21 de octubre de 2026 - 17:46

70 años del INTA y su rol histórico clave para San Juan

En el marco del 70° aniversario del INTA, repasamos los hitos que marcaron la historia agrícola de la San Juan. A partir de la construcción del Dique de Ullum en los años 70, la institución fue una pieza indispensable para mapear los suelos de los valles y cambiar el paradigma del uso del agua en la región.

Por Equipo de Comunicación de INTA

La historia agrícola de la provincia en cuestiones de ciencia y técnica no puede contarse sin mencionar los aportes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). En el marco de los 70 años de creación del instituto, surgen relatos que dimensionan el impacto que tuvo en el desarrollo productivo local, cada aporte institucional. Un capítulo indispensable de la historia es el trabajo pionero sobre el estudio de suelos y drenaje, línea estrechamente ligada a la obra hídrica más importante de la provincia: el Dique de Ullum.

Luis Jiménez Parra, actual director del Instituto del Agua de la Universidad Católica de Cuyo y protagonista de aquellos años, recuerda que la participación del INTA se gestó como una necesidad ineludible. Para conseguir el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinado al embalse, era obligatorio contar con un proyecto de acompañamiento agrícola que garantizara el impacto positivo de la obra.

Así nació en 1974 el "Proyecto de Rehabilitación y Desarrollo Agrícola de los valles de Tulum, Ullum y Zonda". Este ambicioso plan no solo contemplaba la implementación de 600 kilómetros de canales y unos 500 kilómetros de drenaje público —necesarios por los problemas de salinización y excesos de agua de la época—, sino que exigía un cambio de paradigma: pasar de regar por "oferta" a regar por "demanda".

El conocimiento técnico del INTA, un pilar fundamental

"Había que conocer bien el funcionamiento de los mosaicos y el suelo en los valles para poder aplicar las nuevas tecnologías de riego", explica Jiménez Parra. En este punto es donde el INTA ingresó como un actor central. Bajo la dirección general del Ing. Jorge Lona y con el Ing. Teodoro Castro a la cabeza del equipo de riego y drenaje, se realizó un trabajo conjunto con el Gobierno Provincial y el Centro Regional de Agua Subterránea (CRAS).

Juntos llevaron adelante el relevamiento de las variables edáficas y desarrollaron una red de monitoreo del nivel freático. “El INTA aportó los especialistas capaces de entender cómo se comportaba el agua en el suelo agrícola”, sostuvo Jiménez.

La relevancia de la institución fue tal que gran parte del crédito internacional se destinó al fortalecimiento del INTA: se construyeron nuevos edificios, laboratorios modernos, equipamiento, vehículos y se financió la capacitación de técnicos en el exterior.

Si bien el golpe de Estado de 1976 dejó trunca la tan esperada reforma del Código de Aguas (que databa de 1928), la base científica ya estaba sentada. El trabajo del INTA dio origen a lo que hoy conocemos como el Mapa de Suelos del Valle del Tulum, una herramienta de investigación que sigue vigente y en constante actualización.

"El INTA ha sido, es y seguirá siendo una pieza fundamental en la optimización del uso del agua de riego en San Juan", reflexiona Jiménez Parra, planteando el histórico debate sobre si San Juan es un desierto con tres oasis, o un oasis que logró dominar al desierto.

A 70 años de la creación del INTA, la institución sigue siendo una herramienta tecnológica y científica fundamental para proyectar el futuro agrícola de la provincia.

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