El Gobierno socialista francés presentó ayer su “plan estratégico” para el sector automotriz, con el que busca evitar el cierre de fábricas y limitar el impacto de los despidos anunciados por PSA Peugeot Citroën.
El Gobierno socialista francés presentó ayer su “plan estratégico” para el sector automotriz, con el que busca evitar el cierre de fábricas y limitar el impacto de los despidos anunciados por PSA Peugeot Citroën.
El plan hace hincapié en ayudas al desarrollo de los autos eléctricos e híbridos y ofrece ayudas públicas para pagar las deudas a las empresas y contratistas.
Horas antes, el grupo PSA Peugeot Citroën dio a conocer sus perdidas semestrales y un nuevo plan de ajuste, que se suma al anunciado el 12 de julio de suprimir 8.000 puestos y cierre de una de sus seis fabricas francesas, mientras que 2.000 obreros de la empresa se manifestaron frente a la sede donde la compañía brindó el anuncio.
El ministro de Industria y Producción, Arnaud Montebourg, junto al ministro de Trabajo, Michel Sapin, dio a conocer los detalles del esperado “plan estratégico” para imprimir oxígeno al alicaído sector automotriz, otrora una de las insignias de la industria francesa.
Así, los fabricantes de autos eléctricos e híbridos recibirán importantes ayudas y el 25 por ciento de los vehículos que comprará el Estado serán de los denominados ecológicos. Las empresas recibirán 350 millones de euros en créditos para inversiones y de ellos, 150 millones serán destinados para las pequeñas empresas de contratistas. Según Montebourg, el plan será costeado, “en gran parte‘, por el aumento del impuesto a los grandes autos y camiones por ser los más contaminantes.
No obstante, el plan gubernamental fue recibido con escepticismo por la oposición.