En 2019 desembarcó Pedidos Ya en San Juan, marcando un antes y un después en lo que implica el servicio de delivery en la provincia. Desde entonces se comenzó a analizar este fenómeno y su impacto en el mercado laboral. Recientemente se presentó una tesis de licenciatura de Sociología que estudió cómo es el trabajo de las aplicaciones de reparto en la provincia, desde adentro.
En diálogo con DIARIO DE CUYO, Florencia Ferreyra y Mariano Padín, los autores de la tesis, brindaron los pormenores de la investigación y los descubrimientos realizados, que permiten tener un aproximado de la realidad que atraviesan los trabajadores de delivery.

“En San Juan hay una creciente precarización. Hemos analizado el mercado de trabajo y el dato que obtuvimos fue que después de la pandemia hubo un recupero del empleo en cuanto a cantidad, pero no en calidad. Hay un mercado más dinámico, pero con menos derechos”, destacaron los profesionales.
La investigación se basó en torno a entrevistas de profundidad que realizaron Florencia y Mariano en el marco de unas becas de investigación que luego unificaron y profundizaron para la tesis. Estas entrevistas, que duraron alrededor de más de una hora cada una, permitió tener un detalle pormenorizado sobre cómo es el día a día de un trabajador de reparto a domicilio.
Uno de los datos obtenidos es que la totalidad de los trabajadores, mayormente hombres, son monotributistas, siendo la mayor masa de repartidores aquellos que rondan entre los 20 a 30 años.
Para los investigadores, aplicaciones como Pedido Ya y Rappi, por ejemplo, trabajan con una relación de dependencia encubierta debido a que los trabajadores no son sus propios jefes sino que responden a un superior que es virtual, e incluso tienen que cumplir con una cierta cantidad de horarios para no ser “castigados” por la plataforma.
Lo destacado como llamativo es que hay cuestiones negativas que no son consideradas como tal por los propios trabajadores. Por ejemplo, marcaron como positiva la flexibilidad de horarios, pero un punto a tener en cuenta en este apartado es que el trabajador debe cumplir con una cierta cantidad para tener un buen lugar en el ranking, siendo las más cotizadas las horas nocturnas y fines de semana. Bajo este concepto se toparon con sanjuaninos que prestan servicios hasta 60 horas semanales; mientras que hay empleos que por ocho horas diarias seis días de la semana acumulan alrededor de 48 horas semanales. “Pueden elegir sus horarios, pero trabajan más de tres turnos por día en algunos casos”, señalaron los investigadores.
Otro punto complejo que los trabajadores no analizan como negativo es que las aplicaciones otorgan más puntos en el ranking por “clima desfavorable”. Esto quiere decir que si el repartidor está disponible ante fenómenos como lluvias o viento Zonda, recibe más puntos, pero no se tiene en cuenta lo peligroso que es circular bajo esas circunstancias.
La pérdida de beneficios laborales a los que podrían acceder estando en relación de dependencia también es desconocida por los trabajadores. “Hubo algunos casos en donde nos dijeron que no es real que el trabajo se hace cargo de la obra social de los empleados, que eso en Argentina no existe. Esto lo vimos mucho en jóvenes que no tienen experiencia en el mercado laboral”, destacaron. Tampoco cuentan con vacaciones pagas ni francos compensatorios y en caso de sufrir algún robo o accidente en la calle la responsabilidad corre por cuenta del empleado, y no del empleador, que en este caso es la aplicación.

Dentro de este universo también está presente la “viveza criolla”. Si bien es una práctica prohibida por las mismas aplicaciones, la falta de control llevó a que haya un mercado paralelo de alquiler de cuenta, produciéndose una tercerización de la tercerización. “Nos hemos topado con casos donde el trabajador alquila y trabaja con la cuenta de otra persona, porque no tiene monotributo, carnet de moto, no cumple con los requisitos que pide la aplicación o la habilitación de una cuenta nueva demora y la necesidad de trabajar es inmediata. Entonces le pagan a una persona el alquiler de cuenta, lo que se traduce en trabajar más para reunir el dinero”, explicaron.
Este último punto en particular lleva a que se desconozca la cantidad real que hay de trabajadores de reparto a domicilio en San Juan; y es allí hacia donde se quiere enfocar la segunda parte de esta investigación. Tanto Florencia como Mariano resaltaron que tener una noción real sobre la masa de repartidores que prestan servicios a aplicaciones permitirá elaborar un perfil sociodemográfico y tener un conocimiento más detallado sobre la realidad de este sector.
Sin embargo, las complejidades financieras que existen a la hora de otorgar presupuesto para este tipo de investigaciones traban las aspiraciones de los investigadores. Aun así, el deseo está abierto a continuar con la investigación.
“Es importante continuar estudiando este sector porque es una situación que no solo pasa acá, sino en todos lados. Es importante saber cuántos son, pero la realidad es que ni ellos son conscientes de la cantidad de trabajadores que son. Sería importante saber eso y seguir avanzando en este tipo de investigaciones poder hacer un cuerpo de leyes que los amparare”, reflexionaron los investigadores Florencia Ferreyra y Mariano Padín.

