Algunos sabores exquisitos, preparados en San Juan, son la mejor prueba de que el aceite de oliva es mucho más que un simple aliño para las ensaladas o un condimento para carnes y otros alimentos salados. Todo lo contrario. Es un ingrediente más que válido, que aporta sabor, pero también suavidad y humedad a las recetas, en este caso dulces, que nadie puede resistir, ni siquiera los paladares más básicos y tradicionales.

Y algo más, especialmente en estos tiempos de auge de la cocina saludable, al tener el aceite de oliva significativamente menos grasas saturadas que la manteca, por ejemplo, estas preparaciones se vuelven no sólo ricas sino además benignas para el organismo.

Es cuestión de animarse a probar lo que Cinthia Carballeira y Daniela Sirera preparan.

 

Bombones sorpresa

Dicen que Dios está en todos lados, pero que atiende en Buenos Aires. Cinthia Carballeira se anima a desafiar ese dicho popular. Para ella, está en la tierra de San Juan. Y tiene como argumentarlo: aquí encontró un verdadero paraíso de productos.

Esta porteña hace por lo menos 20 años que empezó a derretir chocolate para hacer delicias, que durante esa primera etapa y por un largo período solo degustaban los más cercanos. Poco a poco, sus ricuras fueron ampliando el horizonte, traspasaron la barrera de su casa y la mesa de sus amigos y llegaron a conocidos. Hasta ese entonces nunca lo hizo de manera comercial. A ella le encantaba convidar y servir chocolates en todas sus formas y variedades en cumpleaños, almuerzos y encuentros familiares.

 

 

Recién hace un año y medio, cuando desembarcó en San Juan -luego de haber pasado por distintas localidades y provincias argentinas, inclusive de vivir en Colombia por la labor en Gendarmería de su esposo- el chocolate se convirtió en su emprendimiento. "San Juan me enamoró con cada uno de sus productos y esto fue lo que me hizo empezar a pensar en mi hobbie como un negocio, no sólo por la calidad que se consigue sino por la generosidad de la gente”, dice y a modo de ejemplo ilustra que una botellita de aceite de oliva de la familia Dates que recibió de regalo fue el puntapié inicial para su bombón más reciente, el más saludable de su recetario.

Claro que, nobleza obliga decirlo, aquí su primera incursión con el cocolate fue con el vino. No sólo lo incluyó como ingrediente en sus bombones sino además estudió algunos conceptos básicos y se animó a participar en maridajes para bodegas, mayoristas de vinos y vinotecas.

"Me gusta hacer algo diferente y que sorprenda. Que al morderlo explote la boca de sabor”, tal como define a su último hallazgo: bombones de cien por ciento de chocolate amargo rellenos de una ganache de chocolate con aceite de oliva Virgen Extra, con lo que logra una pasta suave y cremosa. Estos bombones no sólo son interesantes una vez que se muerden. Sino que ya desde la vista llaman la atención porque la superficie de cada bocadito simula toque decorativo con tintes naturales y comestibles de color verde, de por medio- media aceituna, claro que al comerla, el gusto es super amigable y dulce.

Además de sus originales bombones con oliva, Cinthia comercializa bajo la marca Chocolates Lory bombones de chocolate amargo y jengibre, con dulce de leche, con dulce de leche y coco o nuez; chocolate con leche y café. También prepara bombones de chocolate amargo con sal marina hidratada en vino Syrah o Malbec con un toque de tomillo y dice que ese es otro de sus productos especiales. El listado se completa con chocolate con pasta de almendras o relleno con almendras; chocolate blanco con arándanos, con frutos secos, chocolate de naranja, chocolate amargo y pisco sour, chocolates con Malbec y otros varietales, chocolates con higo y nueces, chocolate relleno de Nutella (crema de chocolate y almendras). Prepara trufas con leche condensada y lajas de frutos secos y chocolate (se puede elegir entre pistacho, nueces, almendras, entre otros), nueces confitadas bañadas en chocolates. Sus cajas van desde los 200 a los 800 pesos. Según la ocasión y el motivo, arma cajas temáticas de cartón y hasta de madera, con moños de cintas y envoltorios creativos.

Los bombones y chocolates de Cinthia se consiguen a través de su página en Facebook (como Chocolates Lory) o en algunas ferias gastronómicas o de diseño que se organizan en la provincia.
Ahora su próximo desafío es hacer una mixtura entre chocolate y dulce de membrillo, otro tesoro que encontró en estas tierras.

Amasados con oliva

 

(Fotos: Maxi Huyema y colaboración Daniela Sirera)

 

Daniela Sirera, como parte de la fábrica de aceites y productos gourmet Angelia, estaba más que involucrada en el mundo de la oliva, cuando decidió meter manos a la masa, literalmente hablando. Es que hace unos meses y asesorada y ayudada por una profesional de la cocina, Sabrina Mercado, se animó a hacer algunos cambios en los ingredientes de las panificaciones habituales para darle otros usos a sus propios aceites de oliva.

Vale decir que Daniela corría con algunas ventajas: siempre le gustó cocinar, hizo algunos cursos de manipulación de alimentos y valor agregado para los agro-alimentos, tuvo su propio acercamiento a la pastelería cuando era estudiante de Educación Especial (es docente y vicedirectora de una escuela en Pocito) y como si fuera poco, tenía a disposición buena parte de la producción de aceite que se realiza con la variedad Arbequina, en la finca familiar.

 

 

 "Me considero curiosa y trato de ponerle creatividad a cada variante nueva, además Sabrina es una experta en esto. Lograrlo no fue complicado. Fue sólo cuestión de reemplazar directamente las materias grasas habituales en la pastelería -manteca o aceite de girasol- por iguales medidas que aceite de oliva. Usamos de toda nuestra línea de aceites, el Virgen Extra de arbequina, que se adapta perfectamente a este tipo de preparaciones dulces ya que su intensidad suave no invade al resto de los sabores sino que al contrario, los potencia. Es una buena forma de demostrar la calidad de los aceites y sus usos singulares”, detalla Daniela.

Los resultados son más que tentadores: unas galletitas de avena y chocolate; una tarta de yogur, canela y nueces; muffins de naranja, limón, chocolate y manzana con canela, cupcakes decorados, tartas de frutas, de más está decir que todo con masas a base de aceite de oliva.

Por ahora estas dulzuras sólo se consiguen en el salón de ventas que Angelia tiene en Pocito llamado La Gourmet 14 (está en calle 14 casi esquina Aberastain)- aunque también se pueden encargar. El sueño de Daniela es incorporar a este emprendimiento una sala de té dónde los bocaditos de su pastelería sean los protagonistas.