A principios del siglo XX la principal corriente inmigratoria a San Juan era española. En los últimos años la tendencia cambió y quienes llegan a la provincia tienen raíces latinoamericanas. Así lo revela información brindada por la delegación local de la Dirección Nacional de Migraciones. Aquellos que llegan a esta tierra provienen en general de Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Ecuador, entre otros. Algunos vienen a estudiar y esperar una oportunidad laboral, mientras que otros vienen a trabajar en distintos rubros y establecerse.

Según datos del organismo nacional, en San Juan, durante los últimos 10 años, hubo una inmigración latinoamericana que superó los ingresos hasta el año 2000. Las corrientes provenientes de Perú y Bolivia crecieron un 4 por ciento en los últimos 5 años.

En San Juan los motivos de ingreso radican básicamente en la actividad laboral en un 70 por ciento; 20 por ciento en profesiones varias y un 10 por ciento de parientes directos, según el informe que no especifica mayores detalles.

Según el documento, la cantidad de población extranjera es de 8.000 ciudadanos de diversas nacionalidades, en su mayoría latinoamericanas, de países centroamericanos y asiáticos en menor medida.

HISTORIAS

En busca de futuro


Marcelo Jaque
y Stephanie Lara / Chile

Marcelo Jaque es un estudiante de 27 años que está haciendo un doctorado en Astronomía en San Juan en la UNSJ, mientras que su pareja, Stephanie Lara, de 26 años, es arquitecta. Juntos emprendieron el desafío de trasladarse desde La Serena, en Chile hasta San Juan en busca de su futuro. Ambos coinciden que lo que más les llamó la atención de esta provincia fue los cambios climáticos extremos, con calores y fríos muy intensos para ellos.

El año pasado ganó una beca y lo aceptaron a principios del actual en el doctorado. Una de las cosas que le llamó la atención de la capital sanjuanina es que las casas y edificios tuvieran instalados aires acondicionados, algo que no sucede en su ciudad, porque "es considerado un lujo". La respuesta la tuvieron en el último verano. Pero más allá de la situación climática, la pareja está contenta de estar en San Juan y en sus planes figura la posibilidad de radicarse, luego de que el joven termine el doctorado y si se abre alguna fuente laboral.

A los jóvenes les llama la atención la arboleda, la calidez de la gente, la siesta que se toman los sanjuaninos, los cafés que "hay muchos y buenos", cuenta la chica. Estar tan cerca de su tierra les resulta algo muy interesante para tomar a San Juan como su lugar de residencia.

El lugar en el mundo


Carlos Berríos / Perú

Carlos Berríos tiene 44 años y es odontólogo. Hace 20 años que llegó a San Juan con su título universitario. Su tía que ya residía en la provincia lo invitó a trasladarse desde su Arequipa natal. En la provincia cuyana, el joven profesional llegó soltero y se casó con una obstreta peruana con quien se casó y tuvo dos hijos sanjuaninos.

Carlos se siente muy feliz en Argentina y más precisamente en San Juan. Los motivos son varios. Uno de ellos es que están totalmente integrados a la comunidad local y no les llaman por su nacionalidad o por inmigrantes, sino que son otros sanjuaninos más.

Para no olvidar sus raíces, Berríos y su familia suelen viajar a Perú para visitar a los parientes, mientras que ellos cada tanto les devuelven la gentileza.

El profesional tiene un alto concepto de la sociedad local y dice que los sanjuaninos son personas cálidas y solidarias, por eso él se siente un sanjuanino más.


Por amor y trabajo


Andrés Romero Quete / Colombia

Llegó a San Juan en el año 2003 para hacer el doctorado de ingeniería Eléctrica en la UNSJ. Jámas se le había pasado por su cabeza que esa decisión de estudio, que se transformaría en laboral (porque trabaja en el CONICET), también le cambiaría la vida. Es que en San Juan también encontró el amor de su vida, quien es hoy su esposa, Laura Lanzi, biolanchelista que en esa época vivía en Brasil y que regresó a San Juan donde conoció a este bogotano que se llama Andrés Romero Quete. Hoy el ingeniero con su vida en la provincia hasta obtuvo la nacionalidad argentina.

Andrés cuenta que de sus compañeros, todos se fueron y él fue el único que se quedó. Las diferencias entre Bogotá y San Juan son grandes. La primera es una capital con muchas actividades, mientras que San Juan es más pequeño, pintoresco y tranquilo. Tiene "un potencial turístico impresionante que es poco explotado", comenta el profesional sobre lo que más le llama la atención. Y entre otras cosas que admira de esta provincia es Ischigualasto, "Un lugar increíble’, dice

Con casi una década en San Juan, el ingeniero suele hacer distintos viajes a otros países por cuestiones laborales y académicas. Al ser nacido en Colombia y nacionalizado argentino, el profesional se siente como un ciudadano latinoamericano.

"San Juan es una provincia tranquila donde la gente es muy cálida y amable.


Todo por estudiar


Marlom Chambaleum y Alejandro Benalcazar / Ecuador

Hace tres años que está en San Juan y es de la provincia de Loja, en Ecuador. Con 31 años, Marlom Chambaleum estudia un doctorado en Ingeniería Eléctrica en la UNSJ. Está becado hasta marzo del año próximo y disfruta de vivir en San Juan porque "es ideal para estudiar, porque no hay muchas cosas que te distraigan como centros comerciales y lugares para salir’. Marlom y su esposa ecuatoriana Yirabel tuvieron una hija (Sofía), que es sanjuanina. Por eso, esta etapa de su vida la vive de una manera muy especial. Las oportunidades laborales son importantes para tomar la decisión definitiva para quedarse en San Juan.

Por su parte, Alejandro Benalcazar, también lleva 3 años de residente en San Juan debido a sus estudios en el doctorado de Ingeniería en la UNSJ. Con sus 29 años, el joven que nació en la provincia de Santo Domingo, coincide con su compañero en que San Juan tiene temperaturas extremas tanto en verano como en invierno. Eso les trajo dificultades en la adaptación, igual que el área gastronómica, debido a que en Ecuador la alimentación es a base de arroz y mariscos, más que las carnes argentinas. De todas formas, los profesionales se sienten cómodos en la provincia porque la gente es muy amable, coinciden.