Los problemas de sobrepeso no son algo nuevo, pero el aumento creciente en las cifras han vuelto la situación alarmante, ya que según la OMS, Argentina lidera el podio, siendo el país con la tasa de obesidad infantil más alta de América Latina.
Y si bien hace años se consideraba que un niño rollizo era saludable, hoy se sabe que los kilos extra generan problemas que van mucho más allá de la cuestión estética y afectan directamente la salud general, en el mediano y el largo plazo.
Se habla de obesidad cuando el cúmulo de grasa neutra en el tejido adiposo supera el 20 por ciento del peso corporal calculado según edad, talla y sexo. Cuando el exceso es menor se denomina sobrepeso.
Como explica Juan Herman (MP 987) , médico especialista en tratamiento psicosomático de la obesidad y enfermedades tiroideas, los factores genéticos rigen la facilidad de acumular energía en forma de grasa y la menor eficiencia para liberarla en forma de calor. Esto ocurre porque a largo plazo el gasto energético es menor que la energía que se ingiere. Y una de las causas de ello se debe a los hábitos dietéticos, el sedentarismo y la mayor disponibilidad de alimentos.
La inactividad física permite que los niños dediquen mucho tiempo a la TV, los ,juegos de video, la computadora, etcétera y se alejen de los deportes y las caminatas, lo que condiciona la ganancia de peso, explica el médico.
Según la psicóloga Bárbara Argüello (MP 648), al problema de la obesidad hay que enfocarlo desde una mirada multifactorial, es decir que existen una serie de causas que inciden en su desarrollo: genéticas, metabólicas, psicológicas, ambientales y culturales, la ansiedad, la angustia, las situaciones de estrés y el sedentarismo en el niño entre otras.
La falta de hábitos alimentarios y la conducta de los adultos como modelo a la hora de la alimentación son factores a tener en cuenta, ya que la misma no sólo cumple una función nutritiva desde lo biológico sino también como forma de relacionarnos con el otro, con nosotros mismos, de nutrirnos emocionalmente, añade la profesional.
También es importante considerar que los síntomas psicológicos que aparecen, en mayor o menor medida, no tienen incidencia sólo en el origen del trastorno, sino también como consecuencia del mismo. -Es común el aislarse en algunos casos o la dificultad para hacer vínculos sociales, dada la incidencia que tiene el sobrepeso en la autoestima del niño. Entre otros síntomas puede aparecer también el rechazo de la propia imagen corporal, e incluso dificultades en el rendimiento escolar, explica la licenciada.
En todos los casos es importante recordar que el ser humano es un ser bio-psico-social por lo tanto el abordaje terapéutico debe tener en cuenta todos estos aspectos a la hora de trabajar.
El apoyo de un profesional en nutrición es vital, estimulando conductas alimentarias que promuevan en el niño hábitos adecuados para su talla, edad y modo de vida del niño y de toda la familia como gran contenedora, relata la psicóloga.
Comer todo el tiempo, y como respuesta a todas las emociones son conductas que se repiten en estos casos. Ayudar al niño para que pueda discriminar sensaciones básicas como el hambre y la saciedad será el puntapié para lograr en él un mayor registro de todas sus sensaciones y emociones, como miedos, ansiedades, angustias, frustraciones e ira, entre otras, puntualiza Bárbara.
Y las pautas nutricionales son vitales y determinantes cuando se trata de niños con sobrepeso u obesidad y aquí los padres juegan un rol fundamental, ya que la alimentación de los niños es un claro reflejo de la alimentación de los padres.
La puesta de límites, dedicarles el tiempo correspondiente a las comidas y respetar el orden de ellas, son puntos básicos a la hora de organizar una alimentación familiar.
La licenciada en Nutrición y especialista en nutrición infantil Silvina Rodríguez (MP 4442) explica que los errores más frecuentes son la falta de tiempo para realizar las comidas principales durante el día. Por ejemplo a la mañana el niño sale rápido al colegio sin tiempo para desayunar; no se +seleccionan+ las meriendas, lo que lleva a que los chicos hagan una mala elección de las mismas. Además las actividades cotidianas extra escuela hacen que los niños salteen sus comidas diarias, que resultan importantes para el desarrollo de estas tareas.
