4 de octubre de 2026 - 00:00

La nieve complica la apertura del Paso de Agua Negra y desafía la integración con Chile

La incertidumbre en torno a la apertura del Paso Internacional de Agua Negra vuelve a instalar una preocupación que San Juan conoce demasiado bien: la necesidad de contar con una comunicación permanente y confiable con Chile para fortalecer la integración regional y aprovechar plenamente las oportunidades económicas que ofrece el corredor binacional.

El invierno particularmente intenso registrado en la cordillera de los Andes obligó a modificar el cronograma inicialmente previsto para la temporada 2026-2027. Desde la Región de Coquimbo ya se admite que diciembre dejó de ser una fecha posible y que el tránsito internacional recién podría habilitarse durante enero, debido a las dificultades que todavía presenta la Ruta 41-CH.

La acumulación de nieve, que alcanzó varios metros en determinados sectores, los aludes, derrumbes y otros daños provocados por las condiciones climáticas obligaron a desplegar trabajos especiales para recuperar la transitabilidad del camino hacia el límite internacional. En ambos lados de la cordillera continúan las tareas de despeje y rehabilitación.

La posición chilena contrasta, por ahora, con la expectativa que mantiene San Juan, donde el Gobierno provincial continúa tomando el 1 de diciembre como referencia para la apertura, aunque siempre condicionada a la evolución del clima, el deshielo y el estado definitivo de la ruta. Será, en consecuencia, la realidad de la montaña la que termine imponiendo el calendario.

La demora no es un asunto menor. Agua Negra representa una vía de comunicación estratégica para San Juan y Coquimbo y, durante la temporada estival, adquiere además una dimensión económica significativa. Sólo en la temporada 2025-2026 se registraron más de 73.000 cruces de personas y más de 12.000 vehículos, una muestra concreta del movimiento turístico y comercial que genera el corredor.

Por eso resulta especialmente importante que la eventual postergación no se transforme en una nueva fuente de desencuentros entre ambas regiones. Por el contrario, debe servir para profundizar la coordinación de los organismos responsables de ambos países, acelerar las tareas pendientes y establecer con claridad las condiciones necesarias para una apertura segura.

En este contexto, el Comité de Integración Paso de Agua Negra, previsto para el 2 y 3 de diciembre en La Serena, adquiere una relevancia todavía mayor. Si el camino finalmente no puede habilitarse para esa fecha, el encuentro bilateral debería convertirse en una oportunidad para evaluar lo ocurrido, coordinar soluciones y definir compromisos concretos.

Agua Negra no puede depender cada año de la incertidumbre. La cordillera impone sus condiciones, pero la planificación, la inversión y la coordinación binacional pueden reducir sus efectos. San Juan necesita que este paso funcione cuando las condiciones lo permitan y que cada temporada encuentre a ambos países mejor preparados para garantizar una integración que no debe quedar postergada junto con la apertura del camino.

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