Darío Barassi brindó una extensa entrevista al diario La Nación, en la que habló de sus inicios y reveló por qué dejó San Juan para probar suerte en Buenos Aires. 

-Fuiste a un casting de noteros a acompañar a un amigo y ¡le sacaste el puesto!

-Me da vergüenza contarlo, parece una mentira.

-¿Cómo fue?

-Yo estudiaba teatro y toda la vida pensé que iba a ser actor. Me imaginaba laburando de abogado durante el día, porque era un poco lo que me pedía mi familia, pero sabía que tenía un don para la actuación.

-¿Y fue así?

-Al principio. Pero hoy por hoy me siento muy alejado. Me preguntás algo de abogacía y me pierdo. Yo iba más para el lado del teatro, que era lo que me gustaba. Nunca en la vida pensé que iba a empezar como notero de un programa de televisión. No era una búsqueda, ni en pedo.

-¿Seguías trabajando de abogado?

-Sí. Era asesor de legales del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Tenía un cargo importante, pero era medio romanticón para ser abogado. Me rebotaron muchos escritos porque era muy meloso. Escribía largo, era muy sensible.

-¿Era un mandato familiar estudiar abogacía?

-Mi viejo era abogado y vengo de una familia de bodegueros. Me dijeron que si me venía a Buenos Aires tenía que estudiar una carrera universitaria. Fui a averiguar al IUNA y no me gustó el hecho de hacer universitario el teatro. Me gustaba que fuera mas lúdico, que sea más físico, pero algo tenía que estudiar. Si yo hubiera estudiado ingeniería en alimentos también me hubiera ido bien porque soy medio ñoño. No sé si tengo pasta para ser abogado pero sí soy estudioso. Tengo mucha memoria, soy muy estructurado, muy ordenado. Parezco desprolijo pero no: soy muy obsesivo.

-¿Dónde estudiaste abogacía?

-En la UBA. Me iba bárbaro.Tengo un gran grupo de amigos de abogados con los que me junto y me divierto, hasta que se ponen a hablar de abogacía y ¡me pego un embole!

-¿Por qué dejaste San Juan?

-No me desafiaba. Como tenía familia acá y quería estudiar teatro, Buenos Aires era "el" destino y cuando llegue acá me explotó la cabeza. A los tres meses estaba yendo a fiestas under, haciendo teatro en sótanos del Abasto... Mi familia no lo podía creer. Iban a esos lugares a verme y por poco no me querían tirar alcohol.

-¿Cómo era tu vida en San Juan?

-Vengo de una familia muy conservadora. Eran los dueños de las bodegas Graffigna. Una familia prestigiosa de San Juan que yo agarré ya medio pobretona.

-¿Por qué?

-Porque cuando yo nací ya habían vendido gran parte de las bodegas.

-Vos sos un poco cheto...

-Es el personaje. Sí soy un pibe que sabe comer con cuatro cubiertos de cada lado porque se comía así en mi casa.

-¿Una casa grande?

-Grande, muy linda. Mi viejo se murió cuando yo era chico y mi mamá tuvo que salir a bancarla. Eramos tres hermanos varones y nunca nos faltó nada. La verdad, un diez mi vieja. Incluso cuando me fui, mis dos hermanos estaban viviendo en Buenos Aires y a mí me costaba dejarla sola en San Juan y ella me dijo: "Te vas, o te vas".

-¿Te quedó algo de la bodega?

-Nada, se vendió. No mordí nada. Es más, ahora es un museo.

-¡Qué lástima!

-Se fue la riqueza, somos pobres ahora. Me vendría bien un poco de herencia. Tengo 34 años, me compré mi primera casa, me casé... Igual, no me gustan las cosas fáciles.

-Pero a vos te fue bien: viniste acá y enseguida conseguiste trabajo.

-Es que me gusta, soy muy autodidacta. Mi familia era un poco conservadora... Yo necesitaba bancarme solo.

-Pero tu familia no quería que fueras actor.

-Me decían que si quería hacer teatro porque me divertía que lo hiciera y que me iban a ir a ver a la obrita de fin de año, pero querían un título.

-¿Le agradecés a tu familia esa insistencia?

-No, siento que me tendrían que haber escuchado un poco más. Me tendrían que haber preguntado qué era realmente lo que me gustaba.