23 de septiembre de 2026 - 06:00

Conveniente alianza empresaria para que San Juan pueda competir en la gran minería

La conformación de una Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por Dream, PAP, Autotransporte San Juan y La Veloz del Norte constituye una decisión empresaria que merece ser valorada especialmente en un momento en que la minería comienza a modificar de manera profunda el escenario económico de San Juan. La iniciativa demuestra que el sector privado local está comprendiendo que el crecimiento de esta actividad también exige nuevas estrategias para poder participar de las oportunidades que genera.

Las cuatro compañías reunieron experiencia, infraestructura y capacidad operativa para conformar una flota cercana a las 1.500 unidades, con el propósito de intervenir en futuras licitaciones vinculadas con los grandes proyectos mineros de la provincia y de la región. Se trata, en definitiva, de una respuesta concreta frente a un escenario en el que las exigencias de las grandes compañías mineras requieren estructuras de una dimensión que, individualmente, muchas empresas locales difícilmente podrían alcanzar.

La importancia de esta alianza radica precisamente en esa posibilidad de sumar capacidades. Camionetas, camiones con tracción 4X4, colectivos de piso elevado y doble piso, talleres, depósitos, espacios administrativos y una estructura preparada para brindar servicios durante las 24 horas configuran una plataforma operativa considerable. A ello se agrega personal especializado y certificaciones internacionales como las normas ISO 9001, 14001, 39001 y 45001, vinculadas respectivamente con calidad, gestión ambiental, seguridad vial y salud y seguridad ocupacional.

En una actividad en la que las grandes corporaciones internacionales pueden disponer de recursos financieros y estructuras operativas de enorme escala, que empresas con presencia y trayectoria en San Juan se agrupen para competir en condiciones más favorables constituye una señal saludable. No se trata de cerrar el mercado a la competencia externa, sino de evitar que el crecimiento minero termine generando un esquema en el que buena parte de los grandes contratos quede automáticamente en manos de compañías foráneas.

La minería puede convertirse en un poderoso motor de desarrollo, pero para que ese impulso tenga un verdadero efecto multiplicador es necesario que también alcance a las empresas sanjuaninas. Cada contrato obtenido por firmas locales significa empleo, inversiones, demanda de bienes y servicios, capacitación y circulación de recursos dentro de la economía provincial.

En ese sentido, la creación de un centro de capacitación con simuladores de tecnología avanzada aparece como otro componente relevante. Preparar conductores y operadores locales para responder a las exigencias de la minería permitirá incorporar tecnología sin desplazar al recurso humano, sino fortaleciendo sus capacidades.

La UTE representa, así, una apuesta empresarial que trasciende un contrato puntual. Es una muestra de que San Juan puede y debe prepararse para competir por una porción importante de la riqueza que genere su nueva etapa minera.

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