29 de agosto de 2026 - 04:00

La calle Sargento Cabral en Rivadavia necesita mucho más que nuevo pavimento

La decisión del Gobierno provincial de repavimentar la calle Sargento Cabral, ex Coll, desde Paula Albarracín de Sarmiento hasta Rastreador Calívar, constituye una respuesta necesaria a una de las arterias que más dificultades presenta dentro del entramado vial del Gran San Juan. El anuncio formulado por el gobernador Marcelo Orrego debe ser recibido como una oportunidad para recuperar no solamente el pavimento, sino también las condiciones de seguridad de un corredor que ha quedado superado por el crecimiento urbano.

Sargento Cabral es una calle antigua, angosta y sometida diariamente a un intenso movimiento vehicular. El deterioro de la calzada agravó en los últimos años una situación que ya era compleja por las características de su traza. A ello se suma la existencia de numerosos barrios y sectores densamente poblados que tienen en esta arteria una de sus principales vías de salida, generando cruces peligrosos y maniobras que, especialmente en los horarios de mayor circulación, exigen extrema precaución.

La obra forma parte del programa provincial de pavimentación que contempla más de 200 kilómetros de nuevas calles y rutas en distintos puntos de San Juan. En este caso, la elección no es casual. Sargento Cabral cumple una función relevante en la conexión entre Capital y Rivadavia, soporta tránsito particular, transporte público y una actividad comercial que se ha incrementado paralelamente al crecimiento de los barrios.

La necesidad de intervenir esta arteria ha sido planteada reiteradamente por los vecinos y también por lectores de este diario. Por eso, la repavimentación debe ser aprovechada para pensar una solución integral y no limitarse a colocar una nueva capa de asfalto.

Sería conveniente que el proyecto contemple el mejoramiento de las banquinas y, especialmente, la posibilidad de incorporar una bicisenda. Son numerosos los ciclistas que utilizan diariamente este corredor, y ofrecerles un espacio seguro contribuiría a reducir riesgos y ordenar la convivencia entre los distintos medios de transporte.

Del mismo modo, deberán analizarse cuidadosamente las salidas de los barrios y las calles principales que desembocan en Sargento Cabral. Una calzada renovada no resolverá por sí sola los problemas de seguridad si los cruces continúan siendo puntos de conflicto.

Hay un lugar que merece especial atención: la intersección con Paula Albarracín de Sarmiento. La actual mini rotonda y los derivadores de tránsito generan, particularmente en las horas pico, un nudo que suele transformarse en un escenario caótico y riesgoso. La obra ofrece una oportunidad inmejorable para estudiar una modificación que permita ordenar ese movimiento.

Repavimentar es imprescindible. Pero si se interviene una arteria que quedó chica para la ciudad que San Juan tiene hoy, sería un error limitarse al pavimento. La verdadera obra será aquella que permita circular mejor, cruzar con mayor seguridad y convivir de manera más ordenada. Sargento Cabral necesita volver a ser una vía de conexión y no un obstáculo cotidiano para quienes la transitan.

LAS MAS LEIDAS