Los pirulines se mezclaban con los panchos. Y los dispositivos para hacer burbujas, con las banderas celestes y blancas y los pañuelos. Mientras, el olor a choripán hacia sonar las tripas y un vendedor gritaba ‘pochoclos‘. Además, hubo quienes convidaron sopaipillas. Así de variada estuvo la oferta en la Diagonal Sarmiento, mientras la gente aguardaba la llegada de la cabalgata apostada a la orilla de la calle y en medio del bulevard.
