El trabajo sexual se encuentra en una compleja realidad en San Juan, ya que desde hace un tiempo se viene registrando una caída sostenida de la demanda, situación que complica al sector. Desde AMMAR San Juan (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) su representante Mariana Castro detalló el panorama actual de la actividad en la provincia.

En diálogo con DIARIO DE CUYO, Mariana destacó que la tendencia que comenzaron a registrar hace poco más de un año se sostiene, y es la incorporación de más personas al trabajo sexual en la provincia. Al respecto, comentó que cada vez hay más mujeres (sean trans o sis) que se quedan sin trabajo o ven reducido el ingreso fijo mensual y se terminan volcando a la actividad. A este grupo se suman aquellas que, pese a contar con un trabajo en horario diurno, no les alcanza para cubrir los gastos mensuales y mantener a sus familias, por lo que complementan los ingresos ofreciendo servicios durante la noche.

Dentro de la oferta también se encuentran aquellas trabajadoras sexuales que habían dejado la actividad y por distintas complicaciones atadas a lo económico volvieron a las calles. Sobre ello, Mariana comentó: “Me he encontrado con mujeres que hacía años no trabajaban prestando servicios en la vía pública. Al consultarles, todas manifiestan que lo hacen por necesidad”.

El incremento de la oferta no va en sintonía con la demanda. Mariana asegura que tanto diciembre como enero fueron meses complejos para la actividad, con una merma más que preocupante. La situación ha llevado incluso a que muchas trabajadoras sexuales que tuvieron la oportunidad fueran a otras provincias, aunque el panorama es complejo en todo el país.

A ello se suma la pérdida de clientela que mes a mes solía acudir a los servicios de las trabajadoras, pero debido a la coyuntura económica hay quienes les han comunicado que por el momento prescindirán de los servicios.

Dentro de un contexto complejo en el cual encontrar clientes no es sencillo, se suma un problema aun mayor para las trabajadoras sexuales en San Juan: las estafas por transferencias y el eterno regateo. Sobre este punto Mariana comentó que son varias las chicas que registraron estafas por Mercado Pago de parte de clientes que simulan hacer la trasferencia o que anulan los envíos una vez realizado el servicio acordado.

La pelea por el precio buscando pagar menos también forma parte de la diaria a la que se deben enfrentar las trabajadoras. Sobre este punto, la titular de AMMAR comenta: “Cada una le pone precio a su cuerpo, pero pasa que si cobras $150.000 la hora te regatean por pagar menos y hay veces que las chicas acceden para no perder el dinero. Lamentablemente te destruís el cuerpo por unos miseros pesos”.

Hay clientes que pelean el precio considerando realmente cada peso que tienen encima, pero abundan en cantidad aquellos que piden pagar menos estando en condiciones de poder abonar el servicio como corresponde. “Hay quienes incluso quieren pagar el trabajo con lencería, lo que ya resulta una falta de respeto a las trabajadoras sexuales”, destacó Mariana.

Tarifas irreales y el consumo problemático en el trabajo sexual, las otras dificultades que se registran en San Juan

Dentro de las problemáticas que están registrando el sector, Mariana apuntó con preocupación a una situación que vienen registrando y es la presencia en el rubro de chicas jóvenes con consumos problemáticos que utilizan los ingresos del trabajo sexual para continuar intoxicándose.

“Hemos registrado muchas chicas jóvenes que atraviesan situaciones complejas porque no quieren hacerse tratar ni recibir ayuda, pese a que desde AMMAR nos acercamos a ellas y nos ofrecemos a acompañarlas en cada instancia. Hay un sector del trabajo sexual en San Juan que maneja cierta inconsciencia y miramos esa situación con preocupación”, precisó Mariana.

Otro de los inconvenientes está atado a las tarifas. Desde AMMAR no se establecen valores ya que cada trabajadora sexual ofrece diversos servicios, pero si se acuerda entre ellas hacer lo posible para no bajarse de $50.000 por cliente. Sin embargo, el valor real y total del servicio influye por las características del mismo (si es completo o convencional) como también el acuerdo al que se pueda llegar con el cliente, pero en la practica no se respeta.

“Siempre quieren pagar $20.000 menos de lo que cobramos. Algunas lo aceptan, otras lo rechazan, pero siendo realistas, te pones a pensar que con 30.000 no haces nada”, destacó Mariana Castro, referente de AMMAR.

Y finalizó: “La realidad del trabajo sexual está difícil en todo el país. No hay demanda y eso se nota”.