Quizá de una manera más lenta de lo que el planeta lo requiere, las personas empiezan a tomar conciencia del especial cuidado que demanda el medio ambiente. Pero, afortunadamente, en este proceso aparecen quienes en forma mucho más rápida no sólo toman conciencia de esta situación sino que ejecutan acciones concretas. Tal es el caso de Marcelo Conca, un emprendedor que se animó a convertir contenedores marítimos en casas, oficinas o cualquier tipo de estar. 


En menos de seis meses logró ampliar una biblioteca e instalar una fotocopiadora con este sistema, sin contar su oficia ubicada en Ruta 40 entre calles 6 y 7, donde dentro de muy poco también estará el show room que permitirá ver obras terminadas.


Esto recién empieza pero ya está todo listo para que quienes quieran hacer su casa con estos módulos puedan lograrlo, teniendo en cuenta que sólo dos de ellos ya superan la cantidad de metros cuadrados de una casa tipo del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). Cada contenedor cuenta con 12 metros de largo, 2,50 de ancho (30 metros cuadrados) y 2,90 de alto.


A las ventajas se suma que es un 30 por ciento más económica que la construcción tradicional, que es totalmente ecológica porque se aprovecha un elemento que dejó de cumplir su misión original; que es sismorresistente; que en 60 días está lista para habitar; y que cuenta con todas las aprobaciones provinciales para convertirse en una casa funcional y tan estética como sus propietarios quieran.


Marcelo, Martillero y Corredor de Comercio, tuvo su primera iniciativa durante el auge de la minería en la provincia. Fue entonces cuando decidió crear una pyme dedicada a acondicionar contenedores para firmas prestadoras de servicios mineros. "Con la caída del rubro, no hubo más pedidos de este tipo de unidades pero siempre tuve la intención de seguir con el reciclaje. Ya había visitado una ciudad en la que vi un hostel y muchos locales comerciales hechos con contenedores y ahí empecé a interiorizarme y capacitarme. En ese proceso descubrí que por año se dejan de utilizar un millón y medio de contenedores porque las normas internacionales exigen permisos que duran alrededor de dos años y luego quedan descartados en el puerto. Por eso surgieron las empresas que los compran para su posterior venta", explica.


Para lograr la reconversión de un trabajo que ya conocía, hace un año participó de un concurso para emprendimientos innovadores de las Fundaciones del Banco de la Nación Argentina y Loma Negra, donde no sólo ganó sino que también fue distinguido.


"Luego lo presenté a las autoridades provinciales para su autorización y en menos de seis meses ya hice dos trabajos de reacondicionamiento para uso efectivo. Uno es una fotocopiadora frente a la Facultad de Ciencias Sociales y el otro es una ampliación de una biblioteca que se usa como sala de lectura", indica Conca.


Uno de los obstáculos a superar es la idiosincrasia sanjuanina ya que no resulta tan fácil pensar un contenedor como una casa, cuando la realidad indica que son más altos que cualquier vivienda y sus espacios interiores se acondicionan sin problemas, incluso el piso es de madera lustrada, salvo que su propietario quiera usar otro distinto al original.


"A la gente le cuesta imaginarse que allí se puede vivir, pero pienso que eso irá cambiando con el tiempo porque cuenta con todas las aprobaciones necesarias y al ser construcción en cubo se puede armar como cada uno quiera", explica Conca.


Pero el reciclado, en este caso, no queda ahí ya que para aislar la chapa tanto del frío como del calor se usa el descarte de la goma de botines de seguridad que fabrica otro emprendedor sanjuanino. "Se coloca entre la chapa y una placa de durlock que además de dar un lindo final de obra sirve de aislante. También hay que tener en cuenta que el ladrillo condensa el calor mientras que la chapa se enfría si disminuye la temperatura de forma muy rápida porque es uniforme", agrega.


Las aberturas se realizan de la manera que cada usuario quiera por lo que trabaja también un arquitecto que arma la obra a gusto del cliente, con planos aprobados por la Dirección de Planeamiento tal como exige la legislación vigente.


"Además son trasladables, si un día se te ocurre hacer una casa tradicional lo podes llevar a otro lado", dice el emprendedor.


Indudablemente que estas unidades habitacionales son ideales para quienes tienen la firme intención de cuidar el planeta porque como frutilla de la torta se utilizan paneles solares hechos con materiales reciclados realizados por otro emprendedor local.


Por ahora es la sala de lectura de una biblioteca ubicada en calle San Miguel donde se abrió una pared que une la construcción preexistente con el contenedor y la fotocopiadora, pero espera que muy pronto muchos sanjuaninos concientes de las necesidades ambientales se sumen a esta propuesta innovadora, y sobre todo ecológica. 

El dato
San Juan, módulos habitables
Lateral Oeste Ruta 40, entre calles 6 y 7, Pocito
Teléfono: 264 5428974
 


Tendencia mundial

En la actualidad, las casas contenedores son cada vez más reconocidas en el mundo como una buena alternativa, sobre todo para quienes piensan en un sistema económico y ecológico. Es que su estructura metálica es increíblemente fuerte y duradera. No hay que olvidar que está diseñada para resistir grandes cargas y las inclemencias del tiempo durante el transporte. 


Además debido a la reutilización de una estructura de acero se convierte en un factor de alto impacto en favor del ambiente de cada lugar, con bajos consumos de energía y agua durante su proceso de adecuación.


Por todas estas características, el proyecto de Marcelo Conca fue distinguido por las Fundaciones del Banco Nación y Loma Negra por el triple impacto del proyecto San Juan, módulos habitables: Es más económico que los sistemas tradicionales; es más rápido (en 60 días está lista y es ecológico (reutiliza material en desuso). Además tiene impacto social porque capacitarán mano de obra del Penal de Chimbas, junto con otras Pymes.
 


Mano de obra 

Otra de las iniciativas que propuso el emprendedor Marcelo Conca es la capacitación de mano de obra del Servicio Penitenciario Provincial para realizar parte del trabajo metalúrgico. Esta idea surgió desde la Fundación Espartanos que trabaja junto con la Unión Argentina de Rugby (UAR), y ahora enseña este deporte y sus valores en la entidad carcelaria local. 


Así es como Espartanos invita a pymes para que capaciten a los presidiarios para su preparación futura reinserción social. 


Se aprovecharán los talleres de metalúrgica que se ubican en el Servicio Penitenciario para capacitarlos en las labores de reacondicionamiento de los contenedores. "La idea es que tengan una herramienta para la reinserción social y que ganen su propio dinero. Por supuesto que antes hay que formarlos", destaca Conca.