Lo que debiera ser el momento más feliz en la vida de una mujer, suele muchas veces convertirse en pesadilla. En estado de indefensión extremo, vulnerable, con dolores que rozan lo insoportable, la embarazada parturienta necesita, por lógica pura, cuidados especiales. Sin embargo, no siempre ocurre, sino que mucho más de lo que se piensa, suelen ser víctimas de la violencia obstétrica.

Es decir, el maltrato hacia la mujer o a su bebé durante el embarazo, parto y postparto, por parte del personal de salud que tiene la obligación de brindarle atención médica.  

En San Juan, lamentablemente este tipo de situaciones son moneda corriente. Aunque casi nunca se denuncian. Varias víctimas de esta situación le abrieron su corazón a DIARIO DE CUYO y se animaron a contar sus experiencias.

Eryca Yacanto:  “Me hicieron un legrado sin anestesia, en una camilla de urgencia”

“Mi caso pasó hace 8 años, un 13 de febrero de 2009. Por ese entonces yo tenía 20 años, estaba embarazada de dos meses. Fui al Hospital Rawson, a la parte de ginecología, estaba en ese momento en la parte vieja, concurrí con pérdidas y dolor. Estuve una hora esperando que me atiendan en la sala de espera. La enfermera dijo que había llamado al doctor y que no lo encontraban. En un momento llegó el médico, acompañado de otro. Hicieron que pase al consultorio y me revisaron. Aún recuerdo lo que les dije: “por favor, salven a mi bebé”. Un doctor hizo una mueca y le pidió al otro doctor que le alcanzara los instrumentos. De pronto comencé a sentir mucho dolor. Me estaban haciendo un legradro. Yo no lo supe hasta que leí la historia clínica. Comencé a gritar y pedir que me colocaran anestesia. No soportaba el dolor. El médico más joven se puso junto a mí y me agarró la mano. Un gesto para que soportara el dolor, me dijo que ya iba a pasar. Creo que le di pena. El médico más grande lo llamó y dijo que lo asistiera. El legrado terminó y el médico encargado de realizar esta atrocidad me dijo que no era un bebé, que los fetos no eran considerados bebés hasta que nacieran, que ya no llorara. Luego me llevaron a una habitación. El lunes regresé a buscar una copia de la historia clínica y ahí leí que me habían realizado un legrado.  Luego averigüé que esta intervención hay que realizarla en un quirófano, con anestesia. Ojalá que nadie viva algo así, es muy doloroso y traumático. Lo peor es que las personas que saben cómo llevar este tipo de intervenciones se olvidaron por completo los pasos a seguir. Tal vez a un animal la hubieran tratado mejor”

Patricia Echegaray: “Me obligaron a tener un parto seco, sin dilatar y a mi hijo le quedaron secuelas”

“Llegué a término con el embarazo, pero no me querían internar porque me decían que no había roto bolsa. Yo les decía que sí pero no me creían. Me volvieron a mi casa. Empecé con trabajo de parto, me volvieron a llevar y ahí me dejaron internada, pero me hacían tacto y tenía el cuello cerrado. Por eso me querían mandar a mi casa de nuevo, pero mi pareja se puso firme y dijo que no me iba a llevar. Me hicieron tener recién al otro día, por parto natural, cuando jamás dilaté. Había perdido el líquido, fue parto seco. De tanto hacer fuerza me desmayé en el parto y a mi hijo me lo sacan con el fórceps,  sin ponerme anestesia. Cuando me lo estaban sacando, desperté de nuevo. Empecé a pedir cesárea y me dijeron que no me quejara, que no sea mañosa, me  obligaron a tener un parto seco, siendo estrecha, sin dilatar. Mi hijo tuvo hipoxia prenatal porque quedó atrapado, sin oxígeno. Esto le trajo un retraso madurativo. Desde los dos años está con tratamientos”.

Grace Sol Pintos: “Estuve cuatro días con sangrado y contracciones: no me querían internar”

“Yo hace tres meses tuve familia, mi hijo nació el 8 de mayo. Empecé con sangrado y contracciones y me fue a la madrugada al Hospital Rawson y cuando llegué me mandaron a hacerme una ecografía y todo salió bien, el bebé ya estaba acomodado y listo para salir. Sin embargo me mandaron de vuelta a mi casa. Así, con contracciones y sangrado, estuve cuatro días. No me querían internar. Al cuarto día me internaron y me tuvieron ahí 12 horas más con trabajo de parto, siendo que yo ya tengo una cesárea. Cuando dilaté a 8, se dieron cuenta que no iba a poder tener por parto natural porque el bebé no bajaba. El trato de las enfermeras fue de terror, muy ordinarias. No sabían hacer el monitoreo. Me apretaron la panza, me hicieron sentir mucho dolor y resulta que el aparato no estaba enchufado. No se sentían los latidos del bebé. Fue todo pésimo, contestadoras. Hasta la de la limpieza me maltrató”.

