30 de julio de 2026 - 06:00

Exigir un servicio eléctrico seguro ante contingencias climáticas

El fuerte temporal de nieve y hielo que afectó a San Juan entre el 19 y el 20 de julio volvió a poner de manifiesto la vulnerabilidad de parte de la infraestructura eléctrica provincial frente a fenómenos climáticos de magnitud. Las interrupciones del suministro registradas en distintos departamentos, con especial gravedad en Calingasta, no solo alteraron la vida cotidiana de cientos de familias, sino que también evidenciaron la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta de la empresa distribuidora ante situaciones de emergencia.

En este contexto, la decisión del Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) de intimar a Naturgy San Juan S.A. para que refuerce los trabajos de reparación y amplíe los recursos destinados a restablecer el servicio constituye una intervención oportuna y plenamente justificada. El organismo regulador cumple así con una de sus funciones esenciales: velar por el cumplimiento de las obligaciones asumidas por la concesionaria y garantizar que los usuarios reciban un servicio acorde con los estándares de calidad comprometidos.

Las características excepcionales del fenómeno meteorológico no eximen a la empresa distribuidora de disponer de planes de contingencia adecuados. La acumulación de nieve y hielo, la caída de ramas sobre las líneas y las dificultades para acceder a zonas cordilleranas son riesgos previsibles en determinadas regiones de la provincia y, por lo tanto, deben formar parte de la planificación operativa de quien tiene a su cargo la prestación del servicio. La incorporación de nuevas cuadrillas, hidrogrúas, camiones, equipamiento especializado y sistemas de comunicación satelital mediante antenas Starlink demuestra que existen herramientas para responder con mayor eficacia cuando las circunstancias lo exigen.

La electricidad constituye hoy un servicio esencial. Su interrupción afecta el funcionamiento de hospitales, escuelas, establecimientos productivos, comercios, sistemas de comunicación y hogares. En departamentos alejados como Calingasta, donde las condiciones climáticas suelen ser más severas, una prolongada falta de energía puede agravar el aislamiento y comprometer actividades económicas fundamentales, además de generar riesgos para la seguridad y la salud de la población. También resulta acertada la decisión del EPRE de evaluar, una vez concluida la contingencia, el desempeño de la distribuidora durante todo el episodio. Una auditoría técnica permitirá determinar si las fallas obedecieron exclusivamente a la intensidad del temporal o si existieron deficiencias en las tareas de mantenimiento preventivo, en la disponibilidad de recursos o en la velocidad de respuesta. Ese análisis deberá realizarse con criterios objetivos y, de comprobarse incumplimientos contractuales, corresponderá aplicar las sanciones previstas por el marco regulatorio. Más allá de la emergencia puntual, esta situación invita a reflexionar sobre la necesidad de incrementar las inversiones en infraestructura eléctrica, modernizar las redes de distribución y fortalecer las tareas preventivas, especialmente en aquellas zonas expuestas a condiciones climáticas extremas. Los fenómenos meteorológicos severos tienden a repetirse con mayor frecuencia y exigen sistemas cada vez más resilientes.

La firme actuación del EPRE marca un precedente saludable en la defensa de los derechos de los usuarios. La calidad del servicio eléctrico no puede medirse únicamente en circunstancias normales; es precisamente durante las emergencias cuando se pone a prueba la eficiencia de las empresas concesionarias. Garantizar un suministro confiable, aun frente a condiciones adversas, constituye una obligación que no admite postergaciones y un compromiso indispensable con el desarrollo y el bienestar de toda la provincia.

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