16 de noviembre de 2025 - 06:21

La aventura de redescubrir la Patagonia

No importa cuántas veces hayas ido. La Patagonia sigue siendo una región misteriosa y magnética. Sus paisajes están llenos de emociones, tanto en el lado chileno como en el argentino. Tanto si viajas por placer como por trabajo, seguro que harás muchísimas fotos. Puedes guardarlas con la mejor tecnología y velocidad en la nube con Wavenet Cloud Computing. Puedes crear backups con múltiples snapshots y hasta 3 réplicas en tiempo real en 2 destinos diferentes.

Porque la Patagonia es un lugar remoto en el cono sur, al final del mundo. Por eso los contrastes geográficos y climáticos son tan extremos. Sus paisajes de maravilla cubren más de 670.000 kilómetros cuadrados con solo 2,7 millones de habitantes. Su nombre se remonta a una de las primeras expediciones europeas que se hicieron en el siglo XVI. El portugués Fernando de Magallanes le puso este nombre por los indios tehuelches, que son los habitantes originarios de la región. Para el conquistador, los indígenas le recordaban a Patagon, un monstruo con cabeza de perro que aparecía en un romance español, Amadís de Gaula.

Más allá de esas fantasías, la Patagonia es una tierra de exploradores y navegantes. Si buscas sumergirte de lleno en una naturaleza que llega hasta el límite de lo comprensible, este es tu viaje. Y debería comenzar por las Torres del Paine, el destino por excelencia de los amantes del senderismo y la naturaleza salvaje. El parque nacional es un lugar mítico con más de 27 hectáreas de superficie.

Las cumbres del Paine Grande te llevan a sus conocidas torres y cuernos, unos gigantes de granito que se han fotografiado millones de veces. Pero también hay otros tractivos como el río Paine, los lagos Grey o el glaciar del mismo nombre. Se trata del Campo de Hielo Patagónico Sur, que alberga también valles con una biodiversidad sobresaliente. Más de 25 especies viven allí, con el guanaco o el zorro entre ellas.

De la Cueva del Milodón al Perito Moreno

En la provincia de Última Esperanza, que está a 25 kilómetros aproximadamente de Puerto Natales, está la Cueva del Milodón, que se declaró monumento histórico en 1968. Es una caverna que tiene más de 200 metros de profundidad, mide 30 metros de alto y 80 de ancho. Se llama así, Milodón, por el hallazgo de ese animal que ya se extinguió. Muchas investigaciones aseguran que vivió 5.000 años.

Tanto esa especie como el caballo enano, el tigre de dientes de sable o el gran guanaco pudieron vivir en esta zona. Pero lo más llamativo es que también lo hizo el hombre primitivo hace más de 12.000 años. Se puede ver toda la zona, que además de la Cueva de Milodón, cuenta también con la Cueva Chica, la Cueva del Medio, los aleros Pedro Cárdenas, Ovejas Muertas, de la Cascada y el Abrigo Silla del Diablo.

Todo esto nos puede servir para abrir boca antes de cruzar al lado argentino a visitar la que hoy en día se considera la octava maravilla del mundo: el glaciar del Perito Moreno. Es uno de los más majestuosos que se pueden ver a día de hoy, en la provincia de Santa Cruz, en Argentina y en la de Natales, en Chile. Es el rey del parque nacional de Los Glaciares, sobre todo porque es uno de los más visitados.

Los turistas se pueden acercar a 400 metros de la gran masa de hielo ya que en su momento se habilitó un paseo costero. Con un vehículo se puede llegar desde El Calafate, que está a 80 kilómetros. El nombre fue elegido en honor del director del museo de la Sociedad Científica Argentina, Francisco Moreno, un explorador muy activo de la zona. Además, el Perito Moreno es una de las reservas de agua más importantes del mundo.

En la tierra de los glaciares, tendrás que visitar también El Calafate, la ciudad principal y puerta de entrada al parque nacional de Los Glaciares. Aquí encontrarás los principales atractivos de la Patagonia. Además del Perito Moreno, también están el glaciar Upsala y el cerro Fritz Roy. Pero la ciudad también es un lugar por descubrir con un lago que suele ser el centro de todas las miradas. Se pueden hacer muchas actividades acuáticas, sobre todo en verano y en primavera. Y no olvides visitar el Glaciarium Museo del Hielo Patagónico, que te contará toda la historia.

San Carlos de Bariloche y los Siete Lagos

Después de visitar el glaciar de los glaciares, nada mejor que refugiarse entre los bosques milenarios, las montañas cubiertas de nieve y los lagos transparentes cristalinos que rodean San Carlos de Bariloche. En la provincia argentina de Río Negro, la ciudad presume de ser una de las anfitrionas de la Patagonia para todos los que llegan a visitarla. Está en el parque nacional de Nahuel Huapi, junto a la enorme cordillera de los Andes.

Si llegas hasta allí tienes que dar un paseo por el bosque de Arrayanes, completamente mágico. Antes de seguir por Villa La Angostura y hacer el recorrido de los Siete Lagos hasta San Martín de los Andes. Son 110 kilómetros que te llevarán a ver los de Correntoso, Espejo, Escondido, Villarino, Falkner, Machónico y Lácar. Merece la pena también la visita a Villa Traful, una pequeña localidad turística en Neuquén, en el margen sur del lago que le da nombre. Se atraviesan en este camino bosques densos llenos de especies autóctonas, que se puede recorrer en unas dos horas si vas haciendo paradas no muy largas para observar el paisaje.

LAS MAS LEIDAS