¿En qué aspecto de la vida incide?
Está influyendo en todas las dimensiones del desarrollo humano, en los chicos y adolescentes, especialmente cuando la relación con la pantalla es desmedida. No es que hay que demonizar la tecnología, ni estar en contra de la tecnología, sino trabajar el equilibrio y enseñarles a los chicos a aprender a usarla equilibradamente, y para el bien de lo que implica todo, como es el avance importante de la inteligencia artificial, una de las revoluciones a nivel mundial o de la humanidad más importante, últimamente. Pero en el uso desmedido encontramos, en el área cognitiva y mental, afecta los procesos de atención, memoria y todas las funciones ejecutivas. La mente se va acostumbrando a una multitarea, que en realidad es una tensión fragmentada. Los chicos ahora tienen dificultad para profundizar temas, el pensamiento se vuelve más superficial, porque la pantalla invita a saltar de un estímulo a otro, no procesan la información. En el área emocional y el autoconcepto, incide cómo están construyendo la identidad, generan lo que ahora hablamos de una identidad digital, que a veces no coincide con la real, y hay una ansiedad por mantener esa fachada de felicidad o éxito constante en las redes. Incide también en la capacidad de introspección, de ir hacia adentro, de ir al mundo interior, ya que los chicos ya no se quedan solos con sus pensamientos, sino que llenan cada momento con videos, con jueguito. Y en lo neurofisiológico, de la química cerebral, sería la incidencia es en el sistema de recompensa del cerebro que se ve alterado con picos constantes de dopamina. Entonces, afecta el ciclo del sueño, los hábitos alimentarios, la tranquilidad, el área social y vincular. Es lo que llamamos pubbing, que significa ignorar a quién está quién está presente al lado nuestro por mirar el celular, a pesar de que estén los amigos, la familia, la pantalla está presente, se impone, entonces va erosionando o va afectando la capacidad de la empatía, que es leer el lenguaje no verbal del otro y el contacto visual cara a cara.
¿Esos problemas inciden en la escolaridad?
En el aula podemos ver a los chicos que están como mostrando todos los efectos que veíamos de las pantallas. Esta crisis de la atención sostenida como el aula requiere una atención y esfuerzo mental, como el niño está acostumbrado a la velocidad del algoritmo, siente que si es más correr es lento aburrido. Tengo muchos chiquitos de primer grado yo que trabajo en un gabinete en una escuela que dicen: que se aburren e indagando un poquito que se quedaron viendo dibujitos o jugando los jueguitos, entonces no les interesa después el aprendizaje. No es que tengan un trastorno de atención, sino que el cerebro está entrenado para que un estímulo cambie cada 5 segundos. Entonces leer un texto largo o seguir una explicación matemática se les vuelve una tarea difícil. También hay dificultad en la comprensión lectora y escritura, el uso de la pantalla fomenta ese lenguaje fragmentado visual. Se está observando actualmente una disminución en la capacidad de abstracción y en la riqueza de vocabularios. La motricidad fina necesaria para la escritura también se ve afectada porque el gesto táctil de la pantalla no fortalece los mismos músculos y conexiones neuronales, que lo hacen lápiz y el papel. En el sueño también se ve en el aprendizaje, un niño que no durmió, un adolescente por estar conectado no puede consolidar la memoria y el aprendizaje ocurre durante el sueño profundo, entonces el uso de la pantalla los altera, el chico llega a la escuela en un estado de una nebulosa cognitiva que se llama falla de memoria y baja tolerancia a la frustración ante la lesión y lo que preocupa es la desmotivación que se ve ante el logro a largo plazo. La escuela es un proceso que hay que aprender paso a paso y la tecnología busca resultados inmediatos, entonces esta disonancia, esta no concordancia, genera que los chicos se rinden más rápido si no entienden algo a la primera y no van desarrollando el esfuerzo sostenido que requiere el ámbito académico.

