Foto: colaboración Wanda Polimeni

Cualquier situación que le suceda o que vea desde lejos, sirve de inspiración para que Wanda Polimeni la convierta en trama de su cuento o en acción de su escrito. A tal punto que calcula en un racconto mental rápido y poco minucioso, que acumulaba prolijamente al menos 100 borradores de cuentos, 3 novelas, además de ensayos y poesías, when se decidió a dar el enorme paso de publicar su primer libro. Así saldrá a la luz, este fin de semana, "Cuentogotas", nombre que concentra veintuno de esos cuentos cortos o cortísimos, y que paradójicamente no se refiere a la cantidad de material producido, sino al estilo de su escritura, ese que le brota naturalmente cada vez que se sienta a escribir. Ella lo define como cuentos inquietantes. Algún lector ya le ha dicho que son perturbadores.


"Me sale hacer cuentos angustiantes. Ni siquiera tengo que pensarlo. Porque lo que yo imagino o delimito para un argumento o para un personaje, termina teniendo vida propia, autonomía e involuntariamente o voluntariamente, tiene esa tónica perturbadora, inquietante", da precisiones su trabajo.


Los cuentos de este libro fueron escritos en distintas etapas de su vida, con una particularidad: fueron creados cuando vivía en una casona, en el corazón de San Juan, que estaba llena de secretos y misterios particulares. Wanda es mendocina, pero al formar una familia con su compañero de clases en la facultad, se hizo sanjuanina y para siempre. Instalada aquí, en su nuevo destino, habitó en esa casa -que prefiere no identificar al menos por el momento, ya que será la protagonista de una futura publicación- que guardaba enigmas en cada rincón y que la dueña de casa se ocupó por desentrañar y convertir en material literario. Justamente la mayor parte de los veintiún cuentos transcurren allí o fueron motivados allí.


 "Fui descubriendo esos secretos, a partir de tener la sensibilidad para hacerlo pero además yo estaba a la búsqueda. Era una casa llena de plantas, de colores, de olores y perfumes que exacerbaban todos mis sentidos. Me planteaba desafíos. Siempre me sorprendía. Ahora ya no vivo en ese lugar, sin embargo la temática que pude aprender y desplegar ahí, sigue motivándome", explica sobre su necesidad de plantear historias perturbadoras, tristes, de personas que tienen debilidades y son vulnerables. "Como tenemos todos. Son cuentos que transitan el egoísmo, la envidia, el amor no correspondido, la mezquindad, la soberbia. Lo de Cuentogotas se refiere a gotas de lágrimas, de sudor, de sangre y simiente", aclara.


No son cuentos policiales. Aclara que salvo dos cuentos -uno que narra una historia de un antepasado y otro que es un relato que le sucedió en persona- el resto, no es autorreferencial. Algunos tienen final pero la mayoría no, quedan abiertos y librados a la decisión del lector como cómplice de la autora.

  • Escritora con todas las letras

Hacer talleres fue el contacto -más- académico de Wanda con la literatura, ya que su carrera de base fueron las Ciencias Económicas, las que le han servido para abrirse puertas como por ejemplo acercarse, en algún momento, al periodismo.


"Soy de las que cree que uno tiene que prepararse, aprender, para luego hacer. Así es que cada vez que he dado un paso, antes he investigado, he estudiado. Tuve una bombonería y estudié pastelería, hice periodismo televisivo y escrito, antes pasé por cuanto curso tuve a mi alcance. Respecto de la escritura he hecho clínicas y talleres literarios de todo tipo, desde escritura teatral hasta lectura literaria. Esta manera de hacer las cosas, no tiene que ver con los demás ni con mi seguridad, sólo responde a una premisa de formación ante una inquietud", cuenta la mujer que devela que desde su adolescencia descubrió su fascinación y talento por la escritura. De hecho a los 14 años fue seleccionada como Joven Valor Mendocino por sus cuentos. Sólo en las épocas en que se dedicó de lleno a la maternidad y al trabajo, abandonó este gran gusto. Pero pronto, cuando sus chicos crecieron, retomó a esa rutina que le llena el alma y sus horas de ocio.


"En el 2002 volví a escribir y tuve el honor de ganar un premio del Consejo Federal de Inversiones. Ese fue un gran aliciente", asegura. Y comparte que ese no fue el primer reconocimiento, sino que le siguieron muchos más: tiene participación en 8 antologías, no sólo publicadas en Argentina sino en Venezuela, España y Estados Unidos. Además ha sido premiada o becada por el Ministerio de Cultura de la Nación, por el gobierno de San Juan (en varias instancias como el San Juan Escribe, el Encuentro de Los Andes o la Fiesta Nacional del Sol), además ha firmado ejemplares compartidos en dos oportunidades en la Feria del Libro en Buenos Aires, entre otros. Inclusive se ha presentado en concursos a lo largo y ancho del país y trascendido fronteras hasta llegar a Colombia y otros países que han convocado a instancias literarias.


Es más, cuatro cuentos del libro han sido galardonados: Traicionada -que cuenta la historia familiar, fue ganador de la Sociedad Italiana-, ID (por Identidad Desconocida, o también por Isadora Duncan) -mereció llegar la Feria del Libro en una antología local del 2017-, El regreso -ganador en un concurso internacional Martín Fierro y el que la llevó a la Feria del Libro en el 2018- y La Contrición, que fue ganador a nivel nacional de la Sociedad Española.


Hay un cuento más que es especial para la escritora. Es el cuento que le elogió su profesor del taller literario, Juan Carlos Herrera. "Él lamentablemente falleció. Pero aún me resuena que me dijo que era muy cruel el cuento La Mancha. Es la primera vez que lo publico, en su honor. Es mi pequeño reconocimiento a quien pudo despertar todo lo que sentía y había dejado guardado por ocuparme de otras cuestiones cotidianas", dice.


Con este envión que ha tomado con este primer libro, rompiendo la barrera de mostrar sus escritos y de someterse a la mirada de los demás -acción que considera enriquecedora-, ya tiene en carpeta nuevos proyectos. De hecho, a partir de una beca que recibió hace dos semanas por parte del Fondo Nacional de las Artes, ya comenzó a soñar con volcar otros de sus escritos en un libro que reúna historias de mujeres en las diferentes circunstancias de la vida, casi siempre con ese tópico triste que domina la escritura de la autora y otro de cuentos de la montaña, otras de sus pasiones.

  • EL DATO

"Cuentogotas" ya está a la venta en la Librería Piedra Libre, en calle Mendoza pasando Mitre. La primera tirada fue de 200 ejemplares y no descarta volver a imprenta para una reimpresión.


La otra cara

Aunque el libro remita a tristeza y angustia, la presentación de hoy a la tarde va a ser diferente, de algún modo en sintonía con al personalidad positiva, efusiva y alegre de Wanda: no habrá formalismos, sino muestras de cariño y felicidad por parte de sus afectos. Habrá quienes canten y quienes bailen como las compañeras de la autora de danzas más conocidas como "Las incomparables". 


"Todas las expresiones artísticas van a estar presentes, quiero darme todos los gustos", adelanta sobre lo que ocurrió en la Biblioteca Franklin una vez que la profesora de Letras Olga Pérez haga su valoración sobre el libro y Hugo Cárdenas oficie de conductor del evento.