12 de abril de 2026 - 06:00

Fe, identidad y una oportunidad por consolidar en el circuito turístico religioso de Caucete

EDITORIAL

El departamento Caucete posee uno de los recorridos de turismo religioso más auténticos y convocantes de San Juan, un circuito que combina fe, tradición popular y naturaleza en un trayecto que, silenciosamente, ha ido creciendo hasta convertirse en un atractivo digno de mayor atención. Se trata de un itinerario que une distintos espacios de profunda significación espiritual y que es visitado de manera permanente por sanjuaninos y por fieles provenientes de otras provincias, muchos de los cuales llegan especialmente motivados por la devoción.

Desde la ciudad de Caucete hasta la localidad de Bermejo se despliega un conjunto de sitios religiosos que, año tras año, incrementan su popularidad. Este fenómeno no solo refleja la vigencia de la fe popular, sino también la existencia de un recurso turístico con posibilidades concretas de desarrollo económico y cultural para la región.

El recorrido comienza a la salida de Caucete, en las estribaciones del cerro Pie de Palo, donde se encuentra la gruta erigida en honor a la Virgen de la Paz. Este sitio, con una historia particular y profundamente arraigada en la comunidad, congrega a miles de promesantes y periódicamente es escenario de misas y celebraciones religiosas. Más adelante, sobre la Ruta Nacional 141, aparecen diversos oratorios populares, entre ellos el dedicado al Gauchito Gil, figura de fuerte presencia en la religiosidad argentina.

El trayecto continúa con el oratorio de Caputo, levantado en memoria del taxista asesinado en esa zona y convertido con el tiempo en un lugar de recogimiento y homenaje. Luego, en Vallecito, se encuentra el principal centro de devoción provincial: el santuario de la Difunta Correa, dedicado a Deolinda Correa, que constituye el núcleo espiritual y turístico más importante del circuito. Finalmente, el camino culmina en Bermejo, donde el santuario de San Expedito representa el alma religiosa de la comunidad y atrae permanentemente a fieles de distintos puntos del país.

Este verdadero rosario de sitios sagrados representa un atractivo turístico de gran valor. Sin embargo, el circuito aún no reúne las condiciones necesarias para responder plenamente a la creciente afluencia de visitantes. La falta de servicios esenciales, señalización adecuada, accesos mejorados y espacios de descanso limita su potencial. Excepto el complejo de la Difunta Correa —que cuenta con infraestructura básica— y el santuario de San Expedito, actualmente en expansión, muchos oratorios presentan condiciones precarias y dificultades de acceso.

Por ello, resulta imprescindible una acción conjunta entre el Ministerio de Turismo y Cultura de San Juan y la Municipalidad de Caucete. La planificación integral del circuito, acompañada de inversiones en infraestructura y promoción, permitiría consolidarlo como un producto turístico diferenciado. Incluso podría ampliarse con la incorporación del paraje Ceferino Namuncurá, en Villa Dominguito, otro punto de devoción ubicado en las estribaciones del Pie de Palo.

Promover este circuito a nivel nacional significaría completar la oferta turística provincial con una propuesta basada en la identidad cultural y la espiritualidad popular. La fe ya convoca multitudes; ahora es tiempo de que la planificación acompañe ese crecimiento y transforme esta riqueza intangible en desarrollo sostenible.

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