo que le falta al cobre para iniciar su primera producción.
Lo que se viene son años de fuerte inversión en la construcción de las minas y las primeras exportaciones serán en el 2030 aproximadamente, que sería cuando Veladero empieza a terminar su vida útil, aunque ojalá que no. Pero mientras tanto, nuestra mina le va a dar continuidad y sustentabilidad a las exportaciones, la dinámica económica de la provincia y a los proveedores, hasta que empiece el cobre. Va a permitir que no haya un bajón.
¿Cuando empiece la demanda de proveedores y personal va a ser un desafío para Veladero?
Es un desafío muy grande que tenemos que trabajar con la cámara minera, con las otras empresas y con el gobierno para capacitar más gente, para tener más oferta de empleados, tanto capacitados y técnicos como quienes no tienen experiencia. Lo mismo con los proveedores.
Obviamente es un desafío para nosotros mantener no solo los proveedores sino también los costos. Con la expectativa del del cobre algunos precios empiezan a subir, por efecto de la demanda y eso tiene un impacto grande, en especial en una mina como Veladero. A veces nos toca decir que no podemos pagar lo que están pidiendo. Pero lo estamos administrando bien y por ejemplo establecemos contratos a más largo plazo con el fin de garantizar ese compromiso.
Llegan a este aniversario con la onza a 4.000 dólares, ¿en qué invierten estas ganancias?
Principalmente, se invierte en exploración. Segundo, genera más recursos para la provincia, y tercero, genera más recursos para el fideicomiso. Por lo tanto, esa plata que se genera extra al fideicomiso, va a obras de infraestructuras para Jáchal e Iglesia, principalmente en temas de agua.
Cambió también el CEO a nivel global, ¿Cómo impactará el ingreso de Mark Hill en Veladero?
Mark Hill viene hace muchos años en Barrick, conoce Veladero mejor que nadie, conoce San Juan mejor que nadie. Tiene una firme convicción y cariño por el proyecto y la provincia, con lo cual estamos apostando fuertemente a que podamos seguir creciendo.
¿Se puede pensar en seguro una década más de Veladeros o es mucho decir una década más de Veladero?
Ojalá. Esa es nuestra apuesta, y para eso estamos trabajando