La neumonía es un tipo de infección aguda que afecta los pulmones y se transmite generalmente por contacto directo con personas infectadas. Además, es causa de mortalidad infantil a nivel mundial con prevalencia en zonas de África y Asia meridional.
La neumonía es un tipo de infección aguda que afecta los pulmones y se transmite generalmente por contacto directo con personas infectadas. Además, es causa de mortalidad infantil a nivel mundial con prevalencia en zonas de África y Asia meridional.
La mejor defensa frente a la neumonía es la prevención . Para ello, se han desarrollado vacunas contra la enfermedad neumocócica y la gripe. Lavarse las manos con frecuencia y no fumar son otras medidas de importancia para evitar el contagio.
La gérmenes que causan la neumonía pueden ingresar al cuerpo por vía aérea, en gotículas esparcidas por tosidos o estornudos. Asimismo, pueden utilizar como vehículo de entrada al torrente sanguíneo, sobretodo en el parto y el periodo inmediatamente posterior.
Los virus o las bacterias comúnmente alojadas en la nariz o garganta pueden afectar los pulmones al inhalarse.
Lleva cierto tiempo la exteriorización de los síntomas después de haber estado expuesto a un germen causante de neumonía. Este tiempo de espera es conocido como " período de incubación ", y depende de muchos factores, en especial del tipo de germen.
La neumonía por el virus de la influenza puede manifestarse en tan solo 12 horas o hasta 3 días después de que una persona haya estado expuesta al virus de la gripe.
Por el contrario, una persona con neumonía atípica, quizás no note ningún síntoma hasta pasadas dos o tres semanas de haberse infectado.
Las pruebas de laboratorio son generalmente indicadas para diagnosticar la neumonía además del examen físico.
Si es producida por bacterias los antibióticos ayudarán, pero si la neumonía es de origen viral también existen medicamentos específicos para su cura.
La amoxicilina en comprimidos dispersables es el antibiótico más elegido para su tratamiento. En lugares de escasos recursos económicos la salud pública suele recurrir a fármacos económicos para controlar los efectos dañinos de esta enfermedad.
No obstante, la prevención sigue siendo la mejor respuesta frente a la neumonía. La inmunización contra la hib, sarampión, neumococo y tos ferina es una manera eficaz de prevenirla.
La buena nutrición, higiene personal, limpieza y aireación de lugares hacinados resultan claves para no contraer la enfermedad.
La alimentación con leche materna al recién nacido es altamente recomendada para evitar el contagio o no prolongarla en el tiempo.
El desarrollo de las vacunas antineumocócicas ha disminuido la mortalidad a causa de la neumonía y su aplicación es altamente recomendada en la actualidad aunque no exista garantía absoluta de que no se contraiga la infección.
Es importante la consulta al profesional idóneo, ya que cada paciente tiene particularidades que deben ser evaluadas en concreto por el médico para evitar efectos adversos.
Se mencionan como vacunas antineumocócicas, la PCV13 o vacuna antineumocócica conjugada, que protege contra 13 tipos de bacterias y es aplicable en bebés, niños y adultos.
La PPSV23 o vacuna antineumocócica polisacárida, protege contra 23 tipos de bacterias y es aplicable en niños y adultos.
No es recomendable la vacunación contra la neumonía sin consulta médica, aun cuando no se necesite indicación médica precisa para su aplicación por encontrarse la persona dentro de la franja de vulnerabilidad (mayores de 65 años entre otros).
Fuente: lanacion.com