Según el periódico La Voz de Galicia, y su especialista Ana Cuba... "De niño se construyó una caseta en un árbol y se entretenía imitando la huerta de sus padres. "Siempre me gustó, llevo cultivando desde pequeño, con 9 ó 10 años", cuenta José Manuel Sierra Pernas, Chema (Couzadoiro-Ortigueira, 36 años). 


"Creo que mi padre estaría orgulloso de mí", comenta pocos días después del nacimiento de su hijo, Samuel. La huerta es ya su medio de vida, en la misma finca donde se crió, con dos invernaderos que abarcan unos 700 metros cuadrados, en los que durante los últimos meses han crecido 600 plantas de tomates de más de 50 variedades distintas. 


La zona de cultivo cubierta es una auténtica fiesta de colores, formas, tamaños y sabores. "Existen más ácidos, más suaves, con más semillas, más amarillos, naranjas, casi negros, con forma de bombilla, de corno, de pimiento...", describe.


"Llevo muchos años juntando semillas y a todas les busco la germinación, de Monterroso ou do País Vasco, y de la familia que tengo en Francia, también compro por Internet simientes de otros sitios y otras ferias. Por eso algunas variedades las tengo catalogadas como "señora de Moeche", "señora de Cedeira", "señora de San Román".


"Son tomates del país, en realidad todos, les voy buscando el origen ecológico, y la siguiente generación van saliendo buenas simientes." Algunos cuesta distinguirlos, como el "abuela de Osedo", "el gallego", y el "rosa de Barbastro", también el "aragonés", aunque las plantas sí se diferencian. Sostiene que cualquier variedad "acaba adaptándose a las características del lugar", por mera supervivencia.


El invernadero es una fiesta de colores, sabores y olores, con frutos de distintas formas y tamaños.


Este horticultor apasionado de la meteorología, que primero cursó un ciclo de Electrónica y después estudió Geografía en la universidad, cultiva "de la forma más natural posible", sin emplear productos químicos, pero se niega a tramitar el sello de agricultura ecológica por principios. 


"Debería ser al revés, que los que utilizan químicos se diferenciaran de nosotros". Sus clientes conocen su forma de trabajar. Vende su producción de tomates y del resto de verduras y hortalizas que cosecha bajo invernaderos y al aire libre a través de tiendas de la zona, directamente en la explotación o mediante un servicio de entrega a domicilio. "De tomates, la mayoría me pide "un variado".


La diversidad de formas y colores resulta tentadora incluso para los niños, que se pierden por el invernadero comiendo variedades cherry, y últimamente se sorprenden, sobre todo, al descubrir las orugas de mariposa esfinge que han aparecido en las plantas de pepino de Ecuador de la huerta de Chema.