El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur parecía un hecho hasta el último miércoles, pero el Parlamento Europeo decidió frenarlo. Esta novedad redujo algunas de las preocupaciones de los exportadores sanjuaninos, que temían el desembarco de productos con los que no podían competir. Para otros es un poco más de tiempo para poder plantear el impacto negativo que puede generar una apertura de importaciones y exportaciones de este tipo. 

Entre los tres primeros exportadores de la economía sanjuanina, vitivinícolas, olivícolas e industriales, sin tener en cuenta a la minería, la firma del tratado fue motivo de dudas. Los que se mostraron más ampliamente a favor fueron bodegueros, quienes reconocían riesgos para sus mercados, pero creían que la libertad comercial era algo positivo. 

Por otro lado, para los industriales representaba un riesgo alto, aunque estaban dispuestos a discutir qué alternativas podrían llegar a ser útiles para este sector. Puertas adentro estaba el potencial de que algunos, como agroalimentos, pudieran encontrar un potencial positivo, pero todavía no lo veían con claridad. 

La voz más fuerte en contra era de los olivícolas. Esta industria, que en la provincia es una de las que tiene más potencial para crecer y que viene año a año apostando por nuevos mercados, ve el acuerdo entre las dos regiones como un riesgo muy alto, en especial para ganar mercado interno y en uno de sus compradores principales: Brasil. Para esta economía, significaba salir a competir con productores con subsidios muy altos que además podían embotellar aceites sanjuaninos y venderlos en el país por menor precio. 

En el caso de los productores de aceitunas y aceite, la postura no cambió especialmente luego de que el parlamento europeo decidiera frenar el acuerdo hasta que lo analice la Justicia. “Nuestra situación sigue igual, nos da un poco más tiempo para plantear la problemática del sector”, aseguró Daniel Fernández, presidente de la Cámara Olivícola. 

En esta ventana aseguró que seguirán dando a conocer los riesgos que representa el acuerdo. Para esta industria, el mayor problema tiene que ver con que en España la producción de aceites tiene fuertes subsidios “como una política de Estado, para que no se muden los habitantes de las zonas rurales y a las ciudades”. 

Debido a esta situación, en la actualidad dicen que pueden encontrar productos europeos en las góndolas argentinas al mismo precio que lo que ellos venden. “Nosotros somos más eficientes, tanto en kilos por hectárea como en volumen de aceite por litro, el 90% de lo que se produce es aceite extra virgen y estamos más tecnificados, pero contra los subsidios europeos no se puede competir”, aseguró. 

Por eso, el riesgo es que sin los aranceles del 31,5% que hay para el ingreso de aceite desde España o Portugal, terminen con valores mucho más baratos de los productos importados. Esto se da en medio de un largo trabajo que viene haciendo la producción sanjuanina y argentina para que el mercado nacional consuma más aceite. 

Hoy el grueso de la producción se exporta, incluso a países como España que usan el producto local para mejorar su calidad, pero es en el fraccionado donde hay más valor agregado. Otro mercado en riesgo es el de Brasil, que hoy es importante para la producción sanjuanina. “Si España no deja de subsidiar a sus productores es imposible competir”, dijo. 

La problemática de los subsidios también la comparten los productores vitivinícolas, pero en este caso, dijo Mauricio Colomé de la Cámara de Bodegueros, son más esporádicos. El empresario dijo en un principio que hasta que no estuviera la letra fina, no se iban a pronunciar totalmente a favor y en contra, aunque aseguró que “desde el punto de vista del consumidor sería beneficioso, también está la oportunidad de ingresar con vinos de Argentina a Europa, pero para las empresas es riesgoso”. 

La preocupación tenía que ver con que los productos europeos tuvieran más llegada en Argentina, pero sobre todo con perder presencia en Brasil y otros países del Mercosur. Según dijo, “Europa es el principal productor de vinos del mundo y son los más requeridos, no veo que tengan como principal objetivo Latinoamérica”. 

Tras la baja del acuerdo, Colomé se mostró más optimista. Dijo que el hecho de que los productores agrícolas europeos se hayan opuesto hace ver que existe una posibilidad de competir en condiciones más similares porque “ellos tienen costos de producción muy altos”. 

Por parte de la industria, la noticia del acuerdo inicial no les generó buenas expectativas. Los precios de logística y las condiciones de la economía argentina hacían ver esta apertura de comercio entre las regiones como un problema más a los que ya tiene este sector. Leonardo de la Vega, presidente de la UISJ, dijo que esto se suma a la actual crisis por las políticas de apertura del gobierno nacional, mientras se mantienen o aumentan los costos internos. 

Tras la vuelta atrás del parlamento, aseguró que seguirán analizando las posibles implicancias. “Estimo que vamos a estar trabajando en qué oportunidades vamos a encontrar, porque es probable que esto vaya a seguir adelante a pesar del freno”, explicó. Al igual que el representante de los bodegueros, explicó que el alerta que se generó en Europa da una señal de que existe para los argentinos más beneficios de los que veían al principio.