4 de enero de 2026 - 01:00

Pese al daño ambiental que provocan, este año habrá nuevamente veranadas

Con el propósito de terminar con el pastoreo clandestino de ganado chileno en San Juan que se sucede cada temporada, la Delegación Presidencial Regional de Coquimbo llegó a un acuerdo con el Gobierno de San Juan durante diciembre del año que acaba de terminar, para llevar a cabo el proyecto denominado “Saneamiento del Peaje de Tasa de Peaje de Veranda 2025-2026 para la provincia de San Juan de Ganado Caprino”. Mediante este acuerdo se prevé que esta temporada ingresarán a la zona cordillerana del departamento Calingasta unas 57.000 cabezas de ganado caprino, 1.600 cabezas de ganado mayor y un total de 200 crianceros, para lo que el país trasandino ha dispuesto unos 331 millones de pesos chilenos para el pago de una tasa que San Juan percibirá a modo de amortización por la degradación que genera el pisoteo de los animales y el uso de las pasturas.

Durante varios años, desde la temporada 2019-2020, esta práctica estuvo totalmente prohibida por varios motivos, como la pandemia del Covid-19 y el agravamiento de la crisis hídrica en San Juan que lleva a perjudicar a la biodiversidad en la zona de alta montaña, con graves consecuencias ambientales y conservacionistas.

El acuerdo al que han llegado los gobiernos de la Región de Coquimbo y de la provincia de San Juan, si bien puede tener objetivos superadores de esta situación que se plantea todos los años, se contradice con los numerosos informes de expertos en el tema ambiental que han coincidido en la mayoría de las ocasiones en que se los han consultado en aconsejar a las autoridades de gobierno la suspensión de esta actividad por la falta de precipitaciones pluviales y níveas y en espera de que sean recuperados los humedales de toda la zona. En cada una de esas oportunidades explicaron que no es aconsejable que el ganado consuma las escasas pasturas perennes existentes en los valles cordilleranos ya que son las que contribuyen con la recuperación y conservación de las laderas de los cerros, evitando su erosión en forma desmedida e imposibilitando la retención del agua cada vez que ocurren precipitaciones, algo que actualmente es muy valioso.

Por las propias condiciones climáticas, históricamente el ingreso del ganado chileno se ha producido entre los últimos meses del año y marzo del siguiente, coincidiendo con la temporada estival que es cuando los pastizales pueden ser mejor aprovechados.

Durante la última gestión del exintendente de Calingasta y actual diputado de ese departamento, Jorge Castañeda, advirtió sobre el ingreso de crianceros chilenos a los valles cordilleranos del departamento y pidió que se tomaran enérgicas medidas para evitar mayores daños en la zona, con el convencimiento de que esto estaba ocurriendo cada vez con mayor énfasis.

Las veranadas generan un impacto ambiental propio de una actividad que mueve miles de cabeza de ganado caprino, ovino y bovino, que avanzan sobre las pasturas autóctonas, y cientos de personas que generan todo tipo de desechos propios de la presencia humana en cualquier lugar.

El canon que varias veces se ha pretendido establecer, en concepto de permiso para pastar, nunca ha alcanzado a cubrir el daño que se produce. Se considera que en esta ocasión tampoco va a ser la excepción, especialmente si el objetivo es preservar un recurso que es muy valioso por los efectos que produce.

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