Lila Lilita: "Si te gustó el durazno, aguantate la pelusa"

“Me trataron muy mal. Desde que entré a sala de parto y después cuando pasé a quirófano. Antes  de que me hicieran la cesárea , yo estaba acostada en la camilla y una doctora me miró con cara de descontento y le dijo a su compañero ‘mira esta, nos queda otra más’. Después me pasaron a sala de recuperación y ahí fue el peor momento de mi vida... Una enfermera encargada del turno me trató de ‘niña tonta’, de ser una yankee por haber dicho "OUCH ME DUELE", me retó porque había sangre en el piso y me dijo ‘nena, tendrías que estar levantada pasando el trapo de piso porque esa sangre es tuya". Me dijeron de todo: ‘Si te gustó el durazno aguantate la pelusa’; ‘te gustó abrir las piernas, aguantatelas’;  ‘dejá de llorar, no seas tan maricona’; ‘te viviste quejando,  porque no te callás’; ‘quédate calladita porque sino no te pienso atender’;  ‘sos una estúpida’; ‘otra vuelta cerrá las piernas si no querés llorar’. Fue un momento horrible porque estaba sola con mi bebé y se aprovechan de eso las enfermeras y las doctoras.

Verónica Cortéz: "Tengo problemas de corazón y pese a la recomendación médica, no quisieron hacerme cesárea"

"Yo estuve haciéndome atender a partir de los 5 meses en embarazo, porque tengo un problema cardíaco y era de alto riesgo. Tuve muchas complicaciones. Cuando llegaron las semanas de tener a mi hijo vivía con contracciones, pero no querían atenderme, me mandaban a mi casa. Cuando llegó el momento de tener, llegué al hospital con 4cm y medio de dilatación. Me tuvieron todo el día internada y no querían atenderme ni ponerme goteo. Me di de alta voluntariamente y al otro dia fui para que me firmaran una cesárea como había indicado mi cardióloga. Y no quisieron hacerla porque supuestamente estaba con buena dilatación. Cuando llegó el momento de tener, me pusieron goteo y esto alteró mi corazón con tantos problemas que tenía. Eso me volvió loca y nadie quiso atenderme. Cuando llegué a ocho de dilatación, ya no podía mas y me estaba desvaneciendo de dolor. Por lo tanto me pusieron un calmante al que era alérgica. Nadie miró mi historia clínica. Tuvo que llegar una señora de limpieza a ayudarme porque solo decían: 'sos mamá, te la tenes que bancar'.  A pesar de mis amenazas de denunciarlos porque me estaban matando. Cuando vieron que ya no podía respirar, me llevaron de forma urgente a parto y me desmayé. Me desperté y me pidieron que no pujara más Por lo tanto me rajaron entera y me lo sacaron con fórceps. Tres niños antes que el mio habían fallecido por mala praxis con ese mismo instrumento. Me lo sacaron y estaba morado mi hijo, al igual que yo. Y después me cocieron, me hicieron 40 puntos. Y descaradamente me pusieron parto normal en mi libreta. Tengo problemas hasta el día de hoy".

¿Cuáles son las formas en las que se puede presentar la violencia obstétrica?

- El trato humillante y denigrante

- El abuso de la medicalización

- La patologización innecesaria

¿Cuáles son los derechos de la madre?

- A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente de las decisiones que se tomen en ese marco.

- A ser considerada persona sana y facilitar su participación como protagonista de su propio parto.

- A un parto respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos, evitando practicas invasivas y suministro injustificado de medicación.

- A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de salud de su bebé y a ser partícipe de las diferentes actuaciones del equipo de salud.

- A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.

- A elegir una persona de su confianza que la acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto.

- A tener a su lado a su bebé durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.

¿Dónde se puede denunciar?

Se puede hacer un reclamo administrativo ante la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Genero (CONSAVIG) correo electrónico [email protected] El trámite es gratuito. Además, podés contactarte con el Inadi o la Defensoría del Pueblo.

Creo que fui víctima de violencia obstétrica: ¿a dónde llamo?

Para asesoramiento, llamá al 0800 - 122 - 5878