Luego de que los análisis genéticos revelaran que no hay rastros de ADN de Santiago Maldonado en los móviles de Gendarmería Nacional, un grupo de manifestantes agredió al juez del caso Guido Otranto y a la fiscal Silvina Ávila. El grupo los reconoció cuando salían, se les fue encima y tuvieron que ser protegidos por la Policía. Además, golpearon los autos en los que se movían.
 

 

El momento de mayor tensión se vivió cuando salió la fiscal Ávila. Unas diez personas la reconocieron y empezaron a insultarla y correrla mientras cuatro policías de custodia frenaba la avanzada. Intentaron golpearla y la fiscal llegó a cubrirse y se subió a una camioneta que fue golpeada. El juez Otranto vivió una situación similar. Cuando salía fue atacado por un grupo de manifestantes que intentaron golpearlo. Los policías lograron subirlo a un vehículo y ante la avalancha, los custodios tiraron una especie de gas pimienta para desplazarlos. 
 

Los manifestantes, unos 60, eran en su mayoría, de El Bolsón, Esquel y Bariloche, y colgaron banderas que acompañaron con gritos y cánticos durante toda la jornada. Ante la consulta de Clarín se identificaron como amigos y conocidos del artesano e incluso como integrantes de organizaciones sociales.
 

 

Durante toda la mañana, los manifestantes cantaban consignas por la "aparición con vida de Santiago Maldonado" y, en medio de gritos e insultos, responsabilizaban a la Gendarmería por su desaparición el 1 de agosto último, en el contexto de un operativo de esa fuerza de seguridad en tierras del Pu Lof en Resistencia de Cushamen, en el noroeste de Chubut.
 

En medio de todo ese tumulto, los tres gendarmes que habían declarado salieron por otra puerta para evitar los incidentes. De hecho los abogados de los gendarmes les habían recomendado esperar para que no los agredan.