En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil en el hall de ingreso del Hospital Rawson se realizó este lunes la tradicional suelta de globos amarillos que busca visibilizar la enfermedad, poner en valor y agradecer los esfuerzos y tareas que hay detrás de cada paciente; y también para recordar a aquellos ángeles que no lograron superar la enfermedad. Alejo es uno de esos pequeños ángeles que falleció tras combatir durante gran parte de su vida contra la leucemia y que fue recordado en la jornada gracias a sus familiares.

Ana Bravo y Norma Cruz son las abuelas de Alejo. Una de ellas porta con orgullo a la altura de su pecho un cuadro con una foto del pequeño, mientras que Norma y otros familiares llevan remeras con su rosto, un emotivo gesto que invita al recuerdo. Aun con la emoción en la voz y en la mirada que no contiene las lágrimas, comentaron el tierno motivo por el cual vienen haciéndose presente en la actividad año tras año.

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Ana Bravo y Norma Cruz, abuelas de Alejo

Alejo fue diagnosticado sobre los 3 años. Comenzó con inflamación y dolor en la zona de los ganglios, lo cual fua diagnosticado y tratado como paperas, pero al cabo de un mes el cuadro empeoró, lo que llevó a los padres del pequeño a consultar con otros profesionales. “Hubo una doctora, muy buena ella, que lo recibió en el Cimyn y ahí descubrieron que tenía leucemia, ya estaba muy avanzada la enfermedad para entonces”, comentó Norma.

Debido al cuadro que presentaba Alejo fue internado en Terapia Intensiva, donde permaneció un mes aproximadamente. Luego fue derivado a Córdoba, debido al estado en el que se encontraba. Pese a los esfuerzos de los profesionales y a la fortaleza del pequeño, la agresividad de la enfermedad era mayor.

Le realizaron dos trasplantes de médula, pero ninguna logró la mejoría esperada. “Faltando 10 días para cumplir los 8 años falleció”, relatan Norma y Ana en conjunto, quienes se apoyan mutuamente brindando contención ante la triste situación.

Antes de fallecer, Alejo, quien había participado como paciente en algunas sueltas de globos, les hizo un pedido que para sus familiares representaba dolor, pero también ternura. “Nosotros venimos cada año porque él nos lo pidió. Cuando veníamos a la suelta de globos con él, nos decía ‘cuando yo esté en el cielo quiero que tiren globos para mi y mis amigos’. Es por eso vamos a estar presentes todos los años mientras podamos”, aseguró Norma respaldada por familiares del pequeño que un año más dijeron presente portando globos amarillos con el nombre de Alejo.

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Tanto para Ana como para Norma y el resto de los familiares del pequeño acudir a cada suelta de globos representa una infinidad de emociones. Por un lado la tristeza del recuerdo y el dolor de la pérdida, pero por el otro la alegría del encuentro con los profesionales que trataron a Alejo en la provincia y con familias de pacientes con quienes compartieron salas y horas de internación.

“Cada vez que venimos nuestro deseo es que todos los chicos que están enfermos salgan adelante con la fuerza de la familia y con la fe de Dios. Hay que tener mucha fe. Dios sabe lo que hace y por eso él sabe porque se lo llevó a Alejito. Solo le deseamos lo mejor a los chicos que se encuentran en esa difícil situación”, reflexionó Norma.