Se moría el partido en Rawson. Iban 3 de los 6 minutos del adicional que el árbitro Cesar Castro había decidido. Unión era voluntad, amor propio y hasta desesperación mezclada con impotencia. San Martín, ordenado y sacrificado seguía con su plan de partido y parecía que la infartante definición por penales era una realidad. Pero en ese minuto 48", salió la contra para Unión, la peinaron en el medio y le quedó la pelota limpia para el pique de Paulo Oballes. El ex Árbol Verde no dudó y cuando se movió el muy buen arquero Romero, la clavó allá abajo. Inatajable. Un gol de otro partido para un Unión que no había podido encontrar la vuelta para sacarse de encima al Verdinegro iglesiano que en ese minuto final, se quedó sin nada. Un premio para la entrega del Azul que lo buscó aún sin lucidez, pero tal vez demasiado castigo para San Martín que fue tremendo rival. Pero los partidos son así y el fútbol entrega esos capítulos dramáticos e inolvidables, sentenciando la historia que dirá que Unión empatando 1-1 se transformó en finalista de la Copa de Clubes Campeones, ganando la serie ante San Martín de Rodeo.

