Golpes de Estado

HISTORIA ARGENTINA

Por Prof. Edmundo Jorge Delgado - Magíster en Historia

La historia argentina del siglo pasado estuvo signada por los golpes de Estado, hechos lamentables que por fortuna desde la consolidación de la democracia con el Dr. Raúl Alfonsín, desde 1983, se arraigó.

El Siglo XX estuvo marcado por seis golpes contra el Estado de derecho. El primero de ellos, ocurrido en septiembre de 1930, terminó con una democracia plena, fruto de ley electoral Sáenz Peña. Pobre don Hipólito Yrigoyen, hasta algunos correligionarios lo traicionaron, impulsados por oscuros intereses económicos extranjeros y la voracidad política de los conservadores.

En junio de 1943 sucedió el segundo conato castrense, fue casi un paseo, que puso fin a un gobierno producto del fraude. Ramón Castillo, el presidente, pasó sin pena ni gloria por la historia. No obstante, en este golpe surge una figura liminar del pasado inmediato: el entonces Coronel Juan D. Perón, manejando los hilos de la famosa logia G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos). Este militar monopolizó la historia a partir de la década del 40.

Su segunda presidencia concluyó trágicamente con el tercer golpe de Estado, en septiembre de 1955. Fue, a diferencia de los otros golpes, un hecho sangriento, con bombardeos, fusilamientos y lo más dañino, la desperonización, que desgraciadamente tiene vigencia y dividió a la sociedad.

Luego de la caída de Perón se inicia una etapa con el peronismo proscripto, las fuerzas armadas tenían el poder real, no obstante continuó la saga de levantamientos militares por diferentes causas, uno en 1962, que derrocó al Dr. Arturo Frondizi, y otro en 1966, al Dr. Arturo Illia, un presidente honrado y probo, que se resistió heroicamente a entregar el poder.

Luego de un interregno con cortas presidencias, llegó por tercera vez a la presidencia el General Juan Domingo Perón. Poco pudo hacer, a pesar de su anhelo de unir a los argentinos. Luego de un interregno con cortas presidencias, llegó por tercera vez a la presidencia el General Juan Domingo Perón. Poco pudo hacer, a pesar de su anhelo de unir a los argentinos.

Se inicia la autodenominada Revolución Argentina, con tres presidentes de facto. El último entregó el poder al odontólogo Héctor Cámpora, quien poco tiempo ocupó el sillón de Rivadavia. Luego de un interregno con cortas presidencias, llegó por tercera vez a la presidencia el General Juan Domingo Perón. Poco pudo hacer, a pesar de su anhelo de unir a los argentinos. Longevo y manipulado por José López Rega, falleció en julio de 1974. Los argentinos lo lloraron. Tiempos funestos, que ya habían comenzado, se hicieron moneda corriente. Isabel Martínez de Perón, fue derrotada en marzo de 1976, instaurándose la dictadura más terrible que se tenga memoria, de este hecho transcurrieron 50 años.

Antesala del 24 de marzo de 1976

Medio siglo pasó de aquel funesto 24 de marzo, fecha en que las fuerzas armadas se adueñaron por sexta vez del poder constitucional. Desde tiempo atrás se vivía en el país un clima de pesimismo, acompañado por una sensación de vacío de poder, generado por el seudo-gobierno de Isabel Perón.

El día anterior al golpe de Estado, en el ámbito castrense se desarrollaron intensas actividades, tales como reuniones de los comandantes, desplazamiento y concentración de tropas y diversas y atípicas medidas de seguridad. Estos movimientos presagiaban la inminencia de la ruptura del orden constitucional.

En el Congreso Nacional, los pocos legisladores que concurrieron, abandonaron sus tareas habituales para deliberar acerca del aciago futuro del país. Se dice que ni siquiera les interesó el tema financiero, ni la prevista y cercana interpelación al ministro de economía.

Varios de los funcionarios, vaticinando días funestos, se recluyeron en sus despachos y revisaron sus papeles y documentos, destruyéndolos o empaquetándolos, para trasladarlos fuera de la residencia parlamentaria.

Como dato anecdótico los diarios de la época relatan que ciertos cronistas parlamentarios, haciendo gala de un buen sentido humor, prepararon un cassette de marchas militares. Algunos asistentes advirtieron que se trataba de una broma, otros palidecieron.

Asimismo varios dirigentes políticos, de diferentes partidos, continuaban con los intentos de concertar una asamblea multipartidaria con el objetivo de neutralizar cualquiera tentativa golpista, incluso se propuso adelantar la próximas elecciones.

En esos días, como preludio de la violencia que se avecinaba -si bien ya había comenzado- por ejemplo el asesinato en Capital Federal del Secretario General de la Federación Obrera de la Industria Azucarera, Atilio Santillán.

Simultáneamente, el pueblo sanjuanino, disfrutando el inicio de su característico otoño, se encontraba de igual forma, preocupado por el entorno político. Inesperadamente el gobernador, profesor Eloy Camus, anunció un viaje a la Capital Federal, informando que regresaría al día siguiente. Lo acompañaron los entonces senadores nacionales, Américo García y Leopoldo Bravo.

Aquel 24 de marzo de 1976 a las tres de la madrugada, las emisiones radiales reemplazaron bruscamente su tradicional música, por la conocida marcha militar "Avenida de las Camelias". El terror institucionalizado se había instaurado.

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