Por primera vez en siglos, la policía israelí impidió este domingo a la máxima autoridad católica en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, oficiar -sin público- la tradicional misa del Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro.
La Policía de Israel no permitió el ingreso de la máxima autoridad católica en Jerusalén. Lo atribuyeron a la seguridad por la guerra en Medio Oriente.
Por primera vez en siglos, la policía israelí impidió este domingo a la máxima autoridad católica en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, oficiar -sin público- la tradicional misa del Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro.
El Patriarcado Latino, una diócesis católica con fieles en Israel, territorios palestinos, Jordania y Chipre, informó que al Patriarca Latino de Jerusalén y al sacerdote de la iglesia del Santo Sepulcro, padre Francesco Ielpo, se les impidió "entrar a la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén cuando se disponían a celebrar la misa por el Domingo de Ramos".
"Como resultado, y por primera vez en siglos, se impidió a los dirigentes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro", añadió el comunicado y denunciaron que "este incidente constituye un grave precedente y demuestra una falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada hacia Jerusalén".
Luego de que las autoridades israelíes le negaran la posibilidad de realizar la misa en Jerusalem, Pizzaballa realizó la tradicional ceremonia del Domingo de Ramos en la Iglesia de las naciones.
El hecho fue repudiado por Italia y Francia, mientras que un obispo de la Iglesia Greco-ortodoxa, que prefirió no dar su nombre, consideró que forma parte de "un juego de poder". "Es un símbolo", dijo a la agencia EFE en la Ciudad Vieja de Jerusalén, a escasos metros del Santo Sepulcro.
El obispo aseguró no entender porqué más de un centenar de fieles habían podido congregarse, esa misma mañana, en una misa celebrada en la Iglesia de San Salvador de la Ciudad Vieja, pero las puertas del Santo Sepulcro debían permanecer cerradas.
"Ni durante la pandemia (de Covid) sucedió algo similar", dijo este obispo, mostrando en su teléfono celular imágenes de la celebración del ritual del Fuego Sagrado en abril de 2020, cuando se permitió a un máximo de 15 personas en la Basílica en un evento que suele ser multitudinario.
Los agentes detuvieron a Pizzaballa y a Ielpo cuando iban de camino al Santo Sepulcro "de forma privada y sin ningún rastro de procesión o acto ceremonial", detalla el texto.
Ambos se disponían a celebrar una misa sin fieles, a fin de respetar las restricciones que limitan las congregaciones a un máximo de 50 personas en aquellos lugares próximos a una zona protegida o búnker, como medida de seguridad por la guerra contra Irán tomada por las autoridades israelíes.
La policía israelí, por su parte, declaró que los lugares sagrados de Jerusalén están cerrados desde el inicio de la guerra. Y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró que "no hubo mala intención alguna".
"Hoy, con una especial preocupación por su seguridad, la Policía de Jerusalén evitó al patriarca latino, cardenal Pizzaballa, celebrar misa esta mañana en la iglesia del Santo Sepulcro. De nuevo, no hubo mala intención alguna", afirmó la oficina de Netanyahu en un comunicado difundido en la red social X.
El primer ministro aseguró que las "fuerzas de seguridad israelíes están elaborando un plan para que los líderes eclesiásticos puedan celebrar sus oficios en el lugar sagrado durante los próximos días".
"La petición del Patriarcado fue revisada ayer y se indicó que no podía ser aprobada", señaló la policía en un comunicado y dijeron que "la Ciudad Vieja y los lugares sagrados son un área compleja que no permiten el acceso de vehículos grandes y de rescate", en caso de un ataque.
Desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, Israel tampoco ha dejado a los musulmanes rezar en la Explanada de las Mezquitas el mes sagrado de Ramadán, y ha limitado también el rezo judío en el Muro de los Lamentos.
Según Netanyahu, Irán ha atacado "repetidamente" los lugares sagrados de las tres religiones monoteísticas, aludiendo a la caída de restos de la intercepción de un misil en el barrio judío de la medina, a escasos 400 metros de la Explanada de las Mezquitas o el Muro de los Lamentos.
El Gobierno italiano consideró hoy el veto a Pizzaballa como "una ofensa", según un comunicado, no sólo para los creyentes sino para "toda comunidad que reconozca la libertad religiosa"; mientras que su ministro de Exteriores, Antonio Tajani, anunció que convocará mañana al embajador de Israel en Roma para pedirle explicaciones.
También el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha alertado de la "preocupante multiplicación de las violaciones del estatus de los Lugares Santos de Jerusalén" a raíz de lo ocurrido.