Es tiempo de adaptación a la estabilidad

Es tiempo de adaptación a la estabilidad

Por Orlando Navarro - Periodista

No vaya a pensar el lector que nos agarró un ataque místico, antes de encarar esta nota. Porque vamos a citar pasajes bíblicos para procurar echar un poco de luz sobre esta realidad, confusa, que se mueve como en dos planos: uno, para mí, claro en sus objetivos y el otro, oscuro y pesimista. Éste, con agoreros de poca monta, alquimistas de malos presagios, que al modo de los activistas que queman gomas frente al Congreso, pudren el ambiente con un humo pestilente, tratando de hacer creer que "está todo mal" o que "esta crisis es terminal", llegando a compararla con la del 2001. O, quizás, añorando que esto ocurra.

Dice la Biblia que guiado por Moisés, el pueblo judío abandonaba Egipto y marchaba hacia la tierra prometida. Emprendían una marcha que sería de 40 años por el desierto y en cierto momento, el desasosiego comenzó a doblegar sus fuerzas. Leemos en Números 14:1-4: "Tras escuchar el informe de los espías sobre la Tierra Prometida, el pueblo llora y reclama: "ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto. ¿No sería mejor que volviésemos?". Según Éxodo 16:2-3 "poco después de salir, el pueblo se queja por falta de comida, y de agua". Leemos una interpretación sobre este pasaje: "Estos episodios demuestran una tendencia repetitiva del pueblo de Israel de desconfiar de la Provisión Divina y añorar la seguridad de la esclavitud en Egipto frente a las dificultades del desierto".

O sea, no es nueva esta sensación de que "antes estábamos mejor", aunque ese pasado haya sido calamitoso, y de instalar en la gente que son engañados por aquellos que dicen que vamos hacia la Libertad. Así, la tierra prometida sería un espejismo. Con lo cual es preferible volver a la inflación galopante, al dólar descontrolado, a la pobreza multiplicándose, el riesgo país por las nubes, la emisión desbocada, desconectados del mundo, o a la alta corrupción, mientras "haya para comer". Esclavo, pero con la panza llena.

Nunca debe olvidarse de dónde venimos. Qué país recibió esta nueva administración. Debía producir un cambio basado en un objetivo innegociable: el equilibrio de las cuentas públicas. Pero está visto que tiene resultado, la táctica de instalar en la gente aquello de que "está todo mal". Es profusa la información tendenciosa, por enfatizar los aspectos negativos y obviar los positivos de esta gestión. Así, por ejemplo, el tratamiento que se le da al fenómeno inflacionario. Que se "resiste a la baja" porque alcanzó en marzo la "descomunal" cifra de 3,4%, y viene de varios meses subiendo de a décimas por mes, a partir de que se había alcanzado en mayo de 2025 un 1,5%. Así, al 211% de Massa se lo esconde bajo la alfombra. Como los 2000 puntos del riesgo país, que se alcanzaron en la administración anterior. Y que ahora está en un "altísimo" 520 puntos, lejos de los otros países de la región que orillan los 200 puntos. Omiten decir que esos países hace rato que olvidaron lo que es vivir con inflación. El mundo vive casi sin inflación, solo alterada por acontecimientos extraordinarios, como la guerra actual en Medio Oriente que ha disparado el precio de los combustibles en todo el planeta.

Sin embargo, de afuera nos ven bien y aplauden la gestión mileísta. Por ejemplo, un reciente informe del Banco Mundial, que rescatamos del Diario Clarín, pero que no vimos resaltado en otras publicaciones. Por supuesto el "caso Adorni" los tuvo, y tiene, ocupados, como el perro que agarró un hueso y está dispuesto a roerlo hasta que no quede nada.

En estabilidad, la decisión la tiene el consumidor y la oferta se ve obligada a competir para no perder ventas. Y eso, aunque cueste verlo, es un gran logro. No hay controles de precios, ni seguidores de la Cámpora vigilando las góndolas. Y ni hablar que ya el precio del dólar dejó de quitarnos el sueño. En estabilidad, la decisión la tiene el consumidor y la oferta se ve obligada a competir para no perder ventas. Y eso, aunque cueste verlo, es un gran logro. No hay controles de precios, ni seguidores de la Cámpora vigilando las góndolas. Y ni hablar que ya el precio del dólar dejó de quitarnos el sueño.

Dice Clarín en la referida nota "El organismo mundial presentó su informe semestral Panorama Económico de América Latina y el Caribe" y nuestro país aparece como el único caso de mejora significativa en una región que crece poco y a un ritmo decreciente. Para la Argentina, proyecta un crecimiento del 3,6% para 2026 y de un 3,7% para 2027. Entre las razones de ese desempeño positivo, el Banco Mundial lo atribuye a la política de shock anti inflacionario encarado por el gobierno de Javier Milei y también describió como uno de los grandes catalizadores al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

¿Es esto suficiente? Claro que no. Aún falta, pero hay que acostumbrarse a vivir en esta nueva modalidad de la estabilidad monetaria. Que salvo algunos pasajes, como en parte del gobierno de Néstor Kirchner, desde hace más de 70 años no conocíamos, a los astronautas de la nave Orión, que bajaban a la tierra a una velocidad de 40.000 km por hora, debieron darles tiempo para que acomodaran sus cuerpos a bajar a 4 kilómetros por hora, previos al amerizaje, y luego para hacer pie en tierra firme. Es decir, para el ciudadano común sería como acomodarse a una nueva realidad, donde el equilibrio obliga a ser cautos en el gasto, a caminar buscando mejores precios, porque ahora uno puede controlar en el supermercado si se movió un precio y cuánto. En estabilidad, la decisión la tiene el consumidor y la oferta se ve obligada a competir para no perder ventas. Y eso, aunque cueste verlo, es un gran logro. No hay controles de precios, ni seguidores de la Cámpora vigilando las góndolas. Y ni hablar que ya el precio del dólar dejó de quitarnos el sueño.

Ojalá este tiempo de adaptación, de bajar de una velocidad a otra, no lleve demasiado tiempo. Ayudará a ello, que no se hagan zancadillas, como ocurrió en el Congreso entre marzo y octubre del año pasado, que haga trastabillar el plan solamente por ganar una elección. Como también vendrán muy bien los aportes tradicionales del campo, este año con cosechas record, más Vaca Muerta, la energía y la minería. Actividad ésta que se avizora como muy prometedora, entre otras y sobre todo, en nuestra provincia. La carrera por las presidenciales de 2027 parece haberse largado y seguramente "se va a mover el avión" en este tiempo. Pueda ser que eso no obnubile el criterio de los ciudadanos, y sepa "ver" qué es lo mejor para él, su familia, y, por lógica, el país.

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