El 26 de mayo de 1947, el padre de la salud pública en la Argentina, Dr. Ramón Carrillo, ministro de Salud en la época de Perón y reconocido sanitarista, consideró públicamente que los agentes de propaganda médica tenía una función esencial como auxiliares de la salud. El llamado visitador médico, es un profesional que pone en juego su inteligencia práctica destinada a motivar a los médicos sobre el uso de medicinas de diferentes casas farmacéuticas.

