29 de agosto de 2026 - 04:00

Las historias detrás de los dichos populares

Por Prof. Edmundo Jorge Delgado- Magíster en Historia

La naturaleza dinámica del lenguaje es de tal dimensión, que termina desbordándose de todo intento de regulación o de normas establecidas. De ahí que haya, como sabemos, un lenguaje coloquial y cambiante generado por la cultura popular, que se halla lejos de términos y frases de uso refinado o estético.

En este sentido existen o han existido en la lengua castellana, cantidad de dichos, frases o refranes, que son utilizados a veces de manera impensada en el hablar común y que consecuentemente no sabemos explicar su origen o procedencia. Algunas de ellas fueron utilizadas de manera corriente por las generaciones pasadas y paulatinamente han ido quedando en desuso.

Muchas de estas expresiones, según los expertos, se han sustentado en hechos más o menos reales, con cierta verosimilitud histórica; otras en antiguas tradiciones populares, sobre todo en la literatura oral. Todas estas locuciones y dichos conforman un gran corpus dentro de la lengua convencional, que poseen matices folklóricos.

Hubo una expresión corriente, muy utilizada por nuestros abuelos o bisabuelos que decía: "… y vos, sos hijo e Mitre…". La frase en cuestión hacía referencia a los individuos que pretendían arrogarse de ciertos privilegios o prerrogativas, por ejemplo ser atendidos de forma preferencial. Según algunos especialistas, este dicho tan normal en nuestro idioma se originó durante la presidencia de Bartolomé Mitre, cuando se les concedieron ciertas prerrogativas a los familiares o personas cercanas al círculo del primer mandatario.

Algunas de las frases populares fueron utilizadas de manera corriente por las generaciones pasadas y paulatinamente han ido quedando en desuso. Algunas de las frases populares fueron utilizadas de manera corriente por las generaciones pasadas y paulatinamente han ido quedando en desuso.

Otra proposición común, muy utilizada sobre todo en las zonas rurales, es que aquella que decía: "…me saliste con un domingo siete…". Dicha locución era empleada cuando una persona decía algo inesperado o desatinado, o cuando ocurría algún hecho familiar "de sopetón". Según los expertos, esta expresión se originó en un antiguo cuento popular español, y luego se mezcló con el refranero criollo, dando lugar a cantidad de versiones. El núcleo de este cuento, narra que un grupo de brujas cantaban alegremente una copla, mientras se mecían en las ramas de un árbol: lunes uno, martes dos, miércoles tres, jueves cuatro y así sucesivamente cantaron hasta el día seis. Cuando repentinamente alguna persona, conocedora de la situación y con picardía pronunció sorpresivamente "¡Domingo siete!", las brujitas huyeron despavoridas, pues el día domingo es el "Día del Señor", es decir una jornada sagrada, opuesta a la naturaleza de ellas.

De la misma forma, la expresión "a la oración", fue un enunciado muy utilizado en nuestra provincia y aún se lo puede escuchar en boca de los mayores que habitan zonas alejadas. Hace referencia a la hora del crepúsculo, cuando las familias en antaño, siguiendo una costumbre española se reunían metódicamente a rezar sus plegarias. Es así que fue común reemplazar en el hablar cotidiano, los términos "al atardecer", por el antedicho. Sería interminable la cantidad de expresiones del hablar popular que podríamos referenciar y explicar, algunas con matices curiosos o graciosos, como aquella que decía: "donde el diablo perdió el poncho…" o "a troche y moche…".

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