La comunidad del rugby de San Juan atraviesa horas de profundo pesar tras el fallecimiento de Alberto “Besu” Mugnos, fundador de Dinos XV, ex jugador de Universitario Rugby Club y uno de los grandes impulsores del rugby inclusivo en la provincia. Su partida deja una huella imborrable en generaciones de jugadores, alumnos y familias.

Mugnos fue mucho más que un deportista destacado. Profesor de Educación Física, dedicó su vida a la enseñanza con una vocación que quienes lo conocieron repiten casi como una bandera: “era un gran educador”. Su seriedad, compromiso y respeto marcaron su carrera profesional y también su forma de vivir el rugby.

En la cancha se desempeñaba como wing. Los que compartieron su época lo recuerdan por su velocidad y por la cantidad de tries que apoyaba partido tras partido. Para muchos chicos de la camada del ’70 —hoy con más de 50 años— fue un verdadero ídolo. “Cuando terminaban sus partidos, estaba rodeado de niños que nos abrazábamos a él. Era increíble”, evocan.

Tras retirarse como jugador, volcó toda su energía en la docencia. Trabajó durante años en instituciones dedicadas a la educación especial y también preparó a numerosos jóvenes para el ingreso al profesorado de Educación Física. Era habitual verlo los sábados en el parque, sentado en ronda con aspirantes de 18 o 20 años, enseñando con la misma paciencia y dedicación que si fueran chicos pequeños.

Con el surgimiento del rugby inclusivo en el país, Mugnos dio un paso más y creó Dinos XV en San Juan. El proyecto no solo permitió que chicos con discapacidad jugaran al rugby, sino que también formó “desarrolladores” o acompañantes, ampliando el impacto social de la iniciativa. Bajo su conducción, el equipo participó en encuentros internacionales, incluidos mundiales en Irlanda y otros destinos, consolidando una experiencia pionera en la provincia.

Siempre cercano a Dinos XV y presente en la vida institucional de Universitario, Mugnos mantenía el vínculo con los clubes, gestionando partidos y promoviendo la integración. Incluso mientras enfrentaba el cáncer —una enfermedad que llevó con entereza hasta el final— continuó acompañando, alentando y transmitiendo valores.

Quienes lo despiden coinciden en que su legado excede cualquier estadística deportiva. Deja una marca profunda como formador de personas, impulsor del rugby inclusivo y ejemplo de compromiso, solidaridad y pasión. En el rugby sanjuanino, el nombre de “Besu” Mugnos quedará para siempre asociado a la educación y al juego entendido como herramienta de transformación.