Un dolor indisimulable en cada rincón del estadio Ramón Pablo Rojas. Lágrimas, caras tristes y esa sensación de incredulidad fue total en todo el vestuario de Peñarol que entregó palabras de dolor en el repaso de la eliminación catastrófica ante los entrerrianos. Su entrenador, Edgardo Herrera, fiel a su estilo fue simple y frontal: "No lo podemos creer. Nos tocaron todas malas y todas juntas. Increíble. Pensábamos que esta serie la podíamos pasar pero nunca en mi carrera me habían tocado tantas cosas adversas juntas. Pudimos haber abierto el partido con ese primer penal porque habíamos comenzado bien pero lo erramos. Ahí sentimos el golpe animico, nos desconcentramos y Defensores aprovechó los espacios. Nos marcaron y se lesiona ademas Espejo. Otro golpe que nos sacudió y ahí nomás, dos goles abajo. En el entretiempo, los muchachos estaban convencidos de que se podía remontar y salimos con esa idea pero otra vez, un error nos mató. Ahí en el 0-3 abajo, se complicó feo. Hicimos lo que se podía hacer con cambios de posición y de nombres pero quedamos expuestos. No alcanzó para más y terminamos afuera. Dolidos porque esta caída no puede empañar la campaña que terminamos haciendo. Esa es la lectura que tenemos que tener".

