11 de abril de 2026 - 05:15

Brasil y EEUU: coincidencias y divergencias en sus procesos políticos

POLÍTICA

Por Rosendo Fraga - Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

Las fuerzas de centroderecha se afianzan en América Latina y desde este punto de vista coinciden con Trump. El caso más relevante es el que está teniendo lugar en Brasil. Hace dos meses nadie pensaba que en este momento Flavio Bolsonaro, hijo del ex presidente, podría ser un candidato con perspectivas ganadoras. Se seguía viendo en él a una figura joven y con poca experiencia, contra un político avezado como Lula da Silva, quien se presenta para ser electo por un cuarto mandato. Las encuestas, la experiencia y la economía jugaban a favor del actual presidente. En el ámbito económico también era así.

Los grupos dominantes en San Pablo veían repetirse en Flavio Bolsonaro ciertas inconsistencias en las ideas económicas de su padre. Preferían como candidato al actual gobernador de ese estado, Tarcisio de Freitas. Parecía repetirse el escenario de ocho años atrás, cuando Lula fue visto por determinados grupos económicos como un mal menor frente a un Bolsonaro incierto. Las encuestas daban una ventaja de aproximadamente diez puntos a Lula sobre Flavio, pero las cosas empezaron a cambiar y ahora el hijo del ex presidente pasó a ser un candidato posible, por lo menos en las encuestas de opinión.

Un candidato posible de esta orientación en Brasil consolidaría el giro a la derecha en el país más grande de América Latina. Esto sucedería en un momento internacional como es octubre, que hoy es imprevisible en términos políticos y electorales. Bolsonaro hijo va a elecciones con el apoyo de Donald Trump y Javier Milei. Hoy no está claro si ello suma o resta, y en este caso cuánto lo hace. La derecha estadounidense puede verse en problemas políticos en noviembre de este año, cuando se vote en este país, un mes después de la presidencial brasileña del 4 de octubre. Esto es impredecible hoy por el rol político internacional que está teniendo el presidente estadounidense.

Pero no puede decirse que Bolsonaro hijo no pueda ser presidente por el apoyo de Trump. El hijo del ex presidente, que algunos creen ha mejorado sus posiciones electorales por el agravamiento de la enfermedad de su padre, ha crecido desde ella. El gobernador de San Pablo, político experimentado, no siguió los consejos de sus asesores de que él tenía que salir a competir contra Bolsonaro hijo para reunir todo el voto de centroderecha. Reconoció con realismo que esa era una competencia que podía perder y que eso lo dejaría en una situación de orfandad política. Optó por replegarse, subordinando su candidatura a la de Bolsonaro hijo. La derecha brasileña se encuentra así con una situación sustancialmente diferente a la que tenía dos meses atrás: cuando el candidato probable era el gobernador de San Pablo y el hijo de Bolsonaro el derrotado en la interna de la derecha.

Mientras tanto, también el régimen cubano parece irse alineando con la política de Washington. La política cubana nunca fue confrontativa con la Iglesia Católica. Si bien persiguió a los miembros de la jerarquía eclesiástica más opuestos al régimen comunista, siempre mantuvo los canales de comunicación abiertos. Esto está dando a la Iglesia un papel importante en las conversaciones para una eventual transición que tendría lugar en Cuba. Además, tuvo un rol decisivo en la liberación de dos mil presos políticos del régimen. Esta acción fue presentada como un "gesto humanitario y soberano" en un contexto de presión internacional, especialmente desde Estados Unidos. Las primeras liberaciones ya se registraron en distintas prisiones de La Habana, donde miles de detenidos recuperaron la libertad y se reencontraron con sus familias. En todo este proceso, el papel de la Iglesia Católica cubana fue relevante y el gobierno comunista ha comenzado a gestar una política de diálogo que no supo hacer el régimen venezolano en el momento oportuno.

Esto plantearía un escenario difícil de prever: América Latina girando al centro-derecha y un fracaso de esta corriente al mismo tiempo en las elecciones de medio término de Estados Unidos. De darse una derrota republicana en noviembre, gobiernos como los de Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay, Ecuador, probablemente el de Colombia y varios de Centroamérica comenzarían un proceso para quedar con bajo apoyo político externo. Los gobiernos que han sido instrumento de Washington pasarían a ser un problema para él. Lógicamente para que esto suceda tendría que darse algún tipo de crisis institucional en Estados Unidos, algo que no es imposible con el actual nivel de tensión política que se vive en la capital estadounidense.

Paradójicamente, Trump obtendría su objetivo de alinear la región cuando ello ya no le dé la ventaja del voto hispano, como se esperaba el año pasado. También debilitaría a Marco Rubio, el pre candidato cubano-estadounidense más fuerte. Pero hoy todo puede pasar en la política estadounidense y los cambios pueden ser diversos e imprevisibles. Un centroderecha debilitado por el desgaste en las guerras externas de Trump es un escenario bastante probable y quizás el más desfavorable para el presidente, sin que por ello sea imposible otro escenario. Otro sector que paradójicamente está viendo deteriorada su relación electoral con el presidente es el militar, en el que Trump pensaba recuperarse con la guerra, dado el porcentaje de miembros de las Fuerzas Armadas que pertenecen al partido republicano.

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