Por Orlando Navarro - Periodista
Por Orlando Navarro - Periodista
El índice de inflación correspondiente al mes de julio arrojó 2,1%, y un acumulado anual de 33,8%. ¿Es bueno o malo? Depende de cómo y quién lo analice. Esto tiene que ver con la tendencia que adoptan ciertos analistas, en pro o contra el gobierno. Es relativamente fácil de ver, a partir de los titulares y subsiguiente comentarios, cómo se perfilan detrás de uno y otro objetivo, sin perder de vista que ya se está en carrera electoral y el "todo vale" se pone de moda.
"La inflación se resiste a bajar", observó un experimentado comentarista. ¿Qué tendencia advierte usted en esa opinión? Lo dejo a su criterio, pero le adelanto lo que pienso: que ese periodista prefiere ver "el vaso medio vacío" en ese resultado que dice "2,1% de inflación". Es decir que, en su opinión, el gobierno no estaría encontrándole la vuelta al tema inflacionario "que por primera vez toma un rumbo alcista luego de 3 meses seguidos de ir a la baja". Además, agregó, y es cierto, "para agosto anunció Milei, que ya tendríamos índices empezando con cero". Un error del Presidente fue eso de aventurar pronósticos. Ese juego de aprobación-desaprobación, claramente se orienta, en este caso, a bajarle el precio a uno, acaso el principal, de los aciertos de este gobierno, y que es de los pilares donde se aferra su posibilidad de reelección el año que viene.
Por el motivo que fuere, si se quiere restarle mérito a la acción del Ministerio de Economía, potenciando la parte negativa del dato, el "vaso medio vacío", se fortalece a la vez la idea de la oposición de que "esto no puede seguir así". Consigna que pretende restarle chances al actual gobierno. Así, "sin querer queriendo", induce al potencial votante a que con el sufragio, contribuya a su desplazamiento por otra fuerza y otros candidatos. ¿Los mismos que devaluaron, emitieron, crearon el cepo, hicieron mil travesuras con las SIRA, llevaron la pobreza al 57%, dejaron un dólar "blue" por las nubes, un riesgo país altísimo, inflación descontrolada, corrupción y otras delicias? Sí. Los mismos, y tienen derecho a hacerlo. Estamos en democracia. Así como tiene derecho un grupo de outsider, que encontró un hueco por dónde meterse (¿la ancha avenida?), vendiéndose como "moderados". Y que tienen su propia prensa, que ya empezó a inflarlos, caso Jorge Brito, Daniel Hadad, o el pastor Dante Guebel. Que dice de sí mismo "no soy pastor".
Volviendo al asunto de la información tendenciosa, distinto sería si, "mirando el vaso medio lleno", se enfocara la noticia en el sentido que ese 2,1% no es otra cosa un pequeño vaivén en esta verdadera lucha que se sostiene porque la inflación no solo siga bajando, sino que no se dispare. Número que está también influenciado por causas estacionales, como son las vacaciones de invierno, donde la gente está dispuesta a gastar más, para darse ese gustito, por lo que empuja la demanda y ésta, como se sabe, estimula los precios. Más el contundente efecto de la guerra sobre los insumos vinculados a la energía. Factor externo, no manejable por cierto.
AquElla otra visión, la negativa, del dato, hace caso omiso a que el índice interanual dio aquel 33,8%, que comparado con el 211%, último anualizado que dejó la administración de Sergio Massa, al frente del Ministerio de Economía del gobierno de Alberto Fernández, implica que ha disminuido 7 veces. O sea un 700% en términos porcentuales. Agregado a ello, que esa ralentización de la inflación se ha dado sin controles de precios, es decir sin precios máximos y sin subsidios a los servicios esenciales, agua, luz, gas y transporte, entre otros.
Otro ensayo de oscurecer el dato sobre el proceso inflacionario, vino de parte de otro medio nacional, cuyo propietario, Daniel Hadad, sería otro de los outsider que persiguen candidatearse para la presidencia. En efecto, Infobae se preguntó el viernes, titulando: "¿A cuánto hubiera llegado la inflación de julio, con el índice de precios que el gobierno decidió no utilizar?". Es decir, presumiendo malicia en el gobierno, por no haber puesto en marcha aquel nuevo índice, hecho que finalmente provocó la renuncia de Marcos Lavagna. Según agrega la nota, "dos consultoras privadas" calcularon que el índice de inflación, ponderado bajo el régimen postergado, hubiese pasado, en vez de 2,1%, a ¡2,5%! Es decir, nada. O casi nada. Pero aquél título presupone una actitud artera del gobierno, que habría procurado engañar a la población sobre el verdadero incremento del índice de precios. Que es lo que finalmente quiere transmitirse.
Otro manejo notable de la información, vino del resultado de la votación en el Senado de las leyes que tienen que ver con la protección de la propiedad privada. Se las "vendió" como una derrota del oficialismo, porque se vio obligado a sacar los capítulos relativos a la extranjerización de las tierras y al manejo del fuego. Se dice que detrás del retiro de esas iniciativas, estuvo la mano de Sergio Massa, quien ha reaparecido en escena con intenciones de volver a candidatearse. Massa habría "convencido" a tres gobernadores de cuño peronista, que el gobierno daba como voto seguro de sus senadores, para cambiar el sentido de su voto. Así el gobierno ante la inminencia de una derrota en ambas leyes, optó por retirarlas. De ahí su proclamado fracaso, y llovieron las críticas sobre el "Coloso" Sturzenegger, autor de las iniciativas. Algunas fueron directamente burlonas, ignorándose, en mi opinión irrespetuosamente, las más de 15.000 desregulaciones que se aprobaron por su iniciativa, desde que inició su mandato este gobierno, y que significan una desburocratización absolutamente necesarias para el sector productivo.
Así es como se omitió destacar, en esa tarde de presuntas "derrotas," que obtuvo la aprobación de otras dos leyes relacionadas con el endurecimiento del régimen de expropiación, así como del desalojo en los contratos de alquiler, que procuran proteger el derecho de los propietarios.
Otra vez, el dilema del "vaso medio vacío o medio lleno".
Debo decir que no me gusta del gobierno el manejo que proviene del Ministerio de Justicia, cuyo titular, Juan B. Mahiques, fue vinculado desde un comienzo con el titular de la AFA, "Chiqui" Tapia. Para favorecerlo, obviamente. El desvío de la causa, voluminosa, iniciada contra el dirigente, hacia el juzgado de Campana, donde ejercita un juez amigo, aparentemente, es un nubarrón, acaso innecesario, sobre la credibilidad del gobierno. Como lo fue el "caso" Adorni, que produjo un desgaste mayúsculo.
"Así, como te digo una cosa, te digo la otra", diría un amigo.