Otro de los puntos decisivos en el problema de la obesidad infantil sin dudas es el sedentarismo. En la actualidad los niños pasan horas frente al televisor o la computadora, sin tener ningún tipo de actividad física.
En cuanto a la alimentación, tanto para prevenir obesidad, como para tratar a los niños que ya la padecen, lo importante es +no imponerles una dieta+, para no convertirlos en +niños dietantes+, donde lo básico es la estética, sino enfocar dicha educación hacia el lado de la salud, explica la licenciada.
Hay que lograr que los chicos conozcan las complicaciones de una mala nutrición, y todo lo que conlleva una mal hábito alimentario. No se trata de eliminar alimentos de su dieta, la clave es que aprendan a comerlos, apuntando a que desarrollen una conducta moderada frente a los nutrientes que se saben altos en calorías y grasas. La clave es +enseñarles a comer todos los alimentos+ y crear una conciencia de la alimentación que llevan, detalla la nutricionista.
Una manera didáctica para que los pequeños quieran consumir los alimentos, es incorporarlos en la cocina a la hora de preparar de comer, los fines de semana o durante las vacaciones. La finalidad es que tengan contacto directo con los ellos, dándoles la oportunidad de probar nuevos sabores y sus texturas.
No es un buen recurso esconder los alimentos que no les gustan en las comidas que les gustan, porque de esta manera no se brinda la posibilidad de que prueben nuevas cosas. Los desafíos, los juegos, la lectura, en cuanto hábitos alimentarios son indispensables para la educación nutricional de los niños.
El otro pilar para tratar el los problemas de peso en los más chicos es la actividad física. El ser activo físicamente es uno de los mecanismos que benefician más claramente la salud biopsicosocial. Los niños son inherentemente activos, si las condiciones ambientales se lo permiten, y tanto para actividades no estructuradas como para la educación física y el deporte.
Comenzar la actividad física desde los primeros años de vida, favorece el establecimiento de patrones y hábitos activos que se perpetúan a lo largo del ciclo vital. Durante la infancia y la adolescencia, la mayoría de la población tendría la oportunidad de mantener un nivel de movimientos más que suficientes a través del juego y de diferentes actividades deportivas. Sin embargo estas oportunidades se reducen a medida que nos hacemos adultos, relata la licenciada en nutrición.
El niño debe descubrir lo maravilloso que es el movimiento a través de juegos, ritmos y sonidos, enseñandoles los efectos que causa en la salud y todos los beneficios de realizar algún tipo de actividad física. Y esto hay que inculcarlo mediante charlas y diálogo con los hijos, ya que ellos son los protagonistas de la clase y sólo concurren para disfrutar a través del movimiento, finaliza Rodríguez.
Y cuando de trata de niños con obesidad no se trata sólo de una cuestión estética ( ya que a veces es lo menos relevante). La obesidad genera repercusión en todo el organismo, por lo cual hoy se habla de +síndrome metabólico+, que incluye además del exceso de peso, un aumento de las grasa en sangre (colesterol, triglicéridos,etcétera) y un aumento de la resistencia a la insulina, lo que con el tiempo puede llevar a procesos arterioescleróticos; diabetes tipo II; hipertensión arterial y algunos tipos de cáncer, advierte el doctor Herman.
El tratamiento para evitar los problemas de peso debe comenzar con los padres, concientizándolos para que trasmitan a los hijos la importancia de una correcta alimentación y que la obesidad es una enfermedad crónica, y como tal el cuidado es de por vida.
La prevención es la mejor arma para combatir esta enfermedad, y debe iniciarse en la casa mediante ejemplos acertados. También sería ideal incluir el tema en programas escolares y reforzarlo con políticas de estado, expone el médico.

