En una sociedad en la que la educación -muchas veces- se deja sólo en manos de una institución y los papás ni siquiera tienen tiempo de mirar a diario los cuadernos, hay un grupo de sanjuaninos que se puso a estudiar y a investigar cómo hacer para que sus hijos tengan la escuela que ellos aspiran, transitando la etapa escolar en un ámbito amigable, para nada competitivo, dónde se respeten sus tiempos y sus necesidades y dónde, entre otros principios, se aprendan conocimientos fundamentales siempre aplicándolos con creatividad y arte a la vida cotidiana pero también dónde sea básico generar el amor y el cuidado por el otro para poder convivir sanamente. Hace casi 10 años que este grupo comenzó a indagar y a interiorizarse sobre la Pedagogía Waldorf, la base de la escuela que ellos pretenden y que los motiva a autoconocerse y autoformarse para tener herramientas para lograr lo que todavía es un "proyecto de escuela'', aunque ya va dando pasos firmes.


De hecho van avanzando lento pero seguro desde aquel 2008 en que solo un par de "locos'' comenzó a hablar de Antroposofía o la ciencia del ser humano que es lo que sostiene esta opción educativa hasta este 2018, en que se está trabajando para armar el segundo grupo de Formación en Pedagogía Waldorf, con el asesoramiento de profesionales a nivel nacional que llegan a la provincia para dar clases intensivas una vez al mes. Hay, según los cálculos de Emiliano Dibella, uno de los iniciadores en San Juan, entre 50 y 70 personas involucradas. Y por supuesto las puertas están abiertas para sumar a más interesados (ver Para agendar).


"La Pedagogía Waldorf propone el autoconocimiento de uno como adulto y la búsqueda interior, ya que la premisa es que solo se puede transmitir lo que ha conquistado en uno mismo. En este tipo de escuelas no hay técnicas ni recetas para aplicar. Sencillamente es la experiencia y la vivencia la que va marcando el camino, partiendo de la base de las preguntas: qué es el ser humano y qué necesita'', explica Emiliano, el por qué del compromiso adulto en miras a poder crear algún día un establecimiento Waldorf con todas las letras, en la provincia. Justamente de estas instancias de formación es de dónde se decidirá la construcción en una escuela y la elección de sus futuros maestros.


El quid de la cuestión 


La Pedagogía Waldorf fomenta el aprendizaje cooperativo e individualizado en donde los alumnos pasan a ser sujetos activos de su propio aprendizaje, se tiene en cuenta su proceso madurativo y su ritmo. La propuesta potencia la creatividad. la voluntad, la organización y el espíritu crítico, mientras que las habilidades artísticas y las artesanías traspasan todos los momentos educativos. En estas escuelas se habla del color, el sabor, los sonidos con cotidianeidad. Por ejemplo, se recurre al arte (el canto, la música, la poesía, la pintura, el movimiento, las manualidades) como recursos utilizados en matemática, lengua o ciencias. Se promueve el trabajo en grupo y la división de tareas, la participación comprometida de las familias es fundamental.


Según explican, no hay exámenes formales ni deberes, el material didáctico se diseña en la escuela. Hay una libreta sólo por ser un requisito oficial, ya que en realidad el maestro evalúa el proceso de aprendizaje a través del contacto cotidiano con los alumnos y da devoluciones a lo largo de todo el ciclo lectivo, con lo que se procura no fomentar la competitividad entre los niños. No hay un horario preestablecido, sino que un área del conocimiento se puede profundizar entre 3 y 4 semanas según sea necesario.


Al proceso educativo se lo divide en tres etapas: el Jardín de Infancia (de 0 a 7 años) que es cuándo se desarrolla la psicomotricidad fina y gruesa, la habilidad visoespacial y conocimiento del entorno físico que los rodea. Las escuelas Waldorf, crean ambientes que dan cabida al juego libre, con elementos naturales y sencillos, a la cocina y la rutina de una casa por medio de diversos talleres. En la Argentina, se adapta entre los 3 y los 5-6 años.


La segunda etapa es la de la edad escolar (de 7 a 14 años) y es la fase que gira en torno a la creatividad y la imaginación, en la que el docente debe de impartir las áreas de matemáticas, idiomas o conocimiento del medio a través de juegos o invención de historias que fomenten la creatividad, según los principios de la Pedagogía Waldorf.


La tercera Etapa es la de la edad joven y adulta (de 14 a 21 años) en la que se cimenta la personalidad y se motiva el espíritu crítico. En esta etapa, los educadores deben de motivar a los alumnos para que emitan juicios de valor sobre el mundo que los rodea.


El maestro es el mismo durante cada septenio: el objetivo de esto es que el docente adquiera un conocimiento profundo de cada niño.


Raíces que se multiplican


Aunque la propuesta Waldorf resulte por demás novedosa, hay que decir que es casi centenaria. De hecho, comenzó a tomar forma, después de la Primer Guerra Mundial en 1919. Fue cuando el propio Rudolf Steiner filósofo, educador, artista, erudito literario y pensador astrohúngaro- visitó la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria, en Stuttgart, Alemania y les habló a los trabajadores sobre la necesidad de una renovación social, de una nueva forma de organizar la sociedad, su vida política, cultural y económica, desde su visión del hombre como ser tripartito cuerpo, mente y espíritu- y sus necesidades. Justamente el dueño de la fábrica, Emil Molt, quedó tan fascinado con sus palabras que le pidió que armara y dirigiera una escuela "libre'' para los hijos de estos empleados, sin distinción de clases sociales ni , siguiendo las premisas de Steiner. La educación que recibieron estos niños fue tan innovadora y revolucionaria que pronto la propuesta se multiplicó en toda Europa y así al mundo. Claro que en cada lugar, adopta costumbres y tradiciones, incluso se acomoda a exigencias de los organismos oficiales de cada país que rigen la educación.


A esta altura de las circunstancias, se calcula que hay más de 1000 escuelas Waldorf y 2000 jardines de infantes en más de 90 países de todas las latitudes. En Argentina, hay 30 escuelas.

 
Para agendar


Según adelantó Emiliano Dibella, las próximas iniciativas abiertas, con charlas y talleres, en este proceso de Formación en Pedagogía Waldorf, incluyen el siguiente cronograma: el jueves 4 de octubre -de 19 a 20:30- Patricia Giner hablará de "Pediatría para la familia. El arte de educar y sanar en familia. Pediatría y Pedagogía desde la Antroposofía''.


En noviembre, el jueves 8 de 19 a 20:30, Francisco Díaz trabajará sobre "La Escuela Waldorf: familias y maestros al servicio del sano desarrollo del niño'' y el jueves 15, Federico Halbrich, sobre "El conocimiento del ser humano como base de la pedagogía''. Mientras que el 6 de diciembre llegará Olga Pinedo.


Estos espacios son abiertos para todos aquellos que quieran conocer más de cerca de qué se trata. Los interesados pueden contactarse por Facebook (Pedagogiawaldorfsj) ó vía mail a [email protected]

Fotos: colaboración Emiliano Dibella