Mientras daba sus primeros pasos en la actuación, Alexander López, sintió la necesidad -pese al entrenamiento- de conocer cómo funcionaba el cuerpo humano para poder crear sus personajes. Esa inquietud lo movilizó a adentrarse en un mundo de algún modo conocido para él ya que sus padres son médicos. De a poco fue incursionando en los principios de la medicina tradicional y en la ayuverda (propia de la India que unifica cuerpo mente y alma y sostiene que la salud y la enfermedad son el resultado de la convivencia de elementos como el aire, el fuego, la tierra, el agua que definen el temperamento o biotipo de las personas). Justamente esa fue la puerta de ingreso a un nuevo paradigma de su profesión que le permitió encontrar herramientas teatrales para ofrecer a quien tiene dolores, molestias y limitaciones y no siempre saben cómo expresar lo que le pasa, dentro y fuera de un escenario. Incluso descubrió cómo esas técnicas podían aliviar, a lo mejor no curar, pero sí modificar situaciones vinculadas a mejorar la calidad de vida. Secundado por una médica psiquiatra y una actriz pretende compartir lo que sabe con los sanjuaninos que padezcan enfermedades y trastornos como Esclerosis múltiple, Neuromielitis optica y otras patologías desmielinizantes, trastorno de conducta alimentaria (como anorexia, bulimia, obesidad), ictus o accidente cerebrovascular, Parkinson, Corea de Huntington, Alzheimer, Autismo, Retraso cognitivo o personas que sufran ansiedad, depresión, estrés, insomnio y hasta trastorno del ánimo.


Alexander, que trabajó por años en esto del arte-terapia en España, acaba de desembarcar para establecerse en la provincia con un gran logro a cuestas. Todavía resuenan los aplausos y las satisfacciones por la obra que mostraron hace apenas unos días, los pacientes de Esclerosis Múltiple y Neuromielitis Optica en Paraguay. "Fue una experiencia muy fuerte porque personas que se sentaban en una silla y no podían levantarse luego porque no tienen fuerza en sus piernas por la enfermedad o tenían intentos suicidas o que no podían recordar más de 4 palabras, estaban ahí, en el escenario, mostrando quienes son a través del arte. Es un proceso precioso. Los cambios son radicales'', dice este hombre de teatro.


Eso, justamente, es lo que sueña replicar ahora, en su nuevo destino.


Aquí, con un campo fértil y muchas expectativas por cubrir, ha intentado sin suerte aún, buscar ayuda financiera de diferentes estamentos de Salud Pública para hacerlo gratuito para los participantes. Hasta ahora no lo lograron, pero es su sueño.


"Este tipo de pacientes generalmente tiene contención y apoyo profesional para su parte mental y física. Pero nadie se ocupa de su alma. Ahí aparece el arte con herramientas fundamentales para abordar la voluntad, la autoestima, la confianza a través de juegos teatrales adaptados porque no son actores. Proponemos técnicas y dinámicas de contención, de trabajo en grupo, de relajación y respiración, de motricidad. Es interesante lo que ocurre porque descubren que hay otros con su mismo problema, que no están solos. Y al ponerse en movimiento, el cerebro empieza a percibir el cuerpo, se conectan los nervios y desde la armonía empieza fluir la dicción, la comunicación, las ganas'', explica.


"El objetivo de nuestro trabajo no es llegar a hacer un espectáculo, sino que si esto pasa sea por la necesidad y el deseo de quien viene. Que sea un resultante terapéutico. Si quieren abrirse a un público, compartir lo que les pasa, es sanador porque muchas veces ocurre que quien padece una patologías, no puede decir ni a su familia ni en su trabajo lo que siente. A través de este proceso teatral vamos trabajando poco a poco para que ellos vuelvan a sentir la seguridad en sí mismos, aceptar desde otro lugar la enfermedad, manejar la voluntad y tener necesidad de comunicarse. Si bien no tenemos en nuestras manos una cura, si, en cambio podemos trabajar para mejorar la calidad de vida. Es un proceso, un complemento a las terapias. Inclusive nuestra propia psiquiatra va a hacer observaciones en todos los encuentros y registros por si a los médicos de cabecera les sirve para su tratamiento'', asegura el profesional.



Hay equipo


El trío está compuesto por Alexander López, quien está al frente del proyecto. Tiene una historia particular: hijo de mamá argentina y papá hindú, pero con nacionalidad rusa, pasó su infancia y juventud entre la movida Buenos Aires y la mística India. Allí estudió hasta graduarse como actor, director y guionista pero también recaló en los saberes médicos. Eterno itinerante, vivió 5 años en San Juan buscando la paz de la montaña (acá actuó en distintas obras dirigidas por Juan Carlos Carta), volvió a la rutina porteña hasta que la crisis del 2001, lo expulsó como a tantos otros. Se fue a España, pasó por la India, terminó en Paraguay, el nuevo hogar de su familia.


"Cuando salí del conservatorio y empecé a crear personajes, se me planteó una duda muy fuerte de cómo hacerlo. Sentía que era como hacer nacer a un ser humano nuevo entonces ¿cómo iba a hacerlo si no entendía como funcionaba toda esta maquinaria psicosomática? Aprendiendo de medicina me cambió el modo de encara el trabajo actoral'', cuenta.


Graciela Difonso es la otra pata fundamental. Ella es médica psiquiatra, con un post grado en Psiconeuroinmunoendocrinología. Su contacto con esta tarea es que estudia Dramaterapia y Arteterapia en Mendoza.


Flavia que es actriz independiente -nunca mejor dicho porque no es parte de ningún elenco sino que se suma al proyecto que la convoque-, además es casi Licenciada en Gestión y Producción de Teatro (le falta la tesis), profesora de arte escénico, danzas folclóricas y artes industriales. Ahora, mientras hace humor en los bares de la provincia que le abren sus puertas o en eventos privados, está preparando su primer espectáculo de stand up y a la vez un unipersonal.


Para agendar


El próximo 26 de marzo, a las 19:30, en la hay una reunión clave con todos los interesados en participar en el taller de arte-terapia. Allí se responderán todas las inquietudes y dudas, como así también los alcances del espacio.


Los talleres están abiertos para todos los interesados, inclusive sus acompañantes y familiares (a quienes no se les cobrará el costo de participar que es de $800 por mes). De acuerdo a las necesidades, tipo y estadío de la patología de los participantes se armarán los grupos y se definirán los horarios para comenzar los encuentros de 2 horas, una vez por semana, a partir del mes de abril.


 
Otros talleres


Paralelo al trabajo con los pacientes, la propuesta se extiende a los profesionales de la salud con un taller introductorio de arte-terapia.

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Alexander además quiere compartir su experiencia de investigación con sus pares, entonces invita a actores y bailarines al taller sobre el Método Psicosomático para la actuación.


Ambos talleres tienen una duración de 5 meses.


Además con Flavia dan talleres de teatro para niños, adolescentes, jòvenes y adultos en la Biblioteca Franklin.


Para mayor información contactarse vía mail a [email protected] .com o por mensaje de Facebook a Flavia Domínguez.

Foto: Pixabay.com