El próximo 2 de marzo inicia formalmente el ciclo lectivo en San Juan en lo que es nivel inicial, primaria y educación especial; mientras que las secundarias estarán arrancando el 4 de marzo. El inicio de clases representa un desafío más allá de la compra de útiles, ya que implica una preparación del entorno familiar y emocional del estudiante. Es por ello que la psicopedagoga sanjuanina Gabriela Buigues destaca la importancia de crear un plan en conjunto que permita un retorno a las aulas ameno.
En diálogo con DIARIO DE CUYO, la profesional destacó que es vital establecer rutinas graduales que permitan de a poco ir entrando en lo que será la dinámica del año. Comenzar a acomodar los horarios de sueño, de juego y de uso de pantallas, combinadas con otras estrategias, permitirá que el regreso a clases no sea tan abrupto, tanto para el estudiante como para su entorno. La clave reside en no imponer el cambio de forma abrupta, sino invitar a los menores a ser partícipes de un plan para iniciar el proceso de seguir aprendiendo.
Pautas para un retorno a clases exitoso
- Construir un plan compartido
La sugerencia de la profesional es sentarse en familia a planificar en conjunto el regreso a clases, sin importar la edad del estudiante.
En lugar de centrarse únicamente en el cambio de horarios, se debe preguntar a los niños qué les gustaría saber o qué piensan sobre su escuela, especialmente si ingresan a una institución nueva. Esta participación activa los convierte en protagonistas de su propio proceso en el que se sienten escuchados.
- Diálogo como herramienta emocional
Los días previos al inicio de clases son esenciales para potenciar la comunicación, por lo que se considera positiva la creación de espacios donde los menores pueden expresar no solo cómo se sienten, sino qué es lo que sienten.
Asimismo, es valioso que los adultos compartan sus propias emociones sobre este proceso, enseñando así a los menores a compartir sus pensamientos y emociones.
- Organización gradual de la rutina
La transición de la dinámica vacaciones a la rutina escolar debe ser paulatina para que no solo el menor sino toda la familia en su conjunto se adapte con éxito. Buigues sugiere un enfoque basado en ejes:
1.Eje del tiempo: Organizar calendarios y utilizar alarmas para reajustar los horarios.
2.Eje del lugar: Preparar el espacio físico y los recursos necesarios para el estudio.
3.Eje del pensamiento: Planificar las metas y conversar sobre las actividades extra que despierten el interés tanto en niños, niñas como adolescentes.

- Fomentar la autonomía frente a la pasividad digital
Las nuevas líneas pedagógicas buscan un estudiante activo y autónomo. En este sentido, es imperativo abordar el uso de pantallas.
La exposición excesiva puede generar estudiantes pasivos y provocar dificultades en el lenguaje, pese a que la tecnología sea una de las herramientas más accesibles a la hora de buscar información. Para evitar que el impacto sea negativo, no hay que evitar discutir y debatir sobre el tiempo de uso de dispositivos para proteger tanto el desarrollo cognitivo como el vínculo familiar.
- Respetar los tiempos individuales
Finalmente, es crucial entender que no existe una única forma de adaptarse o aprender. Aquellos estudiantes que deben rendir materias en febrero o que han repetido el año requieren una mirada comprensiva.
Cada familia, junto con la escuela, debe tomar las decisiones que mejor convengan según los tiempos particulares de cada niño.
“Es ideal poder conversar estas cuestiones en familia, poniendo el foco en que juntos podemos comenzar a desarrollar un plan para que el inicio de clases sea un proceso para seguir aprendiendo”; finalizó la psicopedagoga Gabriela Buigues.

