29 de julio de 2026 - 06:00

Acertada prórroga de la emergencia para la Policía y el Servicio Penitenciario

La decisión de la Cámara de Diputados de San Juan de prorrogar la vigencia de la Ley 1784-P, que mantiene el estado de emergencia de la estructura e infraestructura edilicia y tecnológica de la Policía de San Juan y del Servicio Penitenciario Provincial, representa una medida que debe analizarse desde una perspectiva eminentemente práctica. Más allá de las diferencias políticas que suelen acompañar este tipo de herramientas excepcionales, lo cierto es que la seguridad pública exige instituciones dotadas de instalaciones adecuadas, equipamiento moderno y capacidad operativa suficiente para responder a una demanda social cada vez más compleja.

La continuidad de la emergencia permitirá mantener mecanismos de contratación más ágiles para ejecutar obras consideradas prioritarias, evitando los prolongados tiempos que suelen demandar los procedimientos licitatorios tradicionales. Esta modalidad cobra especial relevancia cuando se trata de reparar comisarías deterioradas, incorporar tecnología indispensable para la prevención del delito o avanzar en la construcción de nuevos pabellones en el Servicio Penitenciario Provincial, donde el crecimiento de la población carcelaria plantea desafíos permanentes.

No se trata simplemente de levantar edificios o renovar dependencias. La infraestructura constituye una herramienta esencial para mejorar las condiciones laborales del personal policial, brindar una atención más eficiente a la ciudadanía y garantizar espacios adecuados para el alojamiento de las personas privadas de libertad. Un sistema de seguridad moderno requiere instalaciones acordes con las exigencias actuales, tanto desde el punto de vista operativo como del respeto a los derechos fundamentales.

En ese contexto, también resulta oportuno que durante el debate legislativo se haya puesto el acento en la necesidad de reforzar la seguridad en departamentos como Caucete, donde diversos sectores vienen reclamando una mayor presencia policial y nuevas inversiones. La distribución equilibrada de los recursos constituye un aspecto central para que las mejoras alcancen a todo el territorio provincial y no se concentren únicamente en el Gran San Juan.

Sin embargo, toda declaración de emergencia debe ir acompañada de adecuados mecanismos de control. La incorporación de una mayor supervisión parlamentaria sobre los convenios que celebre el Poder Ejecutivo constituye un avance institucional saludable, ya que procura compatibilizar la necesaria celeridad administrativa con la transparencia en el manejo de los recursos públicos. Agilidad y control no son objetivos incompatibles; por el contrario, deben complementarse para fortalecer la confianza ciudadana.

La seguridad es una de las principales preocupaciones de la sociedad y demanda respuestas sostenidas en el tiempo. Ninguna política preventiva o de combate al delito puede consolidarse si quienes tienen la responsabilidad de ejecutarla carecen de edificios adecuados, equipamiento tecnológico actualizado o infraestructura penitenciaria suficiente.

La prórroga de la emergencia ofrece una oportunidad para acelerar inversiones largamente postergadas. Pero su verdadero éxito no dependerá solamente de la rapidez con que se contraten las obras, sino de la calidad de las mismas, del uso responsable de los recursos y de la capacidad del Estado para transformar esas inversiones en una mejora concreta del servicio de seguridad que reciben todos los sanjuaninos.

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