Un equipo internacional de científicos logró un hallazgo inédito al analizar una momia egipcia de más de dos mil años que permanecía en un museo de Wrocaw, Polonia. Según Arkeonews, mediante avanzadas técnicas de imagen, detectaron la presencia de un papiro oculto bajo las vendas del tórax, posiblemente con la identidad de un niño de ocho años, lo que aporta nuevas pistas sobre los rituales funerarios en el Egipto ptolemaico y abre una ventana a la historia de este enigmático ejemplar.
Las momias son cuerpos humanos o animales que han sido preservados de manera natural o artificial, evitando su descomposición a lo largo del tiempo. Este proceso puede resultar de condiciones ambientales extremas, como el frío, la sequedad o la falta de oxígeno, o bien a través de técnicas desarrolladas por distintas culturas, siendo el antiguo Egipto uno de los ejemplos más conocidos. La momificación permite que los tejidos y características originales del cuerpo permanezcan intactos durante siglos o incluso milenios.
Más allá de su preservación física, representan una ventana única al pasado. Muchos de estos cuerpos conservan secretos sobre las prácticas funerarias, la vida cotidiana, las enfermedades y los rituales de las civilizaciones antiguas.
Una momia de 2000 años con un papiro secreto
La ciudad de Breslau, cuando aún formaba parte del territorio de Alemania, recibió en 1914 la momia de un infante. La misma fue adquirida por Adolf Bertram, quien ese mismo año asumió el cargo de obispo y la incluyó como parte de una colección de antigüedades que más tarde sería donada al museo diocesano, hoy conocido como Archdiocesan Museum.
El devenir histórico de la región complicó la reconstrucción precisa del origen de la momia. Durante la Segunda Guerra Mundial, numerosos archivos se perdieron o destruyeron, dificultando el rastreo de la procedencia exacta de la pieza por métodos tradicionales. Tras la guerra, con el cambio de fronteras, la localidad pasó a ser Wrocaw, en Polonia, y la momia quedó con su biografía fragmentada a pesar de haber sobrevivido a los conflictos.
La investigación científica moderna sobre la momia tuvo inicio en 2023, cuando el arzobispo metropolitano de Wrocaw, Józef Kupny, solicitó un examen detallado. Según expertos de la Universidad de Wrocaw, se trató de la primera exploración radiológica sistemática de estos restos, que hasta entonces no habían sido objeto de un estudio científico completo.
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Durante más de un siglo, esta momia egipcia de un niño ha permanecido casi inadvertida en el Archdiocesan Museum de Wrocaw. Aunque cautivaba a los visitantes como pieza de exhibición, su verdadero valor científico emergió apenas en 2023, tras la primera investigación sistemática con la tecnología de imagen más avanzada. El uso de escáneres CT y radiografías permitió a los especialistas observar detalles imposibles de percibir a simple vista, abriendo nuevas perspectivas sobre los secretos que aún guardan las momias expuestas en museos de todo el mundo.
La investigación reveló la existencia de un objeto oculto sobre el pecho del niño, lo que ha despertado el interés internacional y renovado el estudio de este ejemplar, que data de la época ptolemaica. Este hallazgo sugiere que aún quedan múltiples incógnitas por resolver en torno a momias que han pasado décadas, o siglos, en vitrinas y colecciones, mostrando el potencial de las técnicas no invasivas para ampliar el conocimiento sin poner en riesgo piezas delicadas.
Cómo estudiaron a la momia de 2000 años
La investigación empleó técnicas de imagen no invasivas, entre ellas radiografías y tomografías computarizadas (CT), que permitieron analizar el interior de la momia sin alterar su estado. Este enfoque posibilitó “pelar” digitalmente las capas de vendajes y tejidos, logrando una reconstrucción tridimensional precisa.
El estudio resolvió varios aspectos fundamentales. Los autores confirmaron que los restos corresponden a un niño, gracias a la preservación de tejidos blandos y el análisis anatómico. La edad se estimó en unos ocho años, determinada principalmente por el desarrollo dental observado en las imágenes.
Las mediciones detalladas indicaron que el conjunto de la momia tiene 123 centímetros de largo y 28,4 de ancho a la altura de los hombros. La cabeza y el cuello están parcialmente desenvueltos, permitiendo que el rostro sea visible, ya que gran parte de los vendajes fue retirada en algún momento anterior. Sobre estas zonas se detectó una capa oscura de sustancias de embalsamamiento.
Respecto al proceso de momificación, los escáneres revelaron prácticas propias de la tradición egipcia en determinados periodos: la extracción del cerebro a través de la cavidad nasal y la retirada de la mayoría de los órganos internos. El embalsamamiento fue descrito como cuidadoso, aunque no suntuoso, situando el cuerpo en un contexto social probablemente alejado de los mayores lujos de la época ptolemaica. Estas técnicas permitieron preservar detalles anatómicos clave y facilitar la identificación de la edad y el sexo, además de aportar información sobre los ritos funerarios practicados en ese periodo.
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Cuál fue el objeto hallado en el pecho de la momia
El descubrimiento más llamativo de la investigación fue la presencia de un objeto oculto sobre el tórax. Las imágenes obtenidas sugieren que podría tratarse de un papiro, posiblemente con el nombre del infante o una fórmula vinculada al rito funerario. Otra hipótesis plantea que sea un amuleto u objeto protector, colocado con fines rituales para acompañar al niño en el más allá.
La posibilidad de acceder físicamente a este objeto es limitada, ya que el cartonaje que lo recubre está dañado y es extremadamente frágil. Intentar retirarlo podría poner en riesgo tanto el objeto oculto como la integridad de la momia, por lo que los especialistas han optado por mantener la pieza intacta hasta que sea posible intervenir sin causar daños. En este momento, el equipo se encuentra explorando opciones para retirar o analizar el cartonaje de forma segura y profundizar en la interpretación de la iconografía, con el objetivo de precisar aún más la datación y el origen geográfico de la momia dentro del periodo ptolemaico.
En cuanto a la causa de muerte, no han logrado establecer un diagnóstico concluyente. Los análisis no muestran signos claros de trauma fatal ni evidencias de enfermedades específicas, por lo que sigue sin respuesta la pregunta sobre cómo falleció el niño. Los investigadores de la Universidad de Wrocaw insisten en que la investigación continúa, tanto en la búsqueda de métodos para estudiar el objeto sobre el pecho como en el análisis detallado de la momia para esclarecer su historia y contexto.
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