La ministra de Seguridad. Patricia Bullrich trabaja en un mecanismo que obliga a las fuerzas de seguridad a informar cada 15 días cualquier hecho grave.

 

A medida que el juez de la causa por la desaparición forzada de Santiago Maldonado avanza con las declaraciones testimoniales crece la hipótesis de algún tipo de participación directa en el hecho de los uniformados de Gendarmería que actuaron el 1 de agosto en el desalojo de los mapuches en el corte de la ruta 40. Ese día, según sostienen testigos mapuches, se vio por última vez al joven artesano.

No sólo hay contradicciones entre lo que declararon en la investigación interna realizada por el Ministerio de Seguridad de la Nación y lo que testificaron ante el juez de Esquel Guido Otranto, si no también que surgen incongruencias entre los dichos de los uniformados sobre una misma situación.

Ayer se completó una semana de declaraciones testimoniales con cuatro gendarmes. Se trata de los efectivos Diego Ramos, Dardo Zoilán, Aníbal Cardozo y el alférez Emmanuel Echazú, quienes participaron del operativo y que llegaron más cerca del río Chubut en territorio de la comunidad mapuche Resistencia Cushamen.

Tras la declaración de estos gendarmes, el abogado de la fuerza de seguridad Gustavo Dalzone aseguró que "no existe ningún tipo de encubrimiento" entre los agentes. Y, destacó que "los testigos han declarado libremente y todas las partes los han podido entrevistar como quisieron; les hicieron todas las preguntas que quisieron", a la vez que resaltó que no se produjeron contradicciones en las declaraciones.

Sin embargo, el defensor público oficial ante la justicia federal de Esquel, Jorge Fernando Machado, señaló que con las testimoniales de ayer se "va avanzando en un marco de prueba y confirmando hipótesis". Machado dijo que las declaraciones "fueron fructíferas para avanzar en determinada hipótesis" y advirtió que la posibilidad de que agentes de Gendarmería estén involucrados en la desaparición del joven bonaerense era "la hipótesis que flota en el aire y de más fortaleza".

Y, en ese marco, señaló que "más que lo declaró Echazú es lo que ha declarado el resto" porque, explicó, hay "circunstancias que no se compadecen con los dichos" de los declarantes.

El oficial Echazú sufrió lesiones en su pómulo en medio del desalojo de la ruta y luego, aún herido, se ofreció a labrar el acta sobre la actuación de la fuerza de seguridad. En ese marco, Machado sostuvo que hay "circunstancias que no se compadecen con los dichos" de los declarantes. "En el tema de Echazú, la inconsistencia tal vez se ve desvirtuada por otras declaraciones", añadió. Y, sostuvo que "la lastimadura de Echazú es dudoso que sea de una pedrada, no está claro o certero". Machado recordó que "uno de los testigos lo ve antes de que lo atienda el enfermero y tenía una suerte de raspón. El testigo le pregunta qué te pasó y él dice no lo sé".

Pero el testimonio de Zoilán fue el que cobró ayer más dimensión luego de que trascendiera que -en la investigación interna de Gendarmería- declaró haber efectuado "uno o dos disparos" con postas de goma a seis metros de distancia, a través de una barrera tupida de sauces, "a uno de dos manifestantes que cruzaban el río Chubut" que tenían vestimenta negra o azul y que finalmente lograron cruzar el cauce del río. Allí lo esperaban otros dos mapuches a cara descubierta y los cuatro se perdieron a caballo por un cerro. Zoilán relató que "ante la lluvia de piedras que cae sobre los gendarmes, el comandante a cargo del operativo, Juan Pablo Escola, da la orden de fuego libre para los escopeteros".

Esto hace caer la versión que los gendarmes no portaban armas 9 milímetros durante el operativo.

Este testimonio de Zoilán ante el Ministerio de Seguridad se podría haber ampliado ayer ante Otranto pero no se sabe con certeza ante el hermetismo que aún reina en esta causa.

 

"Hay gendarmes que no dijeron la verdad"

 

El ministro de Justicia, Germán Garavano, advirtió ayer que probablemente "haya gendarmes que no dijeron la verdad" al inicio de la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado y pidió terminar con "operaciones o mentiras que se les dicen a los jueces" para poder esclarecer este caso. Garavano consideró que "lo que hoy está saliendo a la luz" es que "probablemente" haya gendarmes que "no dijeron la verdad en un primer momento". En este contexto, pidió al juez Guido Otranto que "redoble los esfuerzos con todo el apoyo del Estado para tratar de saber qué pasó y agotar todo lo que queda pendiente para investigar" la suerte corrida por el joven artesano. "Empieza a haber operaciones o mentiras que se le dicen a los jueces y eso también como sociedad es lo peor que podemos hacer. En otros países, cuando uno le miente a un juez, cuando uno presenta documentación falsa, tiene severas condenas, es un hecho gravísimo y acá lo tomamos como parte de este proceso natural", condenó.