Hace 26 años el notable cardiocirujano, nacido en un humilde barrio de la Plata llamado “El Mondongo” tomaba la terrible decisión de terminar con su vida. Todo fue consternación a partir de ese momento en el mundo médico argentino y mundial. Aún hoy en día muchos no encontramos una respuesta racional a la decisión tomada ese sábado 29 de Julio del 2000. Pero, el Maestro Favaloro perdurará por los tiempos inmemorables de nuestra Argentina como ejemplo de tenacidad, perseverancia, entrega al prójimo fundamentalmente a aquel que más necesitaba de su accionar como médico, ya sea en sus tiempos de médico rural en el pueblo de Jacinto Arauz en La Pampa o posteriormente a partir de su regreso a comienzos de la década de 1970 al país que lo vio nacer, y finalmente con la creación, puesta en marcha y crecimiento de la Fundación Favaloro, su Hospital Universitario y la Universidad con la Facultad de Medicina donde cientos de argentinos realizaron sus estudios de pregrado y su especialización como médicos cardiólogos o cirujanos cardiovasculares, tal cual aconteció en los años sucesivos con varios colegas de nuestra provincia.
Más allá de su obra como investigador, y cardiocirujano creador de la técnica de revascularización coronaria conocida como el by pass aorto-coronario, Favaloro fue escritor, docente, un líder nato y dejó plasmado en una DECLARACIÓN DE 10 PRINCIPIOS para el desarrollo de su Fundación, los valores que marcaron su vida como profesional y como individuo en la sociedad. Los mismos se encuentran reflejados al ingreso de la actual Fundación y eran aquellos que a mediados de los años 80 marcaron profundamente nuestros valores profesionales:
1- Honestidad en cada acto médico.
2- Trabajar con pasión, esfuerzo y sacrificio sin límites.
3- Evitar ser influidos por conceptos dogmáticos o prejuicios propios o ajenos.
4- Sus contribuciones tendrán valor si sólo son el producto de su libre albedrio o accionar, ejercido sin sometimiento ni límites.
5- No apartarse nunca de la ética, al comprender que ella está implícitamente condicionada por la mora y por el respeto a la dignidad y a la condición humana del paciente y de sus familiares.
6- Deberá comprender con humildad que es necesario trabajar en equipo. Sacrificará lo individual en beneficio de lo colectivo. La evolución científica así lo demuestra. El yo ha sido reemplazado por el nosotros, hace ya bastante tiempo.
7- Hay que sacrificarlo todo en aras de la verdad y nada más que la verdad. Nada puede sustentarse sobre la mentira.
8- Si además del sufrimiento de nuestros semejantes, enriquecemos nuestros conocimientos, la satisfacción será doble.
9- El sujeto básico de nuestra tarea y por ende el único que gozará de privilegios, será el paciente.
10- El único premio verdadero es el que proviene del placer espiritual, limpio y sereno del deber cumplido.
Finalmente en este pequeño homenaje al Dr. René Favaloro, a 26 años de su desaparición física dejar esta frase del Maestro perdurable más alla de los tiempos de nuestra nación Argentina:
“YO ME CONFORMARÍA CON QUE EL CORAZÓN DE LOS ARGENTINOS TUVIERA TRES COSAS: HONESTIDAD, REPONSABILIDAD Y SOLIDARIDAD”