¿Y, como son con sus pares?
Con los pares se habla algo, un término que se llama presencia ausente. Aunque están conectados los chicos, la calidad de esa conexión suele ser superficial y contenciones que antes no existían. Son vínculos más frágiles, porque atrás de la pantalla, los vínculos son como desechables, esto del ghosting, en vez de enfrentar, bloquear a alguien o dejar de responderle, cuando deberían enfrentar los conflictos cara a cara. No tienen las habilidades sociales tan desarrolladas como los niños que no han tenido tanta tecnología, se les dificulta las habilidades de negociación y resolución de problemas reales. Esta comparación social constante, porque en las redes sociales es esto de las vidas perfectas, los chicos se comparan y genera sentimientos de inferioridad, ansiedad, al ver que ellos no están a la altura de lo que ven en las redes. Y, el fenómeno fomo, fair of missing out, out es el miedo a quedarse fuera, si el chico no está en el grupo de WhatsApp, en la red social del momento, siente que no existe. Esto es una presión grupal invisible que los obliga a estar conectados, incluso cuando están cansados, no tiene ganas, para no perderse el código o el chisme interno de cada momento. También vemos esa dificultad para el ocio compartido, porque cada uno está mirando su dispositivo. Entonces, pierden los juegos cooperativos, esa charla espontánea, que porque ellos están por ahí absortos en sus celulares.
Desde tu gabinete psicológico, ¿qué patologías se ven?
Actualmente lo que los psicólogos vemos y a nivel mundial se pone más atención en las dificultades o trastornos de ansiedad y fobia social, en la ciber adicción, en el ánimo ha aumentado el índice de la depresión, el trastorno de los sueños, el impacto de la conducta, los chicos tienen baja tolerancia a la frustración, dimorfia corporal, especialmente los adolescentes, porque ven una distorsión de su propia imagen, debido por ahí al uso de filtros de belleza, se ve también los trastornos de lenguaje y comunicación en los más pequeños. Hay niños que tienen retraso significativo a la adquisición del habla y dificultad para sostener la mirada, porque han pasado a lo mejor sus primeros años sobre estimulados por pantalla, en vez de ver el estado del estimulado por lenguaje humano y el vínculo afectivo, que es la única manera que el ser humano aprende realmente del contacto real.

¿Cuál es la solución frente al problema?
La solución no pasa por el uso de la tecnología, no es tecnológica la solución, sino de vínculos, que no se trata de prohibir, sino que de estar presente, de acompañar, de enseñar, entonces esto de controlar sería acompañar a los chicos y para eso hay que educarlos digitalmente desde pequeñitos, el tiempo de uso de las pantallas desde pequeños, primero ellos necesitan la experiencia humana y después la introducción de las pantallas, establecer lo que se llama dieta digital saludable, así como cuidamos la alimentación de nuestros hijos, hay que cuidar que consumen, que contenidos consumen, tener zonas libres de pantallas como la mesa familiar, el dormitorio, tiempos de desconexión.
Fomentar alternativas a los chicos que estimulen su sentido, deporte, arte, juego, libre, contacto con la naturaleza, tiempo de calidad compartido con otros, y no tenerle miedo al aburrimiento que es el motor de la creatividad, porque los adultos son los que tenemos miedo que se aburran y ahí le damos el celular. Si se aburre es bueno porque va a ser más creativo, se le va a ocurrir una idea preciosa. La alfabetización emocional y digital, es el acompañamiento, explicarles cómo funcionan algoritmos, porque las redes buscan que nos quedemos pegados, cómo proteger su intimidad. Necesitan adultos que funcionen como guías actualmente y dar el ejemplo, entonces no podemos pedirle a un niño que deje el celular, si nosotros los adultos estamos todo el tiempo conectados, el modelado es la herramienta más educativa, más potente. Y, la solución empieza por dejar nosotros un poquito el dispositivo y mirar a los ojos a los chicos, a los niños.

¿Por qué nace el nuevo libro “El campamento Luminoso”?
Por todo lo que mencioné anteriormente y el estudio que hice con neurocientíficos, profundizando en este tema, quise traducir al mundo de la infancia todo lo que los neurocientíficos van descubriendo. El libro tiene cuentos que nacen de una necesidad clínica y pedagógica que observé en mi labor cotidiana como psicóloga al ver como la tecnología por momentos fragmenta vínculos y apaga capacidades de los chicos, la capacidad de asombro. Así vi la necesidad de crear un recurso para acompañar a hacer un camino inverso. En el libro se trabaja la capacidad de recuperar todas las funciones humanas de un niño encender todas sus capacidades, por eso el nombre “Campamento Luminoso” de encontrar su propia luz. Fomentar la empatía y el contacto humano brindarle herramientas de regulación emocional, que no es la tecnología sino que está dentro de ellos, que ellos pueden identificar sus emociones, sus luces y sus sombras y a través de cuentos para niños que están comenzando con la lectoescritura. Además, escribí este libro para devolverle un poquito a los chicos ese derecho a la imaginación y la creatividad y darles a los papás herramientas para que la trabajen con los chicos en esta educación digital.

El Dato:
Silvana Bellotti – Magister en psicología
IG silvibellotti
Para adquirir el libro a este contacto: Gabriel Alaniz: 264 4